Después de un vuelo perfecto con Emirates, llegamos a Dubai a las 5 de la mañana.
Hago un pequeño paréntesis para explicar cómo nos planteamos nosotros esta escala en Dubai. Teníamos 8 horas y 40 minutos, que quitando los tiempos de aeropuerto se nos quedaba en unas 6 horas, y lo que nos interesaba ver era, el Burj Khalifa (sin subir), el Burj Al Arab y dar una vuelta por algún zoco, y la máxima duda que se nos planteaba era cómo movernos, tienes la opción de taxi o metro, y el tema del dinero, ya que había leído que los taxis no aceptaban tarjeta, mientras que el metro si. En este hilo del foro https://www.losviajeros.com/foros.php?t=191696, me hice una idea de cuánto costaban los trayectos en taxi, donde además podéis leer otras experiencias con escalas cortas, y decidimos hacer una combinación entre metro y taxi, sacamos lo justo para saber que teníamos para pagar una pequeña carrera de taxi entre el metro y la playa del Burj Al Arab, y haríamos el resto de trayectos en metro.
Ahora si, volvemos al relato, sacamos 100 dirhams en un cajero del aeropuerto, que más o menos equivale a 25 euros, y nos aseamos un poco para empezar nuestra pequeña incursión en Dubai. El aeropuerto es todo un lujo la verdad, con palmeras incluidas.

Vamos a ir primero al punto más lejano, e ir acercándonos para estar lo más cerca posible del aeropuerto cuando se acerque la hora, así que en las máquinas nos hacemos con dos tarjetas ilimitadas de metro, 5 euros cada una, para bajarnos en la parada más cercana al Burj Al Arab. Ya desde el metro se pueden apreciar los enormes edificios de Dubai.


Y aquí viene la anécdota del viaje, y es que posiblemente hayamos dado por casualidad con el taxista más tonto de Dubai. Nos subimos y le decimos que queremos ir a ver el edificio del Burj Al Arab en la playa, nos dice que si super convencido.
Al poco vemos que cuando parecía que estábamos llegando, gira y se va hacia un lado, pienso, bueno, será que no se puede ir por ahí, pero el tío sigue y sigue andando, y como a los 10 / 15 minutos lo oimos resoplar varias veces, y nos dice que no sabe como llegar, que la playa está ahí… Y nosotros le ponemos el mapa en el móvil (llevaba descargado un mapa sin conexión) y le intentamos guiar, pero no sabemos en qué atolladero se ha metido que sigue dando vueltas y vueltas… Llevamos unos 35 minutos perdidos así que le digo que pare, porque en el mapa veo que la playa está al lado y ya llegaremos andando (tonta de mí …), pero no se acaba aquí, porque le voy a pagar, el infructuoso viaje nos sale a 20 dirhams, y no tiene cambio de 100, me ofrezco a pagar con tarjeta porque veo que tiene un datáfono, pero dice que ahora ya no se puede porque ha seleccionado pago en efectivo al principio ¿?, así que otra vez se pone a dar vueltas… Encuentra una especie de tienda y se baja para conseguir cambio.
Conseguimos bajarnos del taxi del demonio, y nos vamos hacia la playa, y vemos que estamos lejísimos del Burj Al Arab y encima hemos perdido mucho tiempo, nos ponemos a andar porque allí no hay nada y de momento el calor es soportable, y para que os hagáis una idea, llevábamos unos 20 minutos caminando y esto es todo lo cerca que estábamos del Burj Al Arab, y os aseguro que se parece más cerca de lo que estaba en realidad…


Decidimos salir del paseo de la playa, y ver si hay una carreta por la que pase algún taxi, cuando llegamos a una con circulación veo que a lo lejos viene un taxi así que levanto la mano y se para, menos mal… Esta vez nos toca un taxista que entiende a la perfección lo que queremos, se ofrece a darnos una vuelta por donde está la palmera pero le explicamos que no tenemos mucho tiempo, nos lleva a la playa y también a la parte de delante del hotel que se ve muy chulo, y nos va señalando otros lugares por el camino…


Este segundo taxi nos cuesta 28 dirhams y aunque de manera muy rápida, al menos podemos ver lo que queríamos, nos deja de vuelta en el metro y nos vamos hacia la siguiente parada, el Dubai Mall. Para llegar desde el metro tenéis una pasarela interior que conecta directamente con el centro comercial, y por cierto, es una pasarela larguísima, se nos hace muy raro todo, en la calle no se ve a nadie, en la pasarela tampoco (aun no son ni las 9 de la mañana), casi parece una ciudad fantasma. En el Dubai Mall las tiendas están cerradas, pero podemos ver alguna de las zonas típicas.



