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MURCIA: SIERRA ESPU√ĎA. ALEDO. ESTRECHO DE ARBOLEJA. SANTUAR. S. EULALIA. PLIEGO. ūüß≠ Diarios de Viajes de Espa√Īa
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Diario: DE VIAJE POR ESPA√ĎA  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa  Espa√Īa
Descripci√≥n: Pueblos, ciudades y naturaleza. En coche y rutas de senderismo. Destinos y recorridos cl√°sicos y lugares no tan conocidos. Lo ir√© ampliando e incorporando etapas seg√ļn vaya visitando nuevos lugares o recupere algunos del pasado.
Autor: Artemisa23   Fecha creaci√≥n: 
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√ćndice del Diario: DE VIAJE POR ESPA√ĎA






























































































































Etapa:  MURCIA: SIERRA ESPU√ĎA. ALEDO. ESTRECHO DE ARBOLEJA. SANTUAR. S. EULALIA. PLIEGO.  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Descripci√≥n: Relato de nuestra √ļltima escapada a Murcia. Adem√°s de volver a pasar por Sierra Espu√Īa, fuimos a hacer una peque√Īa ruta a pie por el sorprendente Estrecho de la Arboleja, un ca√Ī√≥n muy peque√Īo en el que se pueden contemplar formaciones f√≥siles de arrecifes de coral. Adem√°s, visitamos las poblaciones de Aledo y Pliego, y el Santuario de Santa Eulalia de M√©rida (Totana) y el cercano mirador del Sagrado Coraz√≥n con unas vistas fabulosas del Valle del Guadalent√≠n.
Artemisa23  Autor:    Fecha creaci√≥n:   
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SIERRA ESPU√ĎA. ESTRECHO DE LA ARBOLEJA. ALEDO. SANTUARIO DE SANTA EULALIA. MIRADOR DEL SAGRADO CORAZ√ďN. PLIEGO.

Hab√≠amos estado ya en Sierra Espu√Īa, donde hicimos un peque√Īo recorrido, que relato a continuaci√≥n, y tambi√©n nos asomamos al Desierto de Gev√°s, cuyo relato aparece otra etapa de este diario. Sin embargo, no quedaban ah√≠ las sorpresas de esta zona de contrastes en Murcia, en la que podemos encontrar desiertos y bosques d√°ndose casi la mano. As√≠, en un programa de televisi√≥n, vimos la referencia a un peque√Īo pero muy atractivo ca√Ī√≥n con unas formaciones f√≥siles de lo m√°s atractivo: el Estrecho de la Arboleja. Y al consultar su ubicaci√≥n, nos llevamos la sorpresa de que est√° en Murcia, justo en las estribaciones de Sierra Espu√Īa, muy cerca del pueblo de Aledo, famoso por sus uvas. De modo que decidimos pasarnos por all√≠ en la primera oportunidad que tuvimos, una vez pasado el estado de alarma y el confinamiento, contando tambi√©n con que a finales de junio a√ļn no hac√≠a demasiado calor. Adem√°s, se presentaba como una ruta corta y f√°cil, ideal para empezar a preparar las piernas para empresas mayores.

Situaci√≥n de la ruta del Estrecho de la Arboreja seg√ļn Google Maps.


Como la caminata en s√≠ es muy corta (por el calor no quisimos hacer una variante larga combinando otra ruta a la que ya me referir√©), aprovechamos tambi√©n para visitar Aledo, el cercano Santuario de Santa Eulalia de M√©rida, el Mirador del Coraz√≥n de Jes√ļs y el pueblo de Pliego, conformando de ese modo una excursi√≥n muy completa de una jornada, cuyo itinerario fue el que pongo a continuaci√≥n
:


Para completar la informaci√≥n, voy a hacer una referencia a nuestra anterior visita a Sierra Espu√Īa, que se podr√≠a incluir tambi√©n formando parte de la misma escapada, en cuyo caso la excursi√≥n se alargar√≠a unos 40 kil√≥metros y una hora m√°s en coche, paradas aparte. Con esta opci√≥n, el itinerario ser√≠a el siguiente:


[PARQUE NATURAL DE SIERRA ESPU√ĎA.

