A la una de la madrugada me ha despertado un ruido que me creía que era Belén que había ido al baño. Cuando me fijo se escuchan resoplidos y despierto a Belén cuando me doy cuenta que tenemos fuera un elefante. El tío se está rascando la frente con el techo de paja de nuestra tienda mientras resopla a escasos dos metros nuestra. Asomados con las luces apagadas hemos visto como el elefante se ha rascado, se ha puesto a comer del árbol de enfrente, del árbol de atrás, ha vuelto a rascarse y por un momento me creía que la tomaba con el coche porque le ha dado por darle con la pata a la rueda un par de veces. Con el elefante fuera a ver quién se dormía. En principio van a su bola y están acostumbradísimos, pero cuando lo ves restregarse con la estructura de la tienda te da cosilla. A la media hora, y después de quedarse a gusto en medio de nuestra parcela, ha