Queremos desayunar algo así que nos vamos a la zona de la comida, y buscamos un sitio en el que no nos peguen el sablazo del siglo, y diréis ¿y eso existe en el Dubai Mall?, pues si, encontramos un Tim Hortons con un precio asequible comparado con el resto de cosas que se ven, y nos tomamos dos cafés y dos donuts por unos 12 euros, obviamente no es barato, pero os aseguro que en los demás sitios el precio se duplicaba. Justo al lado del Tim Hortons, hay una salida a una placita que es un buen lugar para ver el Burj Khalifa, ahora sí que notamos que el sol ya empieza a picar de lo lindo…


Tengo que confesar que no tuve la sensación de estar ante el edificio más alto del mundo, supongo que el hecho de ser estrecho y acabar en una aguja contribuye a ello, y la verdad es que estando allí debajo no da la sensación de ser prácticamente el doble de altura de las torres Petronas que habíamos visto hacía apenas 24 horas….
Decidimos ir tomando el camino al metro, ya que no queremos perdernos los zocos, y cuando llegamos al metro, salimos a la calle un momento para ver otra perspectiva del Burj Khalifa y ahora si el calor es tremendo.

Cogemos el metro y nos dirigimos hacia la zona vieja de Dubai, para ello tendréis que hacer un cambio de línea, nosotros nos bajamos en la parada Al Ras, y fuimos caminando hacia el zoco del oro.
Según vais caminando veréis otros zocos pequeños, que para nosotros tenían más encanto que el de oro, así que fuimos callejeando un poco sin alejarnos demasiado y sin perder de vista el reloj.


A esta hora ya hacía mucho calor, pero los zocos son cubiertos y la verdad es que se aguantaba bien, tengo que decir que esta parte fue la única en la que tuvimos la sensación de estar en una “ciudad de verdad”, por así decirlo, y pese a que me gustó la experiencia de haber visto, aunque fuese muy por encima, un sitio como Dubai, no creo que vuelva, y quizá con lo que más me quedo es con este paseo por el zoco.


Lo que os aviso es que los vendedores son muy amables, pero muy muy pesados, me ponían pashminas encima, nos daban especias para oler… Yo llevaba idea de comprar algo pero me agobie un poco, y mi novio aún lleva peor eso así que muy pronto nos salimos de allí, también es cierto que había poquísima gente y todas las energías se concentraban en nosotros. Yo un par de meses después viajé a Marrakech y después de esta experiencia iba muy mentalizada, y aunque parezca mentira, me agobiaron más los vendedores de Dubai.
De camino al metro, vemos una tienda con bastantes cosas, y como llevo algo de pena por no comprarme nada entramos, aquí sí que había bastante gente, nos vinieron a preguntar pero no nos agobiaron nada y además se podía pagar con tarjeta, así que después de un buen rato elegimos una pequeña lámpara tipo Aladdin, y unos cuantos bombones de chocolate y dátiles, que por cierto, estaban riquísimos. Todo nos costó unos 11 euros, así que nos pareció bastante bien de precio para ser Dubai, no se si nos timaron o no, pero no se regateaba.

Decidimos dar por finiquitada la visita e irnos hacia el aeropuerto para no agobiarnos con el tiempo.
Por cierto, había leído que hay gente a la que le ponen problemas en el control de aeropuerto por entrar y salir en el mismo día, a nosotros nadie nos dijo nada.
Aún nos da tiempo a dar una vuelta por el aeropuerto, así que como veis, en una escala de este tiempo podéis salir sin problemas, obviamente no te puedes dormir en los laureles, y no hay que correr riesgos al ser un vuelo internacional, pero es perfectamente factible.
Aún me queda una pequeña ilusión para el final del viaje, y es que, aunque el vuelo de ida solo podía escoger asientos en el piso de abajo del avión, en este caso había asientos disponibles en la planta de arriba, y si os gustan los aviones como a mi entenderéis mi emoción jeje.
Si tenéis la oportunidad, no dejéis escapar volar en la parte superior, los asientos de ventanilla son de 2, hay más espacio, e incluso tenemos un pequeño cajón para guardar cosas. Os puedo decir que ha sido el vuelo más placentero de mi vida, que maravilla de avión.


Llegamos a Madrid sin incidentes, y muy felices de lo que ha sido un viaje increíble.

5*