Situado en el centro de la regi√≥n murciana, a unos 55 Km. de la capital, est√° considerado uno de los pulmones naturales de la regi√≥n de Murcia. Es un espacio natural protegido, dominado por inmensos pinares, consecuencia de repoblaciones mod√©licas realizadas por Ricardo Codorniu a finales del siglo XIX y principios del XX. Es posible hacer varias caminatas, de diversa longitud, duraci√≥n y dificultad. El muy caluroso d√≠a de septiembre que tuvimos s√≥lo nos permiti√≥ realizar la m√°s corta de ellas, de apenas 45 minutos por el interior del bosque, evitando la exposici√≥n al sol en las crester√≠as. En el centro de visitantes ofrecen informaci√≥n sobre la zona y entregan un √ļtil mapa con la ubicaci√≥n de varios miradores, pozos de nieve y rutas que se pueden realizar.





Hace alg√ļn tiempo, en una visita anterior, adem√°s de detenernos en algunos de sus miradores, hicimos una peque√Īa ruta de unos 45 minutos, en el curso de la cual nos encontramos con varias acequias, cuyo curso se puede seguir, lo que nos permiti√≥ alargar un poco el recorrido inicial. Nos record√≥ a las levadas de las que tanto hab√≠amos disfrutado ese mismo a√Īo en Madeira.




Sin embargo, esta etapa est√° dedicada a una ruta de senderismo que, aunque no se encuentra dentro del espacio del Parque Natural, est√° ubicada en las faldas meridionales de Sierra Espu√Īa. Es bastante corta pero muy llamativa e interesante, puesto que se atraviesa un sorprendente desfiladero cuyas paredes est√°n separadas entre s√≠ por apenas un metro en muchas partes del recorrido en su interior, que se prolonga unos 500 metros, aproximadamente. En el ca√Ī√≥n hay sombra y se percibe frescor, con lo cual es posible hacer esta peque√Īa caminata incluso en pleno verano; en cambio, habr√° que tener cuidado en invierno o en √©pocas de lluvias, ya que el curso de agua que lo atraviesa puede hacer imposible o peligroso el paso. De hecho, nosotros a finales de junio tuvimos que descalzarnos en dos o tres puntos para poder pasar. Pero ir√© por partes.

RUTA DEL ESTRECHO DE LA ARBOLEJA.

Para llegar al inicio de la peque√Īa caminata, tuvimos que dirigirnos a la poblaci√≥n de Aledo (no hace falta entrar en el casco urbano, aunque vale la pena parar a hacer una visita, sobre todo a la torre medieval) y desde all√≠ seguir los indicadores. La carretera C-21 nos condujo hasta un √°rea recreativa en cuyo aparcamiento dejamos el coche y donde encontramos varios paneles informativos. No tiene p√©rdida

Itinerario en coche desde Totana.

Aunque se puede hacer una ruta circular incluyendo el sendero 31, que rodea Aledo en parte por la carretera, dado el calor que hac√≠a y que nuestro inter√©s se centraba en principio en el desfiladero, decidimos centrarnos exclusivamente en la ruta a pie, tambi√©n circular, que recorre el ca√Ī√≥n primero por el interior y luego por la parte superior, vi√©ndolo desde arriba.

Paneles informativos y √°rea recreativa.


Seg√ļn pudimos leer en uno de los paneles informativos, el desfiladero forma parte de la Rambla de Lebor y se asemeja a un t√ļnel en cuyas paredes crece gran cantidad de musgo como consecuencia de la casi continua presencia de agua, lo que unido a la sombra que le proporcionan sus estrechas paredes aseguran el frescor en su interior incluso en verano, algo que pudimos comprobar despu√©s. Adem√°s, nos anunciaba que podr√≠amos contemplar la erosi√≥n producida durante milenios por el viento, el agua y lo microorganismos, as√≠ como antiguos arrecifes de coral entre otros f√≥siles, ya que en estas tierras hubo playas en remotas √©pocas de clima tropical. Bueno, pues el asunto promet√≠a.


Nos pusimos en marcha y cruzamos la zona recreativa hasta que vimos una bifurcación y otro panel informativo. Empezamos a bajar por la izquierda, siguiendo un camino delimitado por barandillas y cuerdas de color verde, que en un par de minutos nos llevaron a un mirador, desde donde pudimos contemplar una profunda hendidura en la tierra de aspecto bastante llamativo.


