Hvar es una de las islas más famosas y también preciosas de la costa croata. Croacia tiene más de mil islas e islotes, pero “solo” unas 47 están habitadas. Hvar forma parte del archipiélago de islas delante de Split, y junto a Brać es de las más populares.
Para llegar a Hvar hay que coger un
ferry en Split. Hay dos tipos de ferrys: los catamaranes rápidos (unos 45 minutos) y los ferrys grandes que tardan un poco más (unas 2 horas) y pueden subir vehículos. Para las personas estos últimos son además más económicos 47 kunas (mientras que los catamaranes son 110 kunas el trayecto). Nosotras tenemos tiempo y poco dinero, así que la elección es fácil. Hay que comprar el ticket en el puerto (no hace falta reservar con antelación).
La otra diferencia entre el catamarán y el ferry es que el catamarán llega a Hvar Town y el ferry en
Stari Grad, para mí mucho más bonito como pueblo. Como decía la isla de Hvar tiene fama de ser la isla de la fiesta, pero la verdad que eso se aplica a Hvar Town, donde si hay muchos clubs y jóvenes (adolescentes diría). Si tu idea es salir mejor quédate cerca de Hvar Town. El resto de la isla tiene un ambiente familiar y tranquilo.
El ferry te deja en el puerto de Stari Grad (en realidad a unos 15-20 minutos andando) y muy cerca del puerto ya hay algunas
calitas con agua cristalina donde te puedes bañar y es súper bonito.
Recuerda que la mayoría de playas en Croacia no son de arena sino de piedras así que es bastante útil tener una esterilla y chanclas atadas.
Una de las cosas que más me gusta de las playas croatas es que el
agua está súper limpia y que en la mayoría hay sombra de la vegetación. Cuidado también con los erizos de mar que hay muchísimos (señal que el agua está muy limpia).
Visitamos también el pueblo de Stari Grad que tiene mucho encanto. Es un pueblo pequeñito y muy arreglado y limpio con un ambiente muy relajado. Hay muchos bares y restaurantes y un ambiente familiar.
En Stari Grad hicimos la única comida en un restaurante y nos dejamos asesorar por un coachsurfer. El restaurante se llama Eremitaz y la verdad que estaba muy bueno, bastante aceptable de precio y el lugar es precioso.
Hay algunas
playas cerca del pueblo, pero las más bonitas están a unos
minutos a pie. Por ejemplo, estuvimos en una pasado el hotel Lavander (un hotel muy grande) que estaba muy tranquila y el entorno era muy bonito.
En Hvar también visitamos el
pueblo de Jelsa que tiene su encanto.
A unos minutos a pie de Jelsa vamos hasta la
playa de Zenčišće, muy tranquila y familiar y con agua muy cristalina para no perder la costumbre. Allí quedamos con Nenad un chico de Hvar al que conocimos a través de coachsurfing que nos llevó hasta unas rocas donde él se suele bañar.
Aunque eran rocas bastante escarpadas así que no podías tumbarte, el agua estaba increíblemente limpia y cristalina y no había nadie así que era un lugar precioso. Para llegar nos metimos por una carretera de piedras que sinceramente, yo con mi coche no hubiera entrado, pero él se conocía bien todos los caminos. Las rocas donde estuvimos estaban cerca de una playa que se llama
Milna que tiene bastante buena fama, aunque de lejos parecía estar bastante abarrotada.
Luego nos lleva a
Pokonji Dol una playa preciosa que está a unos veinte minutos a pie de Hvar Town (pero se puede llegar en coche). Aunque hay bastante gente la playa en si es muy bonita así que te la recomiendo. Es una playa de piedras con un agua clarísima súper cristalina.
En la playa hay un par de restaurantes y delante hay un pequeño islote con un faro súper bonito. También andamos unos 20 minutos siguiendo un camino de costa hasta un par de
calas Mekićevica o Robinson donde, al menos por la tarde, no había casi nadie, y la verdad que preciosas.
Volvemos andando a
Hvar Town que, aunque el centro tiene su encanto, me quedo sin duda con Stari Grad. Hvar Town está muy petado de gente, mucho turismo de lujo (de hecho, queríamos comer algo y tomar una cerveza y estaba imposible), un montón de yates e influencers y muchos adolescentes de fiesta. Hay bastantes
discotecas así que si buscáis una zona de fiesta os recomiendo que os alojéis en Hvar Town. De hecho, está plagado de apartamentos, pero imagino que es bastante caro así que mejor reservarlo con antelación.
Al día siguiente fuimos a dedo a la
playa de Dubovica, una playa que entra en mi top 5 de playas de Croacia. Está a medio camino entre Hvar Town y Stari Grad (unos 15 minutos en coche desde ambas) y luego hay que andar unos 15 minutos. Otra de las cosas que más me gusta de hacer autoestop es no tenerme que preocupar por aparcar, cosa que en este caso agradecí.
La playa es preciosa, de piedras blancas y agua extremadamente limpia y de un color increíble, una auténtica postal.
Hvar me ha encantado, una isla preciosa con unas playas increíbles y pueblos con encanto, sin duda la
recomiendo muchísimo (mejor si podéis pasar ni que sea
una noche).
Hvar tiene fama de ser una
isla de fiesta y es de los lugares más caros (con permiso de Dubrovnik) de todo Croacia. Para que os hagáis una idea de la desproporción una pizza entera en Zagreb en un sitio normal cuesta unas 50 kunas y en Hvar Town una porción de pizza en una cadena fast food 70 kunas.
Pero tranquilos que hay solución. Hay maneras de visitar este pequeño paraíso si tienes poco presupuesto y no te importa bajar un poco tus estándares de comodidad. Tus aliados: una buena esterilla para dormir y tu dedo pulgar. Si te interesa puedes consultar mi blog (final del diario) donde te cuento todo lo que necesitas saber para hacer
acampada libre y autoestop por la isla.