Este pequeño pueblecito, tiene solamente de especial que allí se encuentra la fábrica de helados de Ben & Jerry (www.benjerry.com/ ...tory-tours), muy extendida en USA y Canada, y mucho menos conocida en Europa. Ofrecen visitas de la fábrica (pagando), con degustación de helados. Allá que vamos!



Llegamos con apenas un par de minutos de tiempo antes de que empiece la siguiente visita guiada, y mientras las chicas acuden al servicio, yo compro las entradas y me pongo en la cola (12$ para los 3). La visita no es que sea una maravilla, pues apenas se ve nada de la producción de helados, pero exhiben un cortometraje que explica la historia de la marca y su expansión, que está bien. Al final de la visita, degustación de la especialidad del día y muchas gracias. Por supuesto, al salir, se puede acceder a la heladería para comprar todo tipo de helados y sentarse en las mesas del patio a saborearlos. La verdad es que están riquísimos, pero no son nada baratos (6$ por helado aproximadamente).
Dejamos Waterbury llenando el depósito del coche también, y empezamos la ruta al sur por la carretera escénica 100, que bordea Green Mountain NF (www.fs.usda.gov/gmfl).
Nuestro destino es la ciudad de Rutland, en el corazón de Vermont. Vamos al motel escogido para 2 noches, y al bajar las maletas, vemos que ha llegado el momento de hacer otra colada, así que buscamos una lavandería y nos ponemos a ello. El sistema de esta es diferente de lo habitual, pues las máquinas no funcionan directamente con monedas, sinó que hay que obtener unas tarjetas y recargarlas con tarjeta de débito o crédito, y usarla para poner en marcha lavadoras y secadoras. La cargamos con 10$, y esperamos a que se lave la ropa charlando con una chica que está también con su colada. Acabamos nosotros antes que ella, y como nos han sobrado un par de dólares que no podemos recuperar le damos la tarjeta para que la aproveche cuando pueda, y también una tarjeta de descuento por 20$ del outlet de Columbia que nosotros no podremos usar pues la promoción empieza después de nuestro regreso. Muy agradecida, nos recomienda un restaurante para ir a cenar llamado “Strange Fellows”, al que llegamos cuando ya no hay nadie y están para cerrar, pero amablemente nos atienden y cenamos por 41$. Nos despedimos, agradecidos después de cenar, y volvemos al motel, viendo como la ciudad no tiene absolutamente nada de vida nocturna, ni un solo coche por la calle, da un poco de miedo, la verdad...
Alojamiento: Quality Inn, 2 noches, con desayuno. Hotels.com, 107€
Distancia recorrida: 200 millas.
10/7/19:
El Quality Inn no es de las peores cadenas de moteles que se pueden encontrar en USA, pero el desayuno de todas las cadenas que lo incluyen en su tarifa parece una copia en todas ellas: pan para tostar, pastas industriales en bolsitas de plástico, zumos de máquina, yogures, algo de fruta, cereales y café aguado. Con suerte, puedes encontrar máquina de hacer gofres... Así que nos alimentamos para subsistir y nos ponemos en marcha. Nuestro primer destino se halla en teoría a poca distancia al sur de Rutland. En pocos minutos llegamos al punto que tengo entrado en el GPS, pero el instinto nos dice que no será el correcto, más que nada porque no hay coches aparcados, como en los lugares visitados por el turismo, ya sea nacional o extranjero. Miento, hay un coche aparcado, con un viejo dentro que nos da más mala espina que otra cosa. Bajamos del coche y nos adentramos en un caminito que se adentra en la vegetación, y que a los pocos metros parece que va bordeando el supuesto cañón que tenemos que encontrar, pero por la parte de arriba. No hay ninguna indicación en parte alguna, y damos un par de vueltas siguiendo los caminos trazados, sin llegar a ninguna parte. Al final damos con uno que parece que desciende un poco y lo seguimos para llegar a un recodo del río en el que hay una pequeña playa de piedras, con el típico columpio colgado de un árbol para darse chapuzones en épocas de mayor caudal del río (ahora mismo sería un poco suicida). A poca distancia se ve un puente sobre el río por el que discurre la carretera, así que pierde el poco encanto que pudiera tener. Por los restos en la orilla, parece un lugar de reunión para hacer botellón y fiestas.