Después de sacar un par de fotos a aquel paisaje tan singular, continuamos descendiendo por unas amplias escaleras que nos introdujeron en una zona de vegetación más tupida, mostrándonos también unas curiosas formaciones de color amarillento y ocre que me recordaron a las que hay en la playa de Bolnuevo.




Ignoramos un camino tambi√©n delimitado por cuerdas, que sal√≠a a la derecha, y seguimos descendiendo por las escaleras. Un brusco giro a la derecha nos posicion√≥ directamente en la entrada del ca√Ī√≥n. Cuatro d√≠as despu√©s de terminar el estado de alarma y el confinamiento est√°bamos solos all√≠, dispuestos a disfrutar de lo que promet√≠a ser una improvisada aventurilla.



Enseguida nos encontramos entre paredes altas, que se retorcían en la zona superior como si se buscaran unas a otras, dejando filtrarse apenas unos rayos del sol de mediodía. Si hubiésemos ido a otra hora, no creo que dentro hubiese reinado la oscuridad pero sí la penumbra. Aunque puedo asegurarlo, no me parece que sea necesario llevar linterna salvo en días muy oscuros o ya cerca del anochecer.





El haz de luz natural reverberaba en las paredes, incidiendo en los colores naturales de las rocas y los fósiles. Entonces nos acordamos del panel informativo: antiguos arrecifes de coral... Chocado




Lo cierto es que vimos toda la gama de colores (verdes, marrones, amarillos, rosas, naranjas...) y de formas (arrugadas, alargadas, redondeadas, horadadas...), muchas colonizadas por el musgo, e incluso alguna estalactita perdida por allí. Recuerdo que se trata de luz natural, no de lámparas artificiales dirigidas como en muchas cuevas.





El ca√Ī√≥n parec√≠a retorcerse en espirales, como una escalera de caracol, pero el suelo estaba seco y el terreno no parec√≠a ser problem√°tico. En ese momento llegaron tres chavales y nos adelantaron muy decididos. Dos minutos despu√©s aparecieron de regreso, cont√°ndonos que el camino estaba cortado por el agua. Se dieron la vuelta y no les volvimos a ver. Ni a ellos ni a nadie m√°s.


Casi nos resignamos a tener que hacer lo propio una vez llegásemos hasta el agua. Sin embargo, cuando vimos el panorama nos pareció que podíamos pasar. Había como cuarenta centímetros de agua, pero no era un sitio plano sino entre rocas, algunas resbaladizas por el abundante musgo y con las que había que tener cuidado; pero localizamos unos cuantos puntos de apoyo, nos descalzamos y seguimos adelante.




Y as√≠ tres o cuatro veces, con el ca√Ī√≥n ofreci√©ndonos panoramas cada vez m√°s llamativos. Incluso vimos sobre nuestras cabezas un puente peatonal que, deducimos, ser√≠a el que nos encontrar√≠amos en alg√ļn momento al salir para ver el estrecho desde arriba, ya en el exterior.




Ni que decir tiene que este lugar puede resultar peligroso tras una tormenta o de lluvias importantes porque el agua podría arrastrar todo lo que se encuentre a su paso. De modo que hay que ser prudente y no tentar a la suerte si las condiciones meteorológicas son adversas.


El √ļltimo obst√°culo fue de nuevo una acumulaci√≥n de agua sobre el cual se elevaba un talud de piedra que hab√≠a que superar casi trepando. Unos cien metros despu√©s de este obst√°culo se alcanza el extremo opuesto del t√ļnel natural, donde volvi√≥ a aparecer un buen charco de agua con avispero incluido en la orilla.


La salida del desfiladero enlazaba all√≠ con el sendero que nos condujo por la parte superior del ca√Ī√≥n (y que proven√≠a del que hab√≠amos dejado de lado al principio), vislumbrando la hendidura, aunque poco permit√≠an ver las paredes casi pegadas. Poco despu√©s pasamos por el puente que hab√≠amos visto desde el interior.





Desde luego nada que ver lo espectacular del recorrido de abajo comparado con el de arriba, si bien el paisaje no desmerecía. Tras caminar unos centenares de metros aparecimos por el lado opuesto del aparcamiento donde habíamos dejado el coche e iniciado la ruta, con lo cual completamos un recorrido circular de unos tres kilómetros en el que tardamos algo más de una hora por las continuas paradas para hacer fotos, descalzarnos y calzarnos para cruzar los charcos.




En resumen, una ruta muy cortita pero bastante atractiva, sobre todo si se hace pr√°cticamente en solitario como fue nuestro caso. De todas formas, los colores de las rocas son sorprendentes, un aliciente m√°s del recorrido por este peque√Īo pero espectacular desfiladero





ALEDO.

Pasada la una, se aproximaba la hora de comer y decidimos acercarnos para visitar Aledo y, de paso, intentar comer all√≠ si encontr√°bamos alg√ļn sitio en condiciones. Aunque llev√°bamos bocatas, no nos dio tiempo a tomarlos, pues la ruta hab√≠a sido m√°s corta de lo previsto al renunciar a a√Īadir el sendero 31 de la ruta ecotur√≠stica, debido al calor y a que buena parte del mismo transcurre por una pista asfaltada en la que se permite circular en coche. As√≠ lo hicimos y entramos a la poblaci√≥n por la parte posterior, desde donde pudimos contemplar unas vistas estupendas, tanto del pueblo con su torre del homenaje, como de las tierras de alrededor que comprenden tierras de cultivos, vi√Īas, las estribaciones de Sierra Espu√Īa, llamativas formaciones geol√≥gicas parecidas a las que hab√≠amos observado en el Desierto de Geb√°s, etc.


De camino, hay un mirador habilitado con panel informativo, en el que resulta imposible no parar porque realmente se desea hallar un sitio propicio para contemplar tranquilamente el panorama. Viniendo desde Totana habíamos divisado una llamativa estampa de Aledo, pero sin duda este punto es mucho mejor. Desde allí se ve perfectamente las antiguas murallas de Aledo (una de las primeras villas fortificadas del Reino de Murcia, que todavía conserva lienzos de muros de los siglos XI y XII formando parte de las casas), la Iglesia de Santa María la Real, la Torre del Homenaje, el Valle del Guadalentín, la Sierra, etc.



Aledo desde la carretera que llega de Totana.

Continuamos hacia el centro del pueblo, que estaba casi desierto. Avanzamos por una calle que nos llev√≥ directamente hacia el casco antiguo, donde pudimos aparcar sin problemas, ya que apenas √©ramos cuatro los for√°neos en ese momento. La poblaci√≥n tiene forma alargada y los sitios hist√≥ricos para visitar est√°n en uno de los extremos, que adem√°s corona un cerro en forma de espig√≥n rocoso, formado por arrecifes coralinos, con laderas sustentadas por areniscas costeras desde hace millones de a√Īos. Las vistas merecen una peque√Īa pausa en el viaje.


La Torre del Homenaje.

Tras ver la picota del siglo XVI (restaurada), decid√≠ entrar a la Torre del Homenaje del antiguo castillo (dos euros). Conocida tambi√©n como ‚ÄúLa Calahorra‚ÄĚ, sus or√≠genes se remontan al siglo XI, si bien lo que se conserva data del siglo XIII. En el interior est√° el Centro de Interpretaci√≥n, donde una se√Īora muy amable me explic√≥ un mont√≥n de cosas, me dio varios folletos e incluso me hizo un plano de los tres restaurantes que estaban abiertos en las inmediaciones. Eso s√≠, con las medidas anti covid tuve que dar los datos del DNI y facilitarle el n√ļmero de tel√©fono m√≥vil, adem√°s de frotarme las manos con el inevitable gel desinfectante y llevar puesta la mascarilla, aunque la √ļnica visitante all√≠ fuese yo. Naturalmente, lo consider√© l√≥gico y no me import√≥ en absoluto. Hac√≠a s√≥lo cuatro d√≠as que hab√≠a terminado el estado de alarma.


El interior de la torre, de forma cuadrada y de tres niveles, me llam√≥ la atenci√≥n porque al estar, digamos, ‚Äúhueca‚ÄĚ parece mucho m√°s grande desde dentro que desde fuera. En cada uno de ellos se presentan varios paneles explicativos sobre la historia del castillo, que fue tomado en 1088 por el noble castellano Garc√≠a Gim√©nez, que lo mantuvo en poder cristiano hasta 1091, cuando volvi√≥ a ser sometido por los musulmanes. Con la incorporaci√≥n de la Taifa de Murcia (y por tanto de Aledo) a la Corona de Castilla en 1257, la torre fue reconstruida por la Orden de Santiago.




Desde el terrado rematado por almenas, al que acced√≠ por una estrecha escalera, pude contemplar unas vistas espectaculares de Aledo, las alfarer√≠as tradicionales (antiguamente dedicadas al barro y hoy a la cer√°mica), varios puntos altos destacados como Pedro L√≥pez, el Morr√≥n de Espu√Īa y Pe√Īa Apartada, el Valle del Guadalent√≠n, etc.





Iglesia de Santa María la Real.

Terminada la visita a la torre, me acerqué a la Iglesia de Santa María la Real, que está al lado. De finales del siglo XVIII, el templo, de estilo barroco con influencias neoclásicas, no es el original, que fue destruido por un incendio. En su interior hay dos tallas de Francisco de Salzillo.

La Iglesia de Santa María la Real desde lo alto de la Torre del Homenaje.

Interior de la iglesia.

Despu√©s fuimos a comer. En Aledo solamente hab√≠a un restaurante (como tal) abierto, el Pellizquito, y all√° que fuimos. Un lugar sencillo, de comida casera, pero donde estuvimos muy a gusto; el men√ļ de 10 euros estuvo muy correcto para el precio. Ning√ļn for√°neo: solo nosotros. Nos recibieron con una gran sonrisa. Necesitan turismo, sin agobios, pero visitantes al fin y al cabo.


SANTUARIO DE SANTA EULALIA DE M√ČRIDA (TOTANA).

Cuando estaba mirando sitios para ver en torno al Estrecho de la Arboleja, me encontré con la mención de este Santuario dedicado a la Patrona de Totana. Se encuentra a unos seis kilómetros de Totana y a dos de Aledo. Su origen se remonta a la época medieval, cuando los caballeros de la Orden de Santiago llevaron la devoción a Santa Eulalia, después de que les fueran donadas esas tierras por Alfono X el Sabio.


El lugar donde está enclavado es muy bonito, rodeado de pinares y huertos; además, cuenta con varios jardines escalonados con algunas fuentes que proporcionan sombra y frescor cuando aprieta el calor, como era el caso. También hay un hotel-balneario con muy buena pinta, pero que todavía no había abierto tras el confinamiento. Anunciaba su vuelta para el 3 de julio.


El Santuario, tambi√©n conocido como ‚ÄúLa Santa‚ÄĚ, fue construido en 1574 en un estilo denominado ‚Äútoscano‚ÄĚ y destaca por sus artesonados de madera mud√©jares, el Camar√≠n de la Virgen, barroco del siglo XVIII, y las pinturas murales de 1624, donde se reflejan la vida y milagros de la Santa, de Jesucristo y los franciscanos.


Lamentablemente, no pudimos entrar a verlo porque no nos coincidió el horario, que creo recordar era de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00. De modo que se quedó pendiente para otro momento que espero no se demore mucho porque las pinturas murales me gustan mucho.


Cuando vayamos, actualizar√© esta informaci√≥n, a√Īadiendo, si es posible, la de otra visita que me han recomendado en las inmediaciones: el yacimiento arg√°rico de La Bastida.

Entorno del Santuario de Santa Eulalia de Mérida.

EL MIRADOR DEL SAGRADO CORAZ√ďN.

Junto al Santuario de Santa Eulalia de M√©rida, hay una pista asfaltada que conduce a este Mirador, que tambi√©n puede hacerse como sendero circular con una longitud de 2,4 kil√≥metros y 50 minutos de duraci√≥n. En realidad, es el camino de V√≠a Crucis, con 14 estaciones e inaugurado en 1970, que asciende desde el Santuario hasta una gran escultura del Sagrado Coraz√≥n, donde tambi√©n nos encontramos con un espectacular mirador desde el que, seg√ļn el panel informativo, pod√≠amos ver el Valle del Guadalent√≠n, Totana, la Sierra de Carrascoy, la Sierra de la Almenara, la Sierrecica, la Sierra de la Tercia o Sierra Espu√Īa y Aledo.





