Si llega el momento que todas las iglesias de Nápoles os parecen iguales y os hartais de tanto barroco (espero que no sea el caso, al menos para nosotros no lo fue
El complejo monumental está justo cruzada la calle que sería la frontera del casco viejo y quizás por esto no hay mucho turista.
También hay que decir que, a diferencia de las otras iglesias, esta no es de entrada gratis, sino que cuesta 6€. Pero por el precio de un Aperol podemos disfrutar de unas joyas artísticas y arquitectónicas incomparables en la ciudad.
(No hicimos ninguna foto de la fachada, pero la entrada está en el edificio blanco del fondo)
Además el precio incluye una audioguía descargable al móvil que va explicando con mucho detalle varias de las estancias y obras que visitaremos.
Para empezar, está el conmovedor conjunto escultórico de terracota La lamentación sobre el Cristo muerto. Siete esculturas a tamaño natural con dramáticas expresiones de dolor lloran el cuerpo inerte de Jesús.
A continuación está la Sacristía con una elaboradísima bóveda de G. Vasari con frescos de constelaciones y virtudes, complementadas con divertidos grotescos.
Estamos solos visitando el recinto y nos entretenemos observando cada detalle.
También destacan en esta sala las obras detalladísimas de marquetería que recorren toda la pared.
La visita también nos lleva a una espeluznante cripta en la que una guía nos cuenta cómo se almacenaban los huesos de los monjes de este antiguo monasterio. Hay expuestas varias vitrinas con cráneos mohosos. (Lamentablemente la guía solo habla italiano).
Y por si os parece poco variada la visita, finalmente visitamos la iglesia en sí, en la que hay dos capillas renacentistas de mármol, una de las cuales posee un diminuto angelillo obra muy probablemente de un jovencísimo aprendiz a escultor llamado Michelangelo. A ver, al chaval se le intuía el talento pero la obra no es nada del otro mundo.
En total estamos alrededor de una hora y media.
A continuación vamos a ver si la cola para entrar al cercano Claustro de Santa Chiara ha disminuido un poco. Todos estos días hemos visto una cola larguísima.
Por suerte ahora son solo veinte minutitos de espera para ver este bonito patio de columnas octagonales con vistosos azulejos de vegetación con frutas y flores. En los bancos que las conectan se muestran escenas rurales.
También destacan los frescos de los pasillos perimetrales y además la visita incluye la entrada a un museo y a unas ruinas de unas antiguas termas romanas.
Posteriormente nos acercamos al Castel Nuovo.
El edificio, también llamado Maschio Angioino, tiene aspecto de fortaleza infranqueable, con sus cinco torres cilíndricas y sus altísimos muros. Hoy está cerrado, quizás porque es festivo, así que simplemente admiramos el exterior.
A continuación y tras cruzar de nuevo la plaza del Plebiscito, subimos en funicular al Castel Sant’Elmo, el tercer castillo de nuestro viaje.
El funicular se encuentra escondido en una placita en un lateral de la calle comercial Toledo Aquí en el google maps.
Se compran los tickets allí mismo. Nos deja en un agradable barrio y de ahí es un paseo de 10 minutos hasta llegar a la base del castillo.
(Este es Sant’Elmo desde el Castel dell’Ovo)
Lo que vale más la pena de pagar la entrada al Castillo son las vistas.
(Este es el Castel Nuovo desde Sant’Elmo)
Hay muchas personas que prefieren quedarse en un mirador a los pies del castillo y también disfrutan de unas buenas vistas de la ciudad y el Vesubio, pero no es comparable con la vista 360º que se obtiene desde arriba de las murallas.
Además coincide que está atardeciendo y tenemos una luz dorada exquisita.
El descenso lo hacemos a pie medio a oscuras, por una interminable callejuela de escalones que nos adentra a los Quartieri Spagnoli. Si bajar ya se hace pesado, no quiero imaginar subir a pie.