Volvemos muy decepcionados al coche, cuando pasa un señor paseando a los perros y le preguntamos por la dirección correcta de las Clarendon Falls. Amablemente nos da unas indicaciones a seguir y nos ponemos en marcha. A las pocas millas, llegamos a un aparcamiento señalizado como tramo del Appalachian Trail (parece que hemos tenido suerte), y seguimos el camino hasta llegar al río, atravesando un puente colgante, bajo el que un grupo de jóvenes disfrutan de un baño en el río. Seguimos un poco más el camino, pero estamos un poco desmotivados, así que nos paramos a remojarnos los pies un ratito antes de dar la vuelta por el mismo camino que hemos venido, sin llegar a ver ni el cañón ni las cascadas.


Volvemos a tomar la dirección de Rutland, pues el próximo objetivo se halla en dirección opuesta, al noreste de la ciudad, siguiendo la carretera 4, cerca de Killington. Paramos antes a comprar unos refrescos para el camino, pues el día es realmente caluroso. En poco menos de media hora, llegamos al inicio de las Thundering Brook Falls, también sendero perteneciente al AT. Dejamos el coche y empezamos a andar por las pasarelas de madera que suponen el inicio del camino, por encima de un mini pantano. Acabada la pasarela, el camino (y el AT) siguen por tierra firme. El mirador de Thundering Brook Falls se encuentra a pocos metros de allí. Están en una zona en la que no toca nada el sol, por lo que se está realmente fresco. Subimos hasta la parte superior de las cascadas para tener otra perspectiva y tomar unas fotos más. Ada nos espera abajo, tremendamente aburrida.





