El despertador sonó bastante temprano, pero sin pensármelo ni un segundo lo apagué y me levanté, el gran día había llegado! Revisé varias veces que llevara todo lo necesario y salí dirección aeropuerto Adolfo Suárez a eso de las 05:00 horas. El vuelo salía desde la Terminal 4, y a esa hora apenas había gente en los mostradores de Iberia, así que en unos pocos minutos ya me encontraba en la zona de embarque. Aún me quedaban 3 horas hasta la salida de mi primer vuelo de hoy, pero se me pasaron volando mientras esperaba tomando un café y navegando por internet.
El vuelo Madrid - Londres tuvo una duración de 2 horas y media, y te deja en la terminal 5 del aeropuerto de Heathrow. Mi segundo vuelo con destino Nueva York, salía de la terminal 3 dentro de 3 horas y media. Para ir de una terminal a otra, tienes que seguir los carteles de color morado: "Flight Connections" hasta llegar a una área de espera, en donde cada unos pocos minutos, pasa un autobús que te lleva a las otras terminales. No tiene pérdida, toda la información aparece en la web del aeropuerto, y si no recuerdo mal, no tardé más de 20 minutos en llegar a la otra terminal.
En la terminal 3, hay un montón de asientos para esperar y tiendas de comida de autoservicio para comer algo. Tras picar algo, entré en el resto de tiendas, en concreto había una de souvenirs de Londres bastante curiosa, y una mini tienda de Harrods. Para algún despistado cabe decir que en todas estas tiendas aceptan sólo libras. Una vez aparece en las pantallas mi vuelo, me dirijo a la puerta de embarque que indica y que se encuentra en un piso superior. A través de los grandes ventanales ya se puede observar el Boeing 777 de American Airlines que nos llevará a nuestro destino. Qué ganas!
El vuelo Madrid - Londres tuvo una duración de 2 horas y media, y te deja en la terminal 5 del aeropuerto de Heathrow. Mi segundo vuelo con destino Nueva York, salía de la terminal 3 dentro de 3 horas y media. Para ir de una terminal a otra, tienes que seguir los carteles de color morado: "Flight Connections" hasta llegar a una área de espera, en donde cada unos pocos minutos, pasa un autobús que te lleva a las otras terminales. No tiene pérdida, toda la información aparece en la web del aeropuerto, y si no recuerdo mal, no tardé más de 20 minutos en llegar a la otra terminal.
En la terminal 3, hay un montón de asientos para esperar y tiendas de comida de autoservicio para comer algo. Tras picar algo, entré en el resto de tiendas, en concreto había una de souvenirs de Londres bastante curiosa, y una mini tienda de Harrods. Para algún despistado cabe decir que en todas estas tiendas aceptan sólo libras. Una vez aparece en las pantallas mi vuelo, me dirijo a la puerta de embarque que indica y que se encuentra en un piso superior. A través de los grandes ventanales ya se puede observar el Boeing 777 de American Airlines que nos llevará a nuestro destino. Qué ganas!

Me sorprendió la rapidez con la que embarcaron a todos, se notaba que la gente tenía ganas de llegar cuanto antes creo yo. En cuanto a este vuelo, sale a las 14:05 (hora Londres) y tiene una duración de 7 horas y 20 minutos, llegando a las 17:00 (hora Nueva York) al aeropuerto JFK. En cuanto despegas, debido a la hora, te sirven la comida dándote a elegir entre dos opciones, yo elegí la de carne y pasta, todo ello acompañado de una bebida a tu elección y de unas galletas. Una vez todo el mundo haya comido, reparten almohadas y mantas, y apagan las luces del avión para echar una cabezada. Cada asiento dispone de una pantalla, con un sistema de entretenimiento que incluye: música, películas, juegos, tienda, revistas e información en tiempo real del vuelo, todo ello actualizado y con muchas películas de los últimos años. También te deja pedir refrescos y comida desde la misma, y te lo traen al asiento. Algo que me sorprendió mucho fue que incluye un mando para poder jugar, y puedes competir con cualquier pasajero del avión introduciendo su número de asiento.
Más adelante te sirven una especie de "merienda", también a elegir, junto a un zumo. En mi caso, me sirvieron unas especies de mini hamburguesas que estaban buenísimas la verdad.
A escasa media hora de la hora de llegada ya se empieza a visualizar tierra firme, y todo el mundo empieza a mirar por las ventanillas, ya no queda nada...!
A escasa media hora de la hora de llegada ya se empieza a visualizar tierra firme, y todo el mundo empieza a mirar por las ventanillas, ya no queda nada...!

