No hemos tenido visita está noche asi que hemos podido dormir del tirón.
Tras el último desayuno en el Bush Lodge hemos puesto rumbo a tratar de recorrer un poco la zona de Kaseny. Al llegar a la entrada del parque nos hemos encontrado con la pareja de catalanes que nos encontramos el primer día en Entebbe y que venían para una semana. Venían de Ishasha y a los pobres parece ser que el coche les dejó tirados en medio de la carretera y les tuvieron que cambiar el coche. Yo les he avisado del barro de Queen Elizabeth que quién avisa no es traidor
Hemos firmado la entrada y, tras adentrarnos un kilómetro, viendo el barrizal que era aquello como buenamente he podido hemos dado la vuelta. Por la noche debió de llover y es una locura meterse ahí con el coche. No solo nosotros, lo 4x4 de las compañías al ser mucho más pesados yo creo que es incluso peor, se pegan unos cruzaditos en la carretera que por momentos parece que van a volcar de lo altos que son. Si la vida acompañara tira que va, pero es que para unos búfalos y unos antílopes no compensa la angustia de conducir por barro.

Cuando hemos dado la vuelta, a lo lejos, hemos visto que se dirigía a nosotros el coche con los catalanes culeando de un lado a otro. Se han parado al lado mío y les he dicho que nos hemos dado la vuelta de lo mal que está. El chaval ahora sí que era consciente de lo que le decía del barro y se ha sorprendido de que hubiéramos llegado hasta ese punto con nuestro Rav4, el decía que se veía fatal y que casi se queda atascado unos metros más atrás. Yo le he recomendado que tire para Mweya que vaya al safari Lodge que se come de lujo, con unas vistas de escándalo y un paseo en barco que es una maravilla, espero me haya cogido el guante. El barro es poco agradecido
Una vez salidos del barrizal hemos pillado la carretera principal que va hasta un lago. En esta carretera hemos visto más vida que en la hora de barro anterior. Aun así, sigue siendo predominantemente elefantes, búfalos y antílopes. Después del lago hemos saltado a la otra parte del parque, al norte de Kazinga, y aquí la ruta ha sido más prolífica. Un grupo de leones tumbados para nosotros solos y en una charca una comunidad de lo menos 100 babuinos. Es una gozada verlos, se dedican a despiojarse, las crías se amamantan, los padres cogen a las crías y las despiojan como si fueran un muñeco, los machos se pelean y crías sueltas van dando brincos de forma aleatoria, todo esto frente a una charca de hipopótamos. Precioso.


Saliendo ya del parque hemos parado a echar gasolina y, tras pasar por el Lodge a pagar, carretera hacia Ishasha.
Ishasha es la parte suroeste de Queen Elizabeth Park. Hace frontera con el Congo a través del rio Ishasha que da nombre al parque. Este pequeño parque es famoso porque tiene una población de leones que se sube a los árboles. Cosa que hacen en pocos lugares más. El motivo no se sabe muy bien, se hipotetiza que para evitar las picaduras de una hormiga. A saber.
En Ishasha dormimos en Enjojo Lodge. Hemos tardado dos horas en llegar por una carretera llena de baches a una velocidad media de 35 km/h. La muerte por baches.
Al llegar nos dicen que nos dan una habitación superior y nos llevan a enseñárnosla. El sitio está enclavado dentro de un humedal, las cabañas están sobre charcas y todo en un paraje selvático muy auténtico. La cabaña que nos ha tocado ésta bien, pero el problema es que huele a humedad bastante. No es que huelan las sábanas es la cabaña en conjunto. Es entendible viendo la situación, al menos tenemos baño propio. Lujos en el tercer mundo.
La sensación de humedad se ha disipado en cuanto hemos llegado al restaurante. El restaurante es una pasada. Se encuentra frente a un lago con una explanada de césped inmersa en humedal. Frente a nostros juegan un grupo de monos vervet. Y por el césped pasta ibis y martines pescadores azules picando cada tanto al césped. En el lago un árbol lleno de unos pajaritos amarillos, no recuerdo cómo se llaman, aquí les dicen waivers, haciendo su característico nido en forma de cúpula como forma de cortejo. Todo esto con la sinfonía de cucos sonando a la vez. he pasado un rato con la cámara como un enano.


Después de comer, a las 16 hemos tirado para Ishasha, a la zona sur que es donde se ven los leones trepadores. Después de dos horas con el coche hemos visto un mojón trepador. De león nada de nada, y eso que no nos hemos dejado un árbol por mirar. Búfalos y antílopes los que quieras, al menos el camino era decente eso sí. Al salir le he preguntado a un guía que había y me dicho lo mismo, que no han visto ninguno. Dice que son más frecuentes en las horas de calor, entre las 11 y las 15. Mañana probaremos suerte otra vez. El paisaje, al igual que en la otra parte del parque es lo más bonito.
Volviendo al Lodge hemos tenido el susto del viaje con el coche. En un bache gordo lleno de agua hemos topado el coche, iba algo rápido y ni me lo he visto venir, hundiéndose el morro en el agua. Al salir del bache, a los 100 metros, el coche se ha apagado y al tratar de encenderlo ha empezado a salir humo del capó, cuanto más trataba de arrancarlo más humo. "Hasta aquí hemos llegado" he pensado, "Game Over". "Que me repatrien". Bueno, nos hemos recompuesto y, dejando el modo drama Queen a un lado, Belén ha tirado del carro y ha echado andar hacia el Lodge, ya que el coche nos ha dejado tirados a un km del mismo y a escasa media hora del atardecer. Yo solo podía recordar la frase del chico de la compañía “Nunca dejen el coche desatendido” mientras andaba dejando al coche atrás en medio del camino con las cosas en la mano. La cuestión es que no teníamos ni cobertura asi que no quedaba otra. Íbamos los dos andando bien rápido cuando la suerte ha querido echarnos una mano. Justo ha pasado un camión, se han parado, les he explicado lo que nos pasaba, se han bajado y se han puesto a mirar el coche. El aceite bien, se ha metido al coche y pum, ahora ha arrancado. El hombre me ha dicho que quizá le haya entrado algo de agua por el golpe pero que ya funciona normal. Les hemos dado las gracias, en español, inglés y suajili.
Al llegar al Lodge y preguntar por móvil a varios que saben de mecánica han coincidió que me debe haber entrado una poca de agua con el golpe pero que si el coche ahora arranca bien no hay de qué preocuparse. Se queda en anécdota, cancelen la repatriación.
Ya cenados y aseados no estábamos para más. Un día relativamente tranquilo de safari, pero si no nos pegamos un pequeño susto no nos quedamos tranquilos.