
Día 4 (16-08-19): Princeville, Hanalei y excursión en barco por la costa de Napali
La famosa costa de Napali o Na Pali Coast Wilderness State Park es uno de los sitios top en cualquier viaje a Hawaii, no puede quedarse en el tintero. Os impactará y seguramente os dejará con ganas de más, como fue nuestro caso
. Se trata de un exuberante parque sin carreteras formado por 27 km de icónicos acantilados, verdes y ondulados, que serpentean sobre playas de arena blanca, pintorescas calas con agua de color turquesa y cuevas y cascadas varias. No hay que perdérselo bajo ningún concepto, y tenemos tres opciones para disfrutar de tan maravilloso paisaje:Los tours en Hawaii son muy caros y probablemente toque elegir entre la excursión en barco o el helicóptero, pero si es posible hacer el esfuerzo económico, vale muchísimo la pena experimentar ambas opciones. Las perspectivas son diferentes y complementarias, y por supuesto también recomiendo encarecidamente dedicar un día a hacer senderismo por el parque.
- Un día combinamos la visita a la zona de Princeville- Hanalei con el tour en barco a Na Pali Coast desde Hanalei (tour de tarde).
- Otro día lo dediamos a hacer senderismo por el parque. Llegamos a la Hanakapi’ai Beach, luego seguimos hasta las cascadas Hanakapi’ai y finalmente regresamos hasta la Ke’e Beach, donde descansamos tranquilamente tras la caminata.
- El día que cambiamos de zona, del norte a Koke’e, hicimos el tour en helicóptero saliendo desde Lihue, que nos venía de paso.
Así pues, empezaba un nuevo día en el paraíso. Teníamos reservada la excursión en barco por la costa de Napali con los chicos de Napali Catamaran para la tarde. El check in era a las 12 en Hanalei, así que disponíamos de gran parte de la mañana por delante para conocer alguna zona cercana.
Decidimos acercarnos a una de las playas recomendadas de la costa norte: Hideaways Beach, también llamada Pali Ke Kua Beach. Como no nos sobraba el tiempo, nos acercamos con el coche hasta el parking donde empieza el camino para bajar a la playa. No hay demasiadas plazas, pero al ser temprano todavía encontramos sitio. Se baja por un caminito que rodea un resort de ricos, no era una opción para nosotros, simples plebeyos, alojarnos ahí. La playa tiene buena fama para hacer snorkel cuando el agua está en calma, pero ese día no lo probamos.


Fuimos andando por la playa, hay una zona donde la vegetación cubre la arena y hay que ir con cuidado por si caen cocos asesinos. Al final de todo se llega a un punto desde el cual se ve la playa y el pequeño muelle de Hanalei, había unas rocas que no permitían el paso (o, al menos, no lo permitían sin descalabrarse vivo


El agua era cristalina, de una transparencia brutal... sin necesidad de gafas de snorkel ya veíamos los pececillos que pululaban por ahí de buena mañana. Sin duda es una playa bonita y a primera hora poco frecuentada (imagino que a medida que avance el día se irá llenando de gente, aunque según la guía nunca llega a estar a reventar porque hay poco aparcamiento disponible).

Volvimos al coche y nos trasladamos al siguiente punto: Queen's Bath. Se aparca en la calle, en una zona habilitada para tal efecto (en general en Princeville está prohibido aparcar en las calles, excepto en las zonas marcadas como parking). Luego había que bajar por un sendero que desde luego no era apto para ir con chanclas: el camino es irregular y hay multitud de raíces, rocas, fango... por la noche había llovido y en los tramos a la sombra no se había secado del todo pese al calor que ya se empezaba a notar. Tampoco es nada fuera del otro mundo, lo único es que es altamente recomendable llevar el calzado adecuado y no presentarte en según qué sandalias domingueriles (con bamba-chanclas deportivas puede hacerse perfectamente):

El llamado Queen's Bath o baño de la reina abarca una serie de piscinas volcánicas naturales, donde en realidad es bastante peligroso bañarse, sobre todo cuando hay oleaje. Sí que hay una zona donde el agua está más tranquilita, pero el resto lo vi muy expuesto y con el mar agitado. Hay múltiples avisos de peligro de ahogarse, con lo cual cada uno es responsable de meterse o no, pero avisado estás. En el sitio más tranquilo que comento la verdad es que peligro no vi, al menos en ese momento (según entendí cambia rápidamente en función de la marea y el oleaje). En los meses entre Octubre y Abril, se recomienda no bañarse porque suele ser época de grandes olas.


Cuando estábamos en Queen's Bath empezó a chispear, pero nada, fueron solo cuatro gotas. El tiempo de dirigirnos hacia el sendero de regreso y ha había parado. Deshicimos el camino hasta el coche, por el camino nos encontramos con guiris que iban en chanclas y modelitos fashion, no muy apropiado para lo que les esperaba, pero en las fotos saldrían divinas, eso sí

Desde allí decidimos ir ya hacia Hanalei y dar una vuelta por el pueblo. Más que un pueblo, de nuevo parecía un área residencial con un complejo o centro comercial en la carretera principal. Aquí se notaba un ambiente mucho más turístico y enfocado al guiri que en Princeville, que parecía más focalizado en el jubilado. Había también más variedad de locales, bares y restaurantes, y también tiendecillas de artículos varios como souvenirs, ropa de deportes acuáticos, material para hacer surf, ukeleles... En Hanalei al parecer puedes encontrar gran diversidad de habitantes: locales de toda la vida, surfistas itinerantes, gente rollo new age, famosetes… todo tipo de fauna.

