El siguiente día lo dedicamos a descansar del viaje y disfrutar.
Comenzamos recorriendo Tavira: su castillo e iglesia, sus calles, el puente romano...

Pero, sobre todo, lo primero: el conjunto de las ruinas del castillo con los jardines que se abren en su interior, las vistas a un lado y el blanco campanario asomando por el otro.


Después de varias horas, cogemos pases para uno de los barcos que lleva a Ilha Tavira. Los cogimos en una de las casetas frente a la costa y nos costaron 2 €.
Una vez allí, disfrutamos de la playa y hasta tomamos algo en uno de los bares que hay, mientras veíamos el partido de España contra Rusia en el que nos eliminaron de ese Mundial en los penaltis. No fue caro teniendo en cuenta la localización: 4 € en total para dos consumiciones.


Después, dimos alguna vueltas más, cogimos el barco en el siguiente turno y volvimos a Tavira. Ese día aprovechamos que habíamos terminado pronto para ir a hacer la compra en Olhao, donde hay varios supermercados estilo Aldi, Lidl, etc.