31/10
El despertador suena demasiado pronto!!. Llegamos al aeropuerto a las 5:30, facturamos una maleta y pasamos el control, tenemos tiempo de desayunar algo cerca de la puerta de embarque, empezamos nuestra escapada al sur de Baviera para ver los castillos de Luis II de Baviera y la ciudad de Múnich.
Aterrizamos con algo de retraso y tras recoger la maleta nos dirigimos a la zona de empresas de alquiler de coches, recogemos las llaves y compramos algo en un supermercado que está en el propio aeropuerto, hoy y mañana son festivos en Alemania por lo que los supermercados en general estarán cerrados.
El primero de nuestros destinos es Prien am Chiemsee desde donde salen los barcos para visitar la isla Herreninsel (Isla de los hombres) donde se encuentra el palacio Herremchiemsee.

Entre unas cosas y otras es la hora de comer, tomamos un par de pretzeles en el barco de ida a modo aperitivo mientras disfrutamos de las vistas del lago Chiem. Al llegar a la isla compramos las entradas para el palacio (se trata de una visita guiada de 30 minutos de duración, nos lo dan para 45 minutos después y una hoja en español con las explicaciones que luego darán en inglés). Como había algo de tiempo nos sentamos a comer algo rápido en un restaurante a la entrada.

No nos damos cuenta de que el palacio está a 20 minutos andando según el cartel y salimos de comer 5 minutos antes de la hora que nos han dado, hacemos el trayecto en tan solo 9 pero cuando llegamos sudando y con la respiración agitada ya había salido la excursión, nos dejan pasar y los alcanzamos en la primera de las salas (supongo que pensaron algo del tipo: ¡estos españoles!).

Este castillo, de estilo francés, fue el último que mandó construir el rey Luis II de Baviera. El palacio fue muy caro y no está terminado por dentro, se quedaron sin dinero, solo 20 de las 70 habitaciones proyectadas se terminaron. Se comenzó a construir en 1978 y el rey murió en 1986, parece ser que sólo disfrutó de 10 días en él.
La visita resulta interesante, salas enormes y muy ostentosas en un entorno de jardines de estilo francés y en una isla. Lo interesante también es que el palacio es una copia casi exacta de la parte central de Versalles tanto por dentro como por fuera y los jardines frontales, Luis II estaba obsesionado con los reyes absolutistas franceses, en especial con Luis XIV, el rey sol.

Damos un paseo por los jardines que son enormes y volvemos al embarcadero, cuando llegamos sobre las 16:25 ya están cerrando la tienda de recuerdos y empieza a hacer frio, en esta época del año hay muy poca afluencia de público y los horarios son restringidos.
Con la entrada se pueden visitar además el museo del rey Luis II y se podría ir a la segunda isla, la isla de las mujeres (Frauneninsel), pero todo cierra a las 17:00 el último barco de vuelta sale a las 17:30 por lo que no nos da tiempo a mucho más, si se tiene tiempo quizá sea buena idea pernoctar en la isla de las mujeres donde hay alojamientos y dedicar al entorno un par de días, incluso en verano se pueden alquilar barcas eléctricas por horas.

De vuelta al puerto pagamos el parking y emprendemos el camino a nuestro alojamiento de hoy. A pesar de llevar anotadas las coordenadas GPS nos cuesta un poco encontrar el apartamento ya que las calles no están bien señalizadas.
Cenamos en el apartamento y decidimos no ir a ver los castillos iluminados por la noche ya que el día ha sido largo y hace bastante frío.