Este era el día que mejor tiempo nos hico, cada día mirábamos el tiempo para poder adaptar nuestra actividades del día siguiente a las condiciones climatológicas, así que como sabíamos que no iba a llover decidimos que ese día visitaríamos todos aquellos lugares descubiertos que no puedes no visitar si vas a NY, como es por ejemplo el Central Park, el Top of the Rock, el Empire States, etc..
Nuestra primera parada fue Central Park. Ese corazón verde en el centro de NY donde tantas personas habrán vivido momentos especiales, donde se han rodado películas decenas de películas, donde puedes dar largos paseos y alejarte del bullicio de la ciudad, rodearte de pájaros, ardillas y árboles. Por desgracias no tuvimos tiempo de pasear por sus caminos todo lo que nos huviera gustado, pero pudimos ver alguno de los bonitos rincones como la pista de hielo Wollman Rink y la estatua del del cuento de la famosa escritora Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas.

Después de aquí, cuando empezaron a caer los primeros rayos de sol entre las nubes que encapotaban el cielo, nos dirigimos al Rockefeller center. Una vez allí tienes que dirigirte a la planta -1 para comprar la entradas. Si vas con la CityPass (en la primera entrada del diario os explico como funciona y las opciones que tenéis) puedes pasar directamente a las maquinas expendedoras, donde de forma autónoma podrás obtener los pases para acceder al Top of the Rock, por suerte, al viajar en temporada baja, no estaba muy abarrotado de gente así que pudimos estar bastante tranquilos, las vistas eran increíbles, por una parte del edificio podías ver todos los grandes edificios que rodean el Rockefeller y por la otra podías ver desde lo alto el central Park. Tras hacernos unas cuantas fotos y contemplan las maravillosas vistas, nos dirigimos al observatorio del Empire State (también incluido en el precio de la Citypass), de camino a este emblemático edificio, visitamos la catedral de San Patricio y vimos por fuera el Radio City, uno de los primero teatros de NY. Tuvimos que rodear durante unos minutos el edificio del Empire State para encontrar la entrada de los turistas, una vez allí pasamos los correspondientes controles de seguridad y ya estábamos dentro. Pudimos aprender mucho sobre la historia de aquel rascacielos y las diferentes curiosidades de su construcción ya que hasta llegar al observatorio pasas por diferentes plantas donde puedes leer y ver pequeños cortos con datos muy interesantes.

Al final de este recorrido por la vida de este edificio llegamos a la planta más esperada, la última, donde podemos ver de nuevo las vistas de la ciudad de NY. Una vez terminamos de contemplar esta maravilla de vistas panoramicas buscamos algún sitio donde comer, encontramos un buffet pakistaní llamado Haandi, la comida estaba buenísima, era buffet libre por tanto podrías comer todo lo que quisieras y nos costó 10 dólares con tasas incluidas. No dudeis en ir a comer allí si os guste la comida pakistaní o simplemente os gusta probar comida de diferentes partes del mundo, eso sí, abstenerse todas aquellas personas que no les guste el picante y que sean un poco escrupulosas ya que el restaurante parecía un poco descuidad, por lo demás, la comida deliciosa. Una vez terminamos de comer, nos dirigimos a coger el ferry que nos llevaría hasta la isla donde se encuentra la Estatua de la Libertad, lo que no sabíamos era que a las 15.30h cerraban la taquilla para poder comprar el ticket al ultimo ferry y nosotros llegamos a las 15.40, así que esa visita la pospusimos para el día siguiente. Buscamos un plan B que fue coger el ferró gratuito que te lleva hasta Staten Island y que pasa por delante de la Estatua de la Libertad. Una vez llegas a Staten island tienes que bajar y volver a subir si no te quieres quedar allí (en State Island hay unos buenos outlets donde podrás encontrar grandes gangas). Justo durante la vuelta, vimos cómo el sol se ponía y pudimos vivir un precioso atardecer con la Estatua de la libertad de fondo.

Terminado este bonito viaje en ferry, corriendo nos fuimos a la boca de metro más cercana ya que nuestra siguiente visita era al Barclays Center, los amantes del baloncesto ya lo conocerán, pero es el estadio de baloncesto de los Nets que se encuentra en Brooklyn. Aquel día, el 4 de febrero de 2020 jugaban los Nets contra los Suns. Mi pareja es un gran aficionado al baloncesto y por tanto ya os podéis imaginar lo que significaba para el ver un partido de la NBA, era como un sueño y yo feliz de verle tan emocionado, aunque no soy una gran aficionada del baloncesto. A todos aquellos como yo que no son aficionados a este deporte os diré que si tenéis la oportunidad de ir a ver un partido de la NBA hacedlo, aunque no os guste el baloncesto, todo es increíblemente bonito, divertido y entretenido, imposible aburrirte en ningún momento.

Después de este día tan emocionante nos quedaba la guinda del pastel, volver al Empíreo States para poder ver la ciudad que nunca duerme de noche. Muchos no lo saben, pero con la Citypass tenéis la oportunidad de poder visitar de nuevo su observatorio de noche, os diré que fue uno de los momentos más mágicos y especiales de este viaje a NY, no os puedo explicar la que se siente y lo bonita que se ve NY vestida con cientos de luces, tan solo os voy a dejar unas cuantas imágenes para juzgues vosotros mismos, y aún así ni las fotos pueden transmitiros la mágia de ese momento.


*(Si os ha gustado esta etapa hacédmelo saber dejando alguna estrellita
)










