
Tras el desayuno salimos a realizar la visita de Gramat, una pequeña población de poco más de tres mil habitantes, dicen fue ocupada por el hombre desde tiempos prehistóricos con abundante presencia de dólmenes y cruce de dos vías romanas, fue convertido en la Baronía del Señorío de Gramat, propiedad de cuatro familias hasta la Revolución.
Visitamos la Iglesia de San Pedro o St Pierre de Gramat, construida en el 1904 de estilo neogótico, la torre del reloj del siglo XVI, La capilla de Notre-Dame construida en el año 1686 y recorrimos las estrechas calles peatonales medievales repletas de tiendas y restaurantes.
A unos doce kilómetros de Gramat, se en encuentra esta impresionante sima, con un río subterráneo, el Padirac, un afluente del río Dordoña. La había visto en algunos reportajes, quedándome con la idea de visitarla alguna vez que estuviera por la zona.

Al acercarnos a la entrada, tuvimos la primera vista del inmenso agujero con abundante vegetación en sus paredes de piedra, la primera impresión es espectacular.

La entrada tiene un precio de 17€ los adultos y 12,50 € los niños. Una vez pasada la taquilla, teníamos la opción de bajar en ascensor o a pie, es un descenso de 103 metros bajo tierra, en nuestro caso pensamos que sería más interesante bajar a pie, así poder tomar fotografías y vídeo durante el descenso, creo que fue la opción ideal, ya que pudimos saborear mejor las imágenes que se nos iban presentando en cada planta que bajábamos.

Una vez abajo, pudimos comprobar la enorme dimensión de la sima, mientras caía agua constantemente por todas sus paredes. bajamos a las galerías de la cueva por larguísimas escaleras que no paraban de descender, hasta llegar al embarcadero, donde nos subimos a unas canoas para recorrer el río subterráneo, en esta zona no dejan hacer fotografías ni video, así que he tenido que seleccionar algunas libres que hay en internet para poder ponerlas, la verdad es que habian algunas salas impresionantes con las formaciones de la piedra caliza reflejándose en los lagos de agua verde.

Una vez desembarcamos, seguimos el recorrido a pie por una amplia sala donde la bóveda se eleva enormemente, las paredes se ensanchan y aparece el precioso lago Rainy, que se nutre de la agua de lluvia que vienen de la superficie y va filtrándose a través de la piedra caliza en una infinidad de gotas que caen constantemente.

Como es sabido todo lo que se baja hay que subirlo después, así que emprendimos el camino de subida por las escaleras, pero al llegar a la zona del ascensor, en este caso elegimos subir por él, tampoco es plan de machacarse el segundo día. Info : www.gouffre-de-padirac.com/ .
Autoire y el Château des Anglais
Para llegar al castillo fuimos dirección a la población de Autoire, que está a unos 10 kilómetros de la Sima de Padirac. Una vez aparcado el coche, subimos hasta el mirador, a unos 300 metros del aparcamiento, siguiendo el camino muy bien indicado, durante el recorrido nos encontramos al cruzar el río con pequeñas cascadas, una vez en el mirador, tuvimos unas excelentes vistas de todo el valle dominado por los acantilados calcáreos de la Causse de Gramat con la población en el fondo. Para llegar al castillo hay que subir un poco más, está a un kilometro andando del aparcamiento.

Visitamos la población de Autoire, la cual ha sido clasificada como uno de los pueblos más bellos de Francia (les plus beaux villages de France) , una de las razones es porque en el siglo XVI, las familias adineradas de Saint-Céré instalaron allí sus segundas residencias, llenándola de pequeños castillos y mansiones, que junto con las casas de piedra le dan un encanto muy especial a la villa.

Para Almorzar elegimos el restaurante “Auberge de La Fontaine“, donde comimos estupendamente a un precio relativamente alto, pero en la población tampoco hay mucho más para elegir.

Recorrimos casi todas las calles de Autoire, visitamos la iglesia de San Pedro y San Pablo (Église Saint-Pierre et Saint-Paul) y regresamos al aparcamiento por la calle principal. Info : www.autoire.fr/ .
Château de Castelnau-Bretenoux
Siete kilómetros hacia al norte, fuimos a visitar el Castillo de Castelnau-Bretenoux, un espectacular castillo situado en la cima de una colina desde donde se pueden ver los cuatro ríos, Cère, Bave, Mamoul y Dordogne, construido sobre las ruinas de una antigua abadía en el año 1100.

La entrada tiene un precio de 8€, los menores entran gratis, también se puede comprar una entrada combinada junto con la visita del Castillo de Momtal por 12€.


La visita del interior, habitaciones, salones, etc., fue guiada en francés y el resto del recorrido, patios y torreones lo visitamos a nuestro aire, a destacar las vistas desde los torreones, unas imágenes tremendamente bucólicas, con todos los campos de un color verde intenso con las flores amarillas en el inicio de su floración, precioso. Info : www.castelnau-bretenoux.fr/ .
Carennac
Otro de los considerados pueblos más bonitos de Francia, no se cuantos deben haber en la lista pero aquí en el departamento del Lot hay bastantes, está situado en el valle del río Dordogne.

Una vez cruzado el puente sobre el río, pasamos frente al Castillo de los deanes, visitamos la iglesia románica de Saint Pierre del siglo XI y el priorato cluniacense del siglo XI, siempre acompañados por el relajante rumor del río Dordoña. Info : www.pays-vallee-dordogne.com/ ...ermanente/ .


Es una población relativamente pequeña que se puede visitar en una hora aproximadamente.
Loubressac
Seguimos con nuestra ruta por los pueblos del departamento de Lot, en este caso nos fuimos a 10 kilómetros de Carennac, para visitar la población de Loubressac, también incluida en la famosa lista de los pueblos más bonitos de Francia, si al final va a resultar que estarán todos los pueblos de la región en esta lista.

Una vez aparcado el coche en la entrada de la población, iniciamos la visita por la Iglesia de San Juan Bautista (Saint-Jean-Baptiste de Loubressac) construida en el siglo XIV, a continuación recorrimos sus estrechas calles flaqueadas por preciosas casas de piedra, que al igual que en pueblos que hemos visitado anteriormente, está todo realmente bien conservado, casi parecen sacados de un parque temático.

Al final de la calle principal se accede a un mirador, desde donde se vislumbran gran parte de los valles del Brave, el Cère y el Dordoña, junto con los campos de cultivo, os recomiendo sentaros en uno de los bancos de piedra frente al mirador para relajar la vista durante unos minutos.
Al terminar el recorrido de Loubressac dimos por finalizadas las visitas del día, regresando al hotel para cenar .