Nos tomamos un café gigante en uno de los lugares recomendados, The Bread Company. Todavía no me había acostumbrado a las medidas descomunales de USA y pedimos uno cada uno, grave error... con uno para dos hubiese sido más que suficiente. El local tiene una terracita muy agradable, donde puedes sentarte y ver la vida y a los pollos pasar. Sí, habéis leído bien: a los pollos.

Abriremos aquí un pequeño paréntesis para hablar de los omnipresentes y cebadotes pollos de Kauai, una de las cosas más curiosas que encontramos en la isla. Los pollos (salvajes, no se le han escapado a ningún payés) están por toda la isla, principalmente en sitios donde pueden abalanzarse sobre los turistas y pedirles o arrebatarles comida (en la zona de Poipu incluso presenciaríamos algún robo, con un pollo pillando al vuelo el trozo de bocata de una pobre insensata que estaba empanada

El origen de este alboroto pollil fue un terremoto que tuvo lugar hace años en la isla, provocando que un grupo de pollos, por aquél entonces domésticos, se escapasen y proliferasen en libertad. Los habitantes de Kauai decidieron dejarlos pulular libremente y no tomar medidas para reducir su población, así que hoy en día uno se encuentra lo que se encuentra. Hasta en los senderos más insospechados nos encontramos con pollos y en algún parking de miradores fuimos acosados por hordas de pollos corriendo hacia nosotros como alma que lleva el diablo (luego al ver que no llevábamos comida pasamos a ser totalmente ignorados), sin duda son unos todoterrenos.
Volviendo a nuestra excursión en barco por la costa de Napali, nosotros habíamos reservado con la empresa Napali Catamaran, el tour de tarde saliendo de Hanalei. Para quien lo prefiera hay también opción de navegación por la mañana.
Poco antes de las 12 nos dirigimos a hacer el check in en las oficinas de la empresa, en Hanalei. Cuando estuvimos todo el grupo, nos dirigimos hacia la playa a embarcar. Se trata de un catamarán pequeño, de 35 pies, y los grupos son reducidos (18 personas máximo), otro motivo más para elegir esta compañía. La excursión en sí (sin contar el check in y traslados) duró desde las 12:15 hasta las 16:45, de los cuales 1h30’ fueron de snorkel y el resto navegación. Te proporcionan equipo de snorkel, flotadores y una bolsa impermeable para guardar tus pertenencias. También incluye comida: sandwich (a elegir entre varias opciones, incluyendo vegetal), bebida, snacks y piña de postre (deliciosa).
Salimos de Hanalei ya disfrutando del maravilloso paisaje, tuvimos la suerte de contar con un día espectacular:

A la altura de Tunnels Beach, pero sin acercarnos demasiado a la orilla, hicimos nuestro primer snorkel en la isla, espectacular. Aquí tuvimos el honor de nadar junto a nuestra primera tortuga (guardando las distancias, hay que respetarlas):

Tras el snorkel repartieron la comida y empezamos la navegación por la costa, que es una maravilla difícil de describir:


Lo bueno de ir en barco pequeño es que pudimos acercarnos muchísimo a la costa, incluyendo la entrada a algunas cuevas:

Vimos los acantilados muy de cerca, las playas, las cascadas… toda la naturaleza salvaje de esa exuberante costa. Como curiosidad comentar (fuente: Kauai Revealed) que gran cantidad de películas han sido grabadas en la costa de Napali: Piratas del Caribe 4, Seis días/siete noches, King Kong… siempre que se necesita una hermosa y remota costa formada por majestuosos acantilados y verdes valles, una opción ganadora es recurrir a este paraíso.



No hay duda de que vale muchísimo la pena contemplar las islas desde el mar, y una de las mejores zonas para hacerlo es ésta:


Sin duda una excursión cara pero altamente recomendable. Además a la vuelta tuvimos la suerte de ver delfines, no podíamos pedir nada más. Una mención especial también a la tripulación por su simpatía y amabilidad, nos lo pasamos genial con ellos y nos contaron un montón de cosas sobre Napali y sobre la isla.

Ya de vuelta, los chicos de Napali Catamaran nos dejaron junto a su oficina en Hanalei y aprovechamos para tomar algo en un bar cercano, ya que queríamos ver la puesta de sol en la playa y todavía faltaba bastante. Luego nos dimos un paseo hasta allí, por el camino vimos cada casa que alucinamos…

Sobre las 18:30-19:00 se puso el sol, y lo disfrutamos desde la playa. Algunos lo hacían directamente desde el agua... qué sensación de paz:

Luego regresamos ya a Princeville, que está tan solo a 10 minutos en coche, aunque antes hicimos una parada técnica en el supermercado de Hanalei para comprar algo de comida preparada y fruta para cenar en el estudio.
Acabamos bastante agotados, así que nos fuimos a dormir temprano, que al día siguiente nos esperaba otra aventura por la maravillosa costa de Napali, esta vez recorriendo a pie sus selváticos senderos.
