Nos levantamos a las nueve y tras desayunar, pillamos el coche y nos dirigimos al campo de Areosa en Vimianzo donde se celebrará durante todo el día la “rapa das bestas”. Mientras llegan los caballos, visitamos una pequeña feria que hay montada y paseamos por los bosques de alrededor y ya al mediodía, unos sesenta caballos vienen conducidos por la gente del lugar hacia los corrales donde se celebrará la rapa das bestas. Una vez encerrados, se separan los potrillos pequeños y una yegua que les cuidará durante el día.Nos ponemos en la cola y compramos los tickets para la pitanza;como hemos dicho,salen a diez euros por persona y las niñas no pagan.

Los caballos entran en los corrales Empieza el yantar,ñam,ñam
La "rapa das bestas" en el Campo de Areosa en Vimianzo
Me acuerdo y se me llena de saliva la boca. Hemos comido de categoría. Lo que más nos ha gustado ha sido el potro guisado con patatas pequeñas hervidas, después hemos probado también el caballo,la ternera y el cerdo asado. Riqui, riquísimo. Podías repetir las veces que quisieras y probar de todo. Es en ese momento en el que me doy cuenta que mi dominio del idioma gallego es nulo porque le digo a la paisana;”un poquitín más, por favor” y me pone el plato con un palmo de altura de carne de cerdo y patatas. Se ve que en gallego un poquito es eso. Eso sí, después nos tomamos un café con sacarina que hay que cuidarse.
A las tres y media aún había gente que iba con su plato a las mesas de la carne y las patatas. A las cinco empezó la rapa das bestas, recomiendo que los viajeros se acerquen al curro donde se hace la rapa con bastante antelación porque no sería de extrañar que se metieran allí mil y pico personas,y si no pillas buen asiento, lo llevas crudo. Se forman dos equipos, uno rojo y uno azul,y por turnos intentan abatir a los caballos para raparle simbólicamente algo de la crin y la cola. La fiesta duró hasta que uno de los caballos hirió de una coz en el pecho a uno de los chicos. El macho líder de la yeguada se escapó con su crin íntegra por segundo año consecutivo.
A las siete se da por finalizada la rapa y empieza un concierto de música de un grupo de Finisterre que tocaban gaita, acordeón,pandereta y bombo con una marcha increíble.Volvemos hacia las ocho al camping donde nos duchamos. Durante todo el día ha hecho bastante viento.Nos lo hemos pasado pipa.


Los caballos entran en los corrales Empieza el yantar,ñam,ñam

Me acuerdo y se me llena de saliva la boca. Hemos comido de categoría. Lo que más nos ha gustado ha sido el potro guisado con patatas pequeñas hervidas, después hemos probado también el caballo,la ternera y el cerdo asado. Riqui, riquísimo. Podías repetir las veces que quisieras y probar de todo. Es en ese momento en el que me doy cuenta que mi dominio del idioma gallego es nulo porque le digo a la paisana;”un poquitín más, por favor” y me pone el plato con un palmo de altura de carne de cerdo y patatas. Se ve que en gallego un poquito es eso. Eso sí, después nos tomamos un café con sacarina que hay que cuidarse.

A las tres y media aún había gente que iba con su plato a las mesas de la carne y las patatas. A las cinco empezó la rapa das bestas, recomiendo que los viajeros se acerquen al curro donde se hace la rapa con bastante antelación porque no sería de extrañar que se metieran allí mil y pico personas,y si no pillas buen asiento, lo llevas crudo. Se forman dos equipos, uno rojo y uno azul,y por turnos intentan abatir a los caballos para raparle simbólicamente algo de la crin y la cola. La fiesta duró hasta que uno de los caballos hirió de una coz en el pecho a uno de los chicos. El macho líder de la yeguada se escapó con su crin íntegra por segundo año consecutivo.
A las siete se da por finalizada la rapa y empieza un concierto de música de un grupo de Finisterre que tocaban gaita, acordeón,pandereta y bombo con una marcha increíble.Volvemos hacia las ocho al camping donde nos duchamos. Durante todo el día ha hecho bastante viento.Nos lo hemos pasado pipa.