Ya estaba impaciente cuando de pronto empieza a sonar por los altavoces del avión New York, New York de Frank Sinatra, y me asomo por la ventanilla, y allí la veo, a lo lejos... la isla de Manhattan! No olvidaré esa imagen nunca... se podía ver ya el Empire State Building desde lejos 
Después de decir por los altavoces los próximos pasos a seguir en el aeropuerto, por fin aterrizamos. Recomiendo si podéis salir lo antes posible del avión, siempre respetando el orden y a los demás claro, ya que una vez sales del avión, la siguiente parada es aduanas, y se montan unas colas buenas como en ese momento hayan llegado varios vuelos.
El paso por aduanas es bastante rápido si no hay problemas, el personal que esté allí te pedirá el pasaporte y el ESTA, te hará varias preguntas relacionadas con tu viaje, en concreto el motivo y los días que piensas estar, te tomará las huellas dactilares, te hace una foto y si todo ha ido bien, te pondrá el sello en tu pasaporte.
Después pasas a una sala con cintas transportadoras dónde recoges tu maleta, y ya, por fin, después de más de 14 horas desde que salí de Madrid, pisaba suelo estadounidense!
Yo tenía reserva en el hotel The New Yorker, que tenía en la puerta la parada de metro: 34 St Penn Station. A partir de aquí, hay muchas formas de llegar a Manhattan: Taxi, Uber, tren o metro. Yo me decidí por esta última, por el precio, el tiempo y porque me llevaba directo a mi destino. Lo primero de todo, para salir del Aeropuerto, hay que pasar por el Airtrain, una especie de metro al aire libre que permite desplazarte por las terminales del aeropuerto y que te lleva hasta varias paradas de metro. En mi caso, el vuelo me dejó en la terminal 8, y tuve que coger la línea de color rojo del Airtrain para poder llegar hasta la parada de metro de Jamaica Station, la cual pertenece a la línea azul (línea E) del metro de Nueva York. Todo está muy bien indicado y la mayoría de gente opta por escoger esta opción.
Hasta que no te bajas del Airtrain, no tienes que pagar nada. Una vez llegas a la estación de metro, sigues la señalización y llegas a unas máquinas que expenden las tarjetas del metro (MetroCard). Una vez en la máquina, eliges que quieres una nueva tarjeta y tienes que recargarla con dinero, mínimo 9$ (aunque recomiendo que calculéis cuantos viajes pensáis hacer y la recarguéis ya con lo necesario para no andar luego...) porque la propia tarjeta tiene un coste de 1$, el Airtrain tiene un coste de 5$, y cada viaje en metro son 2.75$, en total: 8.75$ por ir desde el aeropuerto hasta Manhattan.
Una vez has metido los dolares, te expenderá la MetroCard y la pasarás a través de los tornos que indiquen que te llevan a la línea azul (línea E) del metro, automáticamente te restará el coste del saldo de la tarjeta.
Quiero hacer un paréntesis para informar de que existen varios planes semanales y mensuales para recargar la tarjeta del metro y usarlo las veces que quieras, pero por el itinerario que hice no me compensaba ninguno de ellos. También os dejo por aquí el plano del metro: Plano metro Nueva York
Después de escasa media hora, por fin llegaba a mi parada, estaba bajo suelo neoyorkino...! Subí las escaleras, maleta en mano, y... GUAU!
Tenía los pelos de punta, no me creía estar ahí y ver lo majestuoso que es el Empire State, mirase donde mirase no dejaba de ver edificios enormes, por otro lado estaba la estación de trenes Penn, por otro el Madison Square Garden, y así... Tras varios minutos sin poder moverme del impacto que me supuso, me puse camino al hotel, nada más entrar, un recibidor enorme con cafetería propia, fui al mostrador para hacer el check-in y después me dirigí a mi habitación a dejar la maleta. No hice fotos a la habitación, pero son más estilo clásico que moderno, aunque muy amplias y con todo lo necesario.
Ya eran pasadas las 20:00 y tenía como objetivo tener una primera toma de contacto con Times Square, así que Google Maps en mano, no sin antes volver a ver el Empire State, esta vez ya iluminado, me puse camino a mi destino. Desde el hotel se tardan unos 15 minutos en llegar.
No dejaba de mirar de lado a lado, no era capaz de fijarme en todo lo que me rodeaba, todavía seguía sin creerme que estaba allí. Toda la cantidad de gente que había, los icónicos taxis amarillos, el edificio del New York Times... me sentía como en una película. Creía haber llegado a mi destino cuando llegué a la W 42nd St cruzándose con la 8th Ave, todos aquellos letreros y luces... pero no, tarde algunos segundos en percatarme que eso no era Times Square, pero que calle tan impresionante...!
Unas calles más adelante, giraría a la derecha y ahí si que me encontraría con mi destino, estaba en Times Square! Estaba todo arrebatado de gente, no cabía un alma. Carteles iluminados miraras donde miraras... podía ver el icónico cartel de Coca-Cola, el edificio de las Fuerzas Armadas, el Hard Rock Café, el edificio Paramount, y mil cosas más que había visto con anterioridad en cientos de películas.
Después de un buen rato caminando y esquivando a personas, por fin conseguí llegar a las míticas escaleras rojas, me senté, y disfrute unos minutos de aquel lugar, llegué a olvidar incluso todo el cansancio que llevaba encima. Después de dar una vuelta por la zona, y seguir contemplando los rascacielos que había en ese lugar, el estómago ya me pedía comida, y viendo la hora que era, decidí emprender el camino de vuelta al hotel.
De camino me encontré con lo que pensaba era una tienda de artículos del metro de Nueva York, como la que hay en Madrid, pero me equivoqué, era simplemente la entrada al metro!
Caminé hasta enfrente del hotel donde me alojaría, en donde había una pizzería de la franquicia Famiglia y un McDonald's, me decante por el primero, y he de decir que me sorprendió mucho lo buenas que estaban, no recuerdo precios exactos pero no era caro, y pedías por porciones de los sabores que quisieras.
Una vez lleno el estómago, crucé la calle y subí a la habitación. Después de aquel día taaan largo, por fin me tumbaba sobre una cama, puse el despertador y me dormí al instante prácticamente. Mañana me esperaba un gran día y había que recuperar energías je je.

