En unas 2 horas se va desde Auray a Dinan incluyendo una breve parada por el camino. Llegamos al norte de Bretaña que tiene un carácter diferente con algo más de influencias de las islas Británicas por su cercanía; por ejemplo Saint Malo sólo está a 70 km de la isla británica Jersey. Esta parte recibe bastante más turismo británico que el sur de Bretaña. Las playas aquí con su fuerte oleaje ya no son tan adecuadas para niños que se quieren bañar como las playas del sur de Bretaña.

Nos quedamos con ganas de ver Île de Bréhat, pero por falta de tiempo no podía ser. No obstante, no nos podemos quejar demasiado porque vimos muchas cosas bonitas en estos días de la estancia en Dinan. Nuestro alojamiento: Hotel du Chateau Dinan
Mapa de Auray a Dinan
Dinan

La maravillosa ciudadela de Dinan ha conservado casi intacto sus murallas de tres kilómetros, junto con una pasarela desde donde se ven las casas de finales de la Edad Media. Rara vez Dinan es invadida por turistas. No hay museos esenciales, la arquitectura más memorable es vernácula en lugar de monumental. Sin embargo la parte que más nos ha gustado es la zona del Puerto de Dinan que está por debajo de las murallas del siglo XIII.
Dinard

En el pasado, la ciudad de Dinard era un pueblo de pescadores, pero hoy en día se parece más a una ciudad de la Costa Azul que una ciudad bretona. El cambio vino en siglo XIX con la llegada de adinerados ingleses y americanos siendo actualmente más bien un destino para ricos jubilados. La costa es preciosa con sus chalets impresionantes y los barcos de vela. Hay varios paseos de ronda como el Promenade du Clair de Lune donde se pueden ver palacios, torres, mar y playas. Se puede observar la marea baja y alta y es un buen sitio donde estar con niños sin tráfico de coches.
Fort la Latte
Si vais siguiendo la costa hacia el oeste de Dinard llegáis a Cap Fréhel con su intacto Fort la Latte que a menudo se usa en grabaciones de películas. Las vistas de la costa de Émeraude son fantásticas!
St Malo

La Ciudadela amurallada fue construida con la misma piedra granítica que Mont-St-Michel. Originalmente era una isla fortificada en la boca del río Rance controlando no sólo el estuario sino también el mar abierto más allá. Hoy en día está adjunto a la tierra firme siendo el lugar más visitado de Bretaña gracias a su casco antiguo de alto valor arquitectónico. Las calles peatonales con casas restauradas de los siglos XVII y XVIII son una delicia. Después de la segunda guerra mundial el 80% de la ciudad se tuvo que reconstruir piedra por piedra. Las playas limpias de St Malo son bastante adecuadas para niños porque forman pequeñas bahías protegidas de olas fuertes. Cuando la marea es baja se puede andar hasta la isla Grand Bé.
Monte Saint-Michel

Cuando yo era niño tenía un póster de Monte Saint-Michel en mi dormitorio y siempre soñaba con este maravilloso lugar. Fue uno de los highlights del Road por Francia. La isla que está en la frontera entre Bretaña y Normandía en el pasado también se conocía como "el monte en peligro del mar". En la edad media muchos peregrinos se murieron por la arena movediza cuando intentaron cruzar la bahía con sus mareas. En el siglo XI comenzaron las obras de la característica abadía que hay en la cima. El Monte Saint-Michel ha cumplido con nuestras expectativas aunque sea un sitio masificado lo cual dificulta andar por las calles estrechas. Si venís con un bebé o niño pequeño os aconsejo ir con un portabebés porque las callejuelas son empinadas y con tanta gente es mejor evitar llevar un carrito de bebé. Lo más bonito de la visita es acercarse lentamente por la pasarela con esas vistas únicas.
