Por suerte, teníamos un plan B que trataba de visitar un museo de arte/historia de nativos americanos, situado en la población de Washington, CT, en el noroeste de Connecticut (www.iaismuseum.org/).
Llegamos justo a la hora de cerrar, pero la amable señora que nos atiende, Darlene, tras hablar un rato, nos comenta que va a estar por allí un ratito más y nos deja echar un vistazo (pagando la entrada, claro, 10$ por cabeza). No hay nadie más en el museo, o sea que podemos ir a nuestras anchas, hasta que viene Darlene y nos ofrece un tour guiado por el mismo precio, contándonos cosas muy interesantes y desconocidas por la gran mayoría de los europeos acerca de la cultura, costumbres y tradiciones de los nativos americanos. La visita resulta tremendamente amena e interesante, aparte de descubrirnos lo equivocados y engañados que llegamos a estar acerca de este tema, sobre todo gracias a las películas de Hollywood. Al salir del edificio central del museo, nos dirigimos a la parte trasera, en la que hay una especie de jardín botánico con muchas especies de plantas y flores usadas por los nativos americanos desde hace cientos de años para paliar diferentes enfermedades y males. Un poco más allá, en un claro en el bosque, se encuentra otro de los trabajadores del museo, construyendo diferentes tipos de cabañas típicas de la zona (no todo eran tippis), con los materiales, herramientas y técnicas usadas tradicionalmente por los nativos. Otra interesante charla. La verdad es que la visita de plan B ha sido mucho más gratificante que otras previstas y esperadas con mayores ganas.




Nos despedimos y seguimos unas millas más hasta el pueblo de Bethel, en el suroeste de Connecticut, casi tocando al estado de New York. Allí tenemos nuestro motel, y después de hacer el check in y dejar lo imprescindible en la habitación (sólo vamos a estar aquí 1 noche), nos dirigimos a cenar a un restaurante llamado Armando’s, una especie de italiano un poco pijo. Tampoco es que haya mucho que escoger en este pueblo, y además llueve, con lo que tampoco tenemos muchas ganas de deambular en busca de otro sitio.
Durante la cena, una de las camareras (al parecer en prácticas), les hace una demostración de canto a unas parejas en la mesa de al lado. Nada mal por cierto. La comida, normalita pero cara, 70$. Creo que no volveríamos aquí ni alojándonos 1 semana en Bethel.
Alojamiento: Microtel Inn & Suites, 1 noche, con desayuno. Hotels.com, 76€.
Distancia recorrida: 200 millas.