Después de decir por los altavoces los próximos pasos a seguir en el aeropuerto, por fin aterrizamos. Recomiendo si podéis salir lo antes posible del avión, siempre respetando el orden y a los demás claro, ya que una vez sales del avión, la siguiente parada es aduanas, y se montan unas colas buenas como en ese momento hayan llegado varios vuelos.
El paso por aduanas es bastante rápido si no hay problemas, el personal que esté allí te pedirá el pasaporte y el ESTA, te hará varias preguntas relacionadas con tu viaje, en concreto el motivo y los días que piensas estar, te tomará las huellas dactilares, te hace una foto y si todo ha ido bien, te pondrá el sello en tu pasaporte.
Después pasas a una sala con cintas transportadoras dónde recoges tu maleta, y ya, por fin, después de más de 14 horas desde que salí de Madrid, pisaba suelo estadounidense!
Yo tenía reserva en el hotel The New Yorker, que tenía en la puerta la parada de metro: 34 St Penn Station. A partir de aquí, hay muchas formas de llegar a Manhattan: Taxi, Uber, tren o metro. Yo me decidí por esta última, por el precio, el tiempo y porque me llevaba directo a mi destino. Lo primero de todo, para salir del Aeropuerto, hay que pasar por el Airtrain, una especie de metro al aire libre que permite desplazarte por las terminales del aeropuerto y que te lleva hasta varias paradas de metro. En mi caso, el vuelo me dejó en la terminal 8, y tuve que coger la línea de color rojo del Airtrain para poder llegar hasta la parada de metro de Jamaica Station, la cual pertenece a la línea azul (línea E) del metro de Nueva York. Todo está muy bien indicado y la mayoría de gente opta por escoger esta opción.

Hasta que no te bajas del Airtrain, no tienes que pagar nada. Una vez llegas a la estación de metro, sigues la señalización y llegas a unas máquinas que expenden las tarjetas del metro (MetroCard). Una vez en la máquina, eliges que quieres una nueva tarjeta y tienes que recargarla con dinero, mínimo 9$ (aunque recomiendo que calculéis cuantos viajes pensáis hacer y la recarguéis ya con lo necesario para no andar luego...) porque la propia tarjeta tiene un coste de 1$, el Airtrain tiene un coste de 5$, y cada viaje en metro son 2.75$, en total: 8.75$ por ir desde el aeropuerto hasta Manhattan.
Quiero hacer un paréntesis para informar de que existen varios planes semanales y mensuales para recargar la tarjeta del metro y usarlo las veces que quieras, pero por el itinerario que hice no me compensaba ninguno de ellos. También os dejo por aquí el plano del metro: Plano metro Nueva York

Después de escasa media hora, por fin llegaba a mi parada, estaba bajo suelo neoyorkino...! Subí las escaleras, maleta en mano, y... GUAU!

Tenía los pelos de punta, no me creía estar ahí y ver lo majestuoso que es el Empire State, mirase donde mirase no dejaba de ver edificios enormes, por otro lado estaba la estación de trenes Penn, por otro el Madison Square Garden, y así... Tras varios minutos sin poder moverme del impacto que me supuso, me puse camino al hotel, nada más entrar, un recibidor enorme con cafetería propia, fui al mostrador para hacer el check-in y después me dirigí a mi habitación a dejar la maleta. No hice fotos a la habitación, pero son más estilo clásico que moderno, aunque muy amplias y con todo lo necesario.
Ya eran pasadas las 20:00 y tenía como objetivo tener una primera toma de contacto con Times Square, así que Google Maps en mano, no sin antes volver a ver el Empire State, esta vez ya iluminado, me puse camino a mi destino. Desde el hotel se tardan unos 15 minutos en llegar.

No dejaba de mirar de lado a lado, no era capaz de fijarme en todo lo que me rodeaba, todavía seguía sin creerme que estaba allí. Toda la cantidad de gente que había, los icónicos taxis amarillos, el edificio del New York Times... me sentía como en una película. Creía haber llegado a mi destino cuando llegué a la W 42nd St cruzándose con la 8th Ave, todos aquellos letreros y luces... pero no, tarde algunos segundos en percatarme que eso no era Times Square, pero que calle tan impresionante...!

Unas calles más adelante, giraría a la derecha y ahí si que me encontraría con mi destino, estaba en Times Square! Estaba todo arrebatado de gente, no cabía un alma. Carteles iluminados miraras donde miraras... podía ver el icónico cartel de Coca-Cola, el edificio de las Fuerzas Armadas, el Hard Rock Café, el edificio Paramount, y mil cosas más que había visto con anterioridad en cientos de películas.




Después de un buen rato caminando y esquivando a personas, por fin conseguí llegar a las míticas escaleras rojas, me senté, y disfrute unos minutos de aquel lugar, llegué a olvidar incluso todo el cansancio que llevaba encima. Después de dar una vuelta por la zona, y seguir contemplando los rascacielos que había en ese lugar, el estómago ya me pedía comida, y viendo la hora que era, decidí emprender el camino de vuelta al hotel.
De camino me encontré con lo que pensaba era una tienda de artículos del metro de Nueva York, como la que hay en Madrid, pero me equivoqué, era simplemente la entrada al metro!

Caminé hasta enfrente del hotel donde me alojaría, en donde había una pizzería de la franquicia Famiglia y un McDonald's, me decante por el primero, y he de decir que me sorprendió mucho lo buenas que estaban, no recuerdo precios exactos pero no era caro, y pedías por porciones de los sabores que quisieras.
Una vez lleno el estómago, crucé la calle y subí a la habitación. Después de aquel día taaan largo, por fin me tumbaba sobre una cama, puse el despertador y me dormí al instante prácticamente. Mañana me esperaba un gran día y había que recuperar energías je je.











