Día 6 de Noviembre
Cómo la tarde anterior no vimos Dunedin, cogimos el coche y nos fuimos al centro a dar un corto paseo porque queríamos llegar a dormir a Twizel.
Antes de ir a nuestra primera parada en Shaq Point nos acercamos a la península de Otago para ver si veíamos pingüinos.
La zona nos encantó y nos pareció una penar no haber tenido más días para recorrerla a fondo. Personalmente, nosotros hubiésemos cambiado el día de los Catlins por haber estado más tiempo en este lugar. Es decir, ir directamente de Manapouri a Dunedin.
Sobre las 14:00 llegamos a Shaq Point y nos encontramos con muchísimas focas descansando entre las piedras.

La siguiente parada fue la de la playa de Moreaki Boulders. Nos gustó mucho y nos pareció muy interesante ver como en la orilla de la playa hay una sucesión de rocas casi redondas, propio de un decorado de una película de ciencia ficción.


Al llegar estábamos sólos pero a 10 minutos llegó un autobús de orientales y salimos corriendo jajaja.
Ya en el coche pusimos rumbo a Twizel. Durante el camino y como se nos empezaba a hacer de noche pasamos de largo la parada para ver Elephant Rocks y decidimos acercarnos a Clay Cliff.

Para acceder a la finca y a la pista que te lleva a Clay Cliff tienes que dejar 10NZD, 5 por persona en un cajetín metálico que hay antes de abrir una cancela (una verja) para acceder a la finca. La pista es de gravilla y hay que ir despacito. A nosotros se nos hizo un poco pesado llegar hasta el final. Llegamos casi anochecido y después de breve paseo por la zona nos dimos media vuelta y para Twizel a buscar nuestro AirB&B.
En cuanto al alojamiento: 34 Mckenzie Self-contained Cabin. Pequeño pero con todo lo necesario. Puntuación: 8. En Twizel no es fácil encontrar alojamiento (y a buen precio) porque no hay mucha oferta, así que esta cabaña nos pareció estupenda.