Ya casi llegando fuimos a la Dom Plaz en donde se encuentran la Catedral y la Iglesia de San Severo, formando un conjunto precioso.

La Ciudadela, una fortaleza antigua con unas vistas preciosas de la ciudad, hoy día sus instalaciones son viviendas particulares, tengo una foto de un buzón azul en una de las casas de las calles de la ciudadela, muy curioso.




Buscamos en las callecitas de Erfurt la Casa del bacalao seco, que no tengo idea porque se llama así, lo que vimos son unos azulejos en su fachada en blanco y negro que ni siquiera representaban un bacalao, ni vivo, ni pescado, ni seco. Curiosidad alemana.

Volvimos a la estación de tren para regresar a Berlín. Mi opinión particular de Erfurt es que es un lindo lugar, pero vale la pena ir sólo si se tiene tiempo de sobra, digamos, en criollo como decimos en mí país, no me gustó tanto como los otros lugares que visitamos.