En un día despejado como aquél, las panorámicas resultaban fantásticas. Curiosamente, sin saber por qué, desde aquella altura, la estampa que contemplábamos de Aledo nos recordó vagamente a alguna zona de La Alhambra vista desde los miradores del Albaicín.




Nosotros habíamos llegado en coche y no caminando, pero junto a la escultura vimos un sendero que bajaba entre los árboles y se unía a la carretera unos cientos de metros más abajo. Lo surcamos un ratito hasta que pudimos contemplar el Santuario a vista de pájaro y su precioso entorno. Después de sacar unas fotos, volvimos al coche.





PLIEGO.

Las jornadas cunden mucho en junio y todav√≠a nos quedaban varias horas de luz, as√≠ que decidimos alargar la excursi√≥n hasta Pliego, otras de las poblaciones recomendadas en el folleto sobre que nos hab√≠an dado en Aledo. Y all√° que fuimos, siguiendo la carretera MU-503, que bordea Sierra Espu√Īa y que nos interesantes perspectivas del bosque y la piedra.





Al llegar a Pliego, el calor se hac√≠a notar de verdad. Al igual que en Aledo, nosotros √©ramos los √ļnicos turistas y no tuvimos problemas para aparcar en la Calle Mayor, junto a la Plaza del Ayuntamiento.


Con una poblaci√≥n que se aproxima a los 4.000 habitantes, Pliego cuenta con un trazado urbano medieval cuyo origen se remonta al Caser√≠o Mud√©jar y que apenas se ha alterado con el paso de los siglos. Sin embargo, los asentamientos humanos en su entorno se remontan a la Edad de Bronce, seg√ļn atestiguan las excavaciones realizadas en el yacimiento de la Almoloya, de cultura arg√°rica, del segundo milenio antes de Cristo.





En la Calle Mayor pudimos ver varios edificios del siglo XVIII, como la Casa de la Tercia y la Casa Grande, de 1757, sede actual del Ayuntamiento y casa natal del poeta Federico Balart.


Caminando unos cuantos metros llegamos a la Plaza Mayor, un espacio amplio y atractivo, en el que destacan la fachada posterior de la Casa Grande y la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, construida en 1667 y que luce en su puerta principal el medallón con el escudo de la Orden de Santiago, a quien está dedicado el templo, que no fue bendecido hasta un siglo después de su construcción. Estaba cerrada, así que no pudimos entrar.




En continuo ascenso, continuamos por calles empinadas que nos llevaron hasta el Museo de la Almazara, donde se conserva la maquinaria de una almazara tradicional, y a la Torre del Reloj, que forman parte de la llamada ‚ÄúCalle del Agua‚ÄĚ.


Enseguida llegamos a la Fuente de los Ca√Īos, que recoge el agua del manantial natural de Los Ca√Īos, englob√°ndose en el antiguo sistema hidr√°ulico de la villa. Por restricciones debido a la pandemia, el agua no corr√≠a por los ca√Īos. ¬°Qu√© pena!

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Aunque la calle se empin√≥ hasta convertir la cuesta en un poco fatigosa por el sol, seguimos hasta alcanzar la Ermita de la Virgen de los Remedios, en un parque muy agradable donde por fortuna corr√≠a el aire. Se trata de un edificio barroco del siglo XVIII que, al parecer, sustituy√≥ a otros anteriores, ya que la devoci√≥n a la Virgen de los Remedios en estos lugares tiene una tradici√≥n de m√°s de 400 a√Īos.


Desde el parque de la Ermita pudimos contemplar unas bonitas vistas de todos los alrededores, incluyendo los restos del Poblado de la Mota o Castillo de las Paleras (siglo XII, primer asentamiento medieval islámico fortificado en Pliego), y del Castillo de Pliego (fortaleza triangular también del siglo XII, con siete torres, un torreón central mayor y un muro perimetral exterior levantado con tapial).


Y all√≠ terminamos nuestra nueva excursi√≥n murciana, si bien todav√≠a tuvimos tiempo de otear desde la carretera la estampa del castillo de Mula, adonde espero ir en alg√ļn momento.

