Llegamos el sábado al mediodía. El vuelo desde Barcelona dura menos de dos horitas.
El aeropuerto es muy pequeño y está muy cerca de la ciudad. En el exterior, esquivando taxistas que nos ofrecen sus servicios, encontramos la parada del Alibus, que nos conecta con el centro en una media horita. Se paga directamente al conductor (5€).
Hacemos check-in en el hotel Napolit’Amo Medina, céntrico y super correcto, y vamos a comer.
Haciendo una búsqueda exhaustiva por GoogleMaps me sorprendió la buena puntuación de la pizzería 400 gradi, ubicada en el barrio llamado Quartieri Spagnoli.
No son más que cuatro mesas en una transitada intersección entre estas dos estrechas calles empedradas, pero la pizza está riquísima, son muy rápidos en el servicio, tanto la bebida como la comida tienen un precio sin competencia en la ciudad, y además no cobran suplemento de “cubierto”.
(Quartieri Spagnoli)
De camino del punto de encuentro de nuestro Free Tour pasamos por el mercado callejero del Quartieri Spagnoli. Cada tienda saca su mercancía a la calle, desde decoración de hogar hasta pescado fresco.
A las 16:30 estamos en la Plaza Dante, donde (veinte minutos más tarde) empezará el Free Tour en castellano de la compañía Napule Tours.
Dura unas dos horas y nos lleva a través de la Puerta Port’Alba por la calle de las librerías y entramos en el meollo de callejuelas que en cualquier otra parte del mundo serían peatonales, pero aquí no.
Si cabe un coche, el coche pasará, aunque el peatón tenga que aplastarse contra la pared.
El guía nos muestra el popular busto del personaje clásico Pulcinella, de la Commedia dell’Arte, en una esquina de la concurrida Via Tribunali, una de las calles comerciales más importantes del casco antiguo.
Llegamos a la “calle de los belenes”, la Via San Gregorio Armeno.
El callejón, ya estrecho de por sí, está encogido por las paraditas que montan los comercios de belenes en el exterior de las tiendas y abarrotado de turistas curiosos por lo que la velocidad media del viandante es de quince centímetros por minuto.
El otro extremo de la calle da a la famosa Spaccanapoli, es el nombre por el que se conoce a estas callejuelas que mantienen el urbanismo original de la ciudad de época griega.
Siguiendo recto llegamos a la amplia plaza del Gesú Nuovo, que recibe el nombre de la magnífica iglesia barroca del mismo nombre.
Lamentablemente la peculiar fachada está cubierta por un andamio por obras pero por dentro mantiene su majestuoso esplendor.
El exterior del edificio corresponde al diseño de cuando esto era una residencia privada, el Palazzo Sanseverino, pero al ser expropiado por la iglesia, se mantuvo la original sillería de piedra puntiaguda.
Dentro del pequeño museo del interior de la iglesia se exhibe una bomba de la Segunda Guerra Mundial, que cayó aquí pero milagrosamente no se detonó.
En frente de la iglesia del Gesú Nuovo está el enorme Complejo Monumental de Santa Chiara.
Entramos ahora en la iglesia gótica, reconstruida después de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y el martes entraremos en la joya del recinto, el claustro.
Entrar a la iglesia es gratuito, el claustro cuesta 6€.
Cuando acaba el tour vamos rápidamente al Palacio Real, porque los sábados a partir de las 20h tienen una entrada reducida. En vez de 10€ pagaremos solo 2€.
El palacio se encuentra en la plaza del Plebiscito, una de las más importantes de la ciudad, con una gran columnata semicircular que recuerdan la plaza de San Pedro del Vaticano, y con una iglesia al lado opuesto del palacio que recuerda al panteón de Roma. Ahora es oscuro y apenas podemos apreciarlo bien, ya volveremos de día.
(esta foto la tomamos el día siguiente)
Hacemos una hora de cola. La visita al palacio es libre, se pasa por varias salas ricamente decoradas. Lamentablemente al ser de noche, los jardines están cerrados.
De camino a casa cruzamos la Galleria Umberto I, inspirada en la galería milanesa de Vittorio Emanuele, el padre de nuestro Umberto. Volveremos mañana para verla con luz de día que seguro que luce más.
