111 km
1h 10' aprox.
La siguiente parada de nuestro viaje era una de las que más ilusión nos hacía. ¡Por fin íbamos a conocer Venecia! Estando tan cerca de Eslovenia tuvimos claro que había que incorporarla en el itinerario sí o sí.
Verona está cerca de Venecia (poco más de una hora). Así que dejamos con calma el apartamento y nos dirigimos hacia Mestre.
A la hora de buscar alojamiento en la zona, nos costó un poco encontrar un sitio ubicado cerca del transporte público, con parking y que cuadrara en el presupuesto. Al final después de mucho buscar nos decantamos por Mestre ya que era bastante más económico que dormir en la ciudad de Venecia. Se accede muy fácilmente en transporte público (el trayecto dura unos 10-15' a lo sumo).
Llegamos justo antes de comer, ya que nuestra idea era comer tranquilamente en 'casa' (ya que habíamos leído que comer en Venecia era muy caro). Nuestro apartamento era el Casa di Stella House y no podemos más que recomendarlo. Era un edificio antiguo pero el apartamento estaba reformado y fueron muy amables con nosotros. Estaba al lado de la estación de trenes y del autobús. Les pedimos adelantar el check-in y sin problema se adaptaron a nuestras peticiones.
Una vez instalados y comidos salimos de casa en dirección a la ciudad de los canales.
Aquí un inciso sobre el tema del transporte público en el área de Venecia. Preparando el viaje una de las cosas a las que dediqué más tiempo fue hacer números para ver si nos salía a cuenta adquirir un bono de transporte. Éste está integrado en la tarjeta Venezia unica). Es una tarjeta en la que puedes 'cargar' tanto museos, transporte, e incluso WC! Hay muchas opciones para escoger.
Me dediqué a estudiar la web de Venezia Unica, para ver las combinaciones que nos salían más a cuenta. Al ir con los peques teníamos claro que queríamos tener el recurso del Vaporetto para cuando se cansaran (sobretodo teniendo en cuenta que eran días de mucho calor). Además, queríamos visitar Murano y Burano. Si hubiéramos ido nosotros solos seguramente no la habríamos comprado, ya que Venecia es factible recorrerla a pie, pero con los niños no nos queríamos arriesgar.
Al final, viendo que un billete de 75' de transporte ACTV salía a 9,50€ decidimos comprar dos tarjetas rolling Venice para nuestros hijos (que servían para tres días cuando realmente sólo las usaríamos 2, pero igualmente nos salía a cuenta) -28€ cada rolling- y un pase de transporte para dos días para nosotros (35€ por adulto).
Hay que tener en cuenta que la tarjeta de transporte de dos días no incluye el tren (la de un día sí que lo incluía
Después de nuestra experiencia podemos decir que nos salió a cuenta y usamos mucho el transporte público. Ya que cuando estábamos cansados de andar el recurso del Vaporetto nos fue muy bien. Además, al tener pocos días, pudimos aprovecharlos mejor.
Retomando la crónica del viaje, nos dirigimos a la estación de trenes (donde hay una oficina de ACTV) para cambiar nuestros vouchers de Venezia Unica por la tarjeta física. Allí nos dicen que debemos hacerlo en las máquinas amarillas que encontraremos en las paradas de autobús, pero la única que tenemos cerca ¡no funciona!
Cuando llega al bus intentamos explicárselo al conductor que nos deja subir, ¡menos mal! Al acercarnos a la ciudad, reconozco que me emocioné un poco, son tantas la veces que hemos visto esta ciudad en películas, obras de arte... y ¡por fin ya estábamos en ella!
Llegamos al piazzale Roma, y de allí que nos vamos a las máquinas para obtener la tarjeta de transporte. Todo perfecto y en un momento tenemos las 4 tarjetas. Como ya estábamos en la parada del vaporetto decidimos tomar uno hasta Rialto, ya que la primera parada eran los lugares más emblemáticos de la ciudad. Cometimos la primera 'turistada' equivocándonos de dirección!
Finalmente llegamos a Rialto y pudimos ver el famoso puente. Eso sí estaba abarrotado. Decidimos verlo mejor des de la lejanía y ya intentaríamos cruzarlo en otra ocasión con menos gente.

Nos dirijimos a la Plaza de San Marcos, estábamos 'flipando' un poco con las calles, los canales, las góndolas... los niños alucinaban. Nos decían ¿y los coches?. Después de callejear un poco y perdernos algunas veces llegamos a la famosa Plaza de San Marcos, ¡impresionante! Dimos una vuelta para ver (por fuera) la basílica, la torre del Orologgio, el palacio ducal, las famosas torres... Hay que decir que el fuerte calor (creo que estábamos sobre los 38 grados) y la gran cantidad de gente hace que no se disfrute al 100%.



En nuestro caso, al planificar el viaje, con todo el dolor de nuestro corazón decidimos sacrificar las visitas a estos monumentos tan emblemáticos ya que habíamos leído que hay grandes colas y no lo acabamos de ver claro con nuestros hijos, ya que aún son pequeños para apreciar visitas largas a museos y obras de arte, así que decidimos tener una primera toma de contacto y hacer actividades acorde a su edad que nos permitieran disfrutar en familia y no agobiarnos por querer hacer demasiadas cosas.
Dimos una vuelta, buscamos los leones de San Marcos, nos hicimos 1000 fotos, y nos dirigimos a nuestra siguiente parada, la terraza de Fondaco dei Tedeschi, ya que teníamos reserva a las 16:00h.
Fondaco dei Tedeschi es un pequeño centro comercial (muy cercano a la plaza de san Marcos) que dispone de una terraza con unas vistas preciosas de la ciudad de Venecia. La visita es gratuita, dura 15' y hay que reservarla con bastante antelación en su web. ¡Vale muchísimo la pena! las vistas al gran canal son espectaculares y no está masificado puesto que el aforo es limitado. Nosotros fuimos a las 4 de la tarde (ya que en nuestro itinerario nos cuadró de esta manera) pero si podéis ir al atardecer debe ser absolutamente precioso.



A continuación, quisimos reponer fuerzas y buscamos una heladería que según tripadvisor era la mejor de Venecia, había que comprobarlo!
Cuando llegamos a la calle de la Heladería Suso ya vimos la cola, ¡pensamos que era buena señal!
Con energías renovadas nos dedicamos a callejear, a perdernos un poco sin rumbo. Admirando los canales, los puentes, escaparates con máscaras... hicimos un alto en el camino en la Libreria Acqua Alta, en el sestiere Castello. Se trata de una librería muy curiosa en que buena parte de los libros están colocados en góndolas y tiene sitios chulos para sacarse fotos.

A continuación nos dirigimos hasta la iglesia de la Madonna dell' Orto. Nos tuvimos que conformar con verla por fuera, ya que estaba cerrada. Estábamos solos, a la que sales de la zona más turística Venecia te permite disfrutar de tranquilidad. Nos sentamos un rato en un puente contemplando la iglesia, estaba atardeciendo y la ciudad se ponía más bonita si cabe al caer el sol.


Ya empezando la retirada, decidimos volver dirección piazzale Roma visitando el sestiere de Cannaregio, un barrio donde vive mucha gente local, lo vimos muy auténtico y se respiraba esa tranquilidad que no se encuentra en San Marco. Paseamos por el barrio judío y callejeamos hasta llegar de nuevo a la parada del bus que nos llevaría a Mestre.

Nos retiramos a nuestro apartamento puesto que había que reponer fuerzas para nuestra segunda jornada en Venecia.