Hoy decidimos visitar el Museo Arqueológico, no estaba en nuestra lista de cosas imprescindibles pero viendo que tenemos tiempo de sobras en Nápoles, y ya que en este viaje no vamos a Pompeya (ya hemos estado hace años), nos apetecía ver algunos mosaicos romanos.
Pues después de esperar quince minutos en la puerta y que nadie abriera, nos da por mirar en la web y resulta que de normal su día de cierre semanal es el martes, pero como ayer era festivo, pues decidieron abrir ayer y cerrar hoy. Sin poner ningún cartelito en la puerta ni nada.
El Museo Capodimonte, que alberga obras de Caravaggio o Artemisia Gentileschi entre otros, los miércoles también está cerrado
Estos días hemos pasado por delante de la entrada y siempre hay cola.
Con un café cada uno y un babá compartido, esperamos a que empiece el tour en inglés (la otra opción es italiano, no lo hay en castellano).
La guía nos lleva escaleritas abajo en unas catacumbas súper húmedas y oscuras. Acabaremos a 40 metros bajo el suelo.
El orígen de estos túneles se remonta a los griegos que sacaron piedra para construir la ciudad, Neápolis.
La primera parte de la visita es el refugio de la segunda guerra mundial.
A continuación vamos a la zona de las cisternas, han llenado una de agua para que los visitantes nos hagamos la idea. Para llegar a estas cisternas hay que pasar por unos túneles muy estrechos y bajitos y además, sin luz.
Los claustrofóbicos como yo tendremos que esperar unos diez minutitos a que el grupo regrese, y luego contentarnos con mirar las fotos de la cisterna.
También entramos en una antigua bodega clandestina que era propiedad de las monjas que vivían en un monasterio que quedaría en la superficie justo encima nuestro.
Y finalmente saliendo de este recinto y recorriendo un par de calles, la guía nos da acceso a través de un portal de un edificio cualquiera, a una vivienda que todavía conserva los muebles de la anciana que vivió aquí, y a través de una trampilla debajo de la cama accedemos a la base del antiguo teatro romano.
Está muy bien conservado pero es un espacio pequeño.
Y para finalizar las visitas de este viaje, entramos en la iglesia de San Domenico Maggiore.
El conjunto monumental tiene una entrada de 8€ e incluye visitas a la Sacristía, la celda de San Tomás de Aquino y varias salas más, pero nosotros nos contentamos con observar el interior de la basílica.
Es otra iglesia barroca más, luminosa y profusamente decorada, con esbeltas columnas y mucho mucho dorado.
Y con esto, antes de recoger las maletas y dirigirnos al aeropuerto, toca despedirnos de la ciudad con unos spaghetti en un excelente restaurante.
Y mientras estábamos devorando este delicioso plato de pasta, nació una sobrinita mía.
Así que este diario va dedicado a ella. Benvinguda Berta!
Gracias a todos por leer el diario, espero que sirva para futuros viajes, y gracias en especial a Roger por las fotos.