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  √öltimos comentarios al diario:  DE VIAJE POR ESPA√ĎA
Total comentarios 225  Visualizar todos los comentarios

LANENA69  LANENA69  04/08/2020 20:57   
Comentario sobre la etapa: MURCIA: SIERRA ESPU√ĎA. ALEDO. ESTRECHO DE ARBOLEJA. SANTUAR. S. EULALIA. PLIEGO.
Conozco Aledo y Pliego y la ruta la tengo pendiente, será próximo viaje, quizás para septiembre porque acabo de venir de Murcia y me he hecho dos rutitas muy molonas, pero que calorcito pasamos, jajajajaja.Las pondré en el diario de Murcia.

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Jul 04, 2012
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Fecha: Dom Jul 05, 2020 05:50 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a la Regi√≥n de Murcia

Hola.

No sé si es aquí donde debo poner este comentario; si no está bien, me lo reconducís, por favor.

La semana pasada estuvimos dando una vuelta por Murcia. Visitamos Aledo, con su torre medieval y unas vistas espectaculares del entorno. También fuimos hasta el Santuario de Santa Eulalia (Totana) con intención de ver las pinturas de su interior. Lamentablemente no nos coincidió el horario de apertura y hacía demasiado calor para esperar dos horas. Así que volveremos. Aconsejo también subir hasta el Alto del Cristo, desde donde las vistas son alucinantes. Yo diría que se ve casi media provincia Murcia. Quizás no tanto, no sé, jajaja.

Tambi√©n hicimos una peque√Īa ruta de senderismo muy interesante; el Estrecho de la Arboleja, muy cerquita de Aledo, ya en el Parque Natural de Sierra Espu√Īa. Lo recomiendo mucho. Se tarda apenas una hora en hacer el recorrido circular de unos tres o cuatro kil√≥metros en total. Se trata de un ca√Ī√≥n estrech√≠simo, cuyas paredes en algunos puntos se separan poco m√°s de un metro. El interior tiene unas formaciones de lo m√°s impactantes por los colores. Al interior apenas penetra el sol, con lo cual se est√° fresco en verano. Sin embargo, hay que tener cuidado en invierno y en √©pocas de lluvias porque corre un arroyo; puede haber bastante agua y resultar peligroso. Nosotros tuvimos que descalzarnos y eso que est√°bamos a finales de junio. Un sitio de lo m√°s pintoresco. Hay que cuidarlo.





murcianaviajera
Murcianaviajera
Super Expert
Super Expert
May 17, 2009
Mensajes: 612

Fecha: Mar Jul 07, 2020 10:36 am    T√≠tulo: Re: Viajar a la Regi√≥n de Murcia

Pues si volv√©is por la zona La Bastida en Totana merece la pena verla, est√° a unos kil√≥metros de la poblaci√≥n pero se llega bien hay buenas indicaciones y hacen visitas guiadas. Y en Alhama los ba√Īos √°rabes son bonitos tambi√©n.
artemisa23
Artemisa23
Indiana Jones
Indiana Jones
Jul 04, 2012
Mensajes: 1568

Fecha: Mar Jul 07, 2020 05:06 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a la Regi√≥n de Murcia

Muchas gracias por el apunte Murcianaviajera. Lo tendremos en cuenta para la próxima vez porque volver, volveremos seguro. Eso sí, cuando pase un poco el calor.
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Detodaspartes
New Traveller
New Traveller
Jul 27, 2020
Mensajes: 1

Fecha: Lun Jul 27, 2020 03:37 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a la Regi√≥n de Murcia

Murcia es una gran desconocida, tiene grandes playas y menos masificadas que otras zonas. Lo que me sorprende es que no se destaquen las procesiones de lorca, que no son las procesiones habituales sino un espectaculo que hay que ver. Tambien est√° muy bien el carnaval de aguilas. y la temperatura del agua es estpenda, hasta noviembre te puedes ba√Īar.
Lecrín
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Feb 02, 2009
Mensajes: 21144

Fecha: Lun Jul 27, 2020 06:41 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a la Regi√≥n de Murcia

Hola.
Doy fe de todo lo que dices. Aquí hay información sobre los Desfiles Bíblico-Pasionales y más actos de la Semana Santa en Lorca:
Visitar Lorca, Murcia

Saludos.
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