Llega la hora de ir a comer, y lo que nos queda más cerca es el pueblo de Woodstock (no es el del concierto del 69), un poco más al este. Aparcamos en la calle principal (con parquímetros, como no), y nos decidimos por comer en el Soulfully Good, donde comemos aceptablemente por 34$. Casi nos hemos quedado sin efectivo, por lo que aprovechamos que justo enfrente del restaurante hay un banco (Bar Harbor Bank & Trust) para ir a retirar efectivo cono la Bnext. Otra vez retiramos 200$, con una comisión no reembolsable de 3,5$.
Después de comer, la intención es acercarnos al Quechee Gorge SP, un poco más al este aún por la 4, antes de llegar a la autopista. No llegamos: nos paramos en el Quechee Covered Bridge a ver como un grupo de adolescentes saltan desde las rocas o desde el puente a las aguas del río Ottauquechee, bastantes metros por debajo. Y yo otra vez sin bañador...
Pasamos un rato mirando y recordando épocas de juventud en que también saltábamos de las rocas sin temor a nada, y volvemos al coche (en que nos espera Ada, más aburrida aún que antes), para seguir con nuestro camino. En vista de las pocas ganas de hacer excursiones o algo que tiene Ada, descartamos entrar al Quechee Gorge SP, y volvemos al motel a descansar un rato. Como aún es muy pronto, me entretengo mirando qué podemos hacer, y de repente me doy cuenta de que en Rutland hay una sala multicines, y que curiosamente proyectan la recién estrenada “Spiderman, far from home”. Lo propongo a las chicas, y para mi sorpresa, parece que la idea les agrada!
Otra vez al coche y rumbo al cine (primera vez en USA). Entradas, palomitas y a la sala. Contándonos a nosotros 3, un total de 7 personas mirando la película, igual o peor que en casa, cosa lógica, pues es igual de caro en USA que en casa. Por suerte es un tipo de película que no requiere un gran dominio del idioma para disfrutarla, y a Ada parece que le gusta, pues está CASI toda la película sin mirar el móvil. Ester creo que no llega a dormirse como es habitual cuando vamos al cine; y yo, gran enamorado de las películas de Marvel, me lo paso bomba. Al salir de la sala, es bastante tarde, y nuestras opciones de cenar se reducen bastante. Por suerte, aparte de cines, también Rutland tiene un Denny’s, y allá vamos. Cenamos en abundancia por apenas 30$.
Después de la cena, al motel a dormir, después de un día con algo fuera de lo habitual.
Distancia recorrida: 108 millas.
11/7/19:
Hoy toca poner rumbo al sur, recorriendo lo que queda de Green Mountain NF en Vermont y alguna cosa en Connecticut. En primer lugar, después del fantástico desayuno (ja!) en el motel y de cargar el coche con el cada vez más voluminoso equipaje, dejamos Rutland por la carretera 7, y al poco rato atravesamos la ciudad de Manchester, donde paramos en una gasolinera a comprar un café con leche helado para seguir la ruta. Nuestra intención es llegar a la ciudad de Bennington, famosa por su monumento en forma de obelisco dedicado a una batalla que según dicen cambió el rumbo de la Revolución en 1777, y por sus puentes cubiertos, de los que ya hemos visto alguno en este viaje.
Cogemos el desvío que se interna en la ciudad y nos dirigimos en primer lugar al Visitor Center de la ciudad. Ningún coche aparcado nos indica que el turismo no será la principal fuente de ingresos de la zona. Preguntamos por la ruta de los puentes cubiertos y dos amables señoras nos indican la manera de llegar, intentándonos convencer de ir a visitar también el obelisco conmemorativo. Mientras yo hablo con ellas de la ruta, Ester lee los paneles informativos de diferentes atractivos de la zona, y se interesa por acudir a hacer una visita a una fábrica de sirope de arce, tan típico del este de norteamérica. Lamentablemente, la temporada de recolección y fabricación ha acabado hace unas semanas, y no podemos acudir a ninguna factoría. Nos despedimos y procedemos a seguir la ruta de los puentes cubiertos, que en realidad en Bennington sólo son 3: Henry Covered Bridge, Paper Mill Village Covered Bridge y Silk Road Covered Bridge. Ninguno de los 3 tiene nada de especial ni son de extraordinaria belleza, pero nos sirven para pasar un rato sacando fotos y viendo los coches pasar a través de ellos. Seguidamente nos dirigimos al dichoso obelisco, que se encuentra en una pequeña plaza en zona residencial, y tiene como no, su propio Visitor Center y su propia tienda de souvenirs. Echamos un vistazo a la tienda, pero no llegamos a comprar nada ni a visitar el obelisco en su interior, pues hay que pagar entrada y no lo consideramos de gran interés.



Reanudamos la ruta hacia Connecticut saliendo de Bennington hacia el este para evitar la aburrida carretera principal, entrando en carreteras secundarias que atraviesan la parte sur de Green Mountain NF. Entramos en Massachusetts por la carretera 8 y a las pocas millas nos paramos a comer en North Adams. Aparcamos en lo que parece el centro y tenemos que entrar a un par de tiendas a conseguir unas monedas para el parquímetro, pues estos no funcionan con tarjeta, como hemos encontrado en otras poblaciones. En una de las tiendas, le preguntamos a la dependienta si nos puede recomendar algún sitio para comer, y nos envía a un restaurante situado a un par de calles, llamado Public. Todo un acierto, aunque para nada barato (60$). El día amenaza lluvia, o sea que parece que hoy no vamos a poder hacer ninguna excursión. Es por eso que nos desviamos de la ruta planeada inicialmente que nos tenía que llevar al Kent Falls SP para poder disfrutar un poco más de la naturaleza.
