Al edificio donde está el friso se puede pasar, se ve un patio interno donde uno de sus paredes es la del friso en su exterior.

El tercer lugar que me pareció fabuloso es el Zwinger, un antiguo palacio que hoy día funciona como museo, al cual no entramos, de hermosa construcción, que tiene entrada gratuita a los jardines, a los que si fuimos, con canteros primorosamente dibujados con plantas y flores, estatuas y fuentes, son preciosos.


Dresden es una ciudad hermosa, recomiendo al que esté por la zona pasar al menos medio día por este lugar, realmente me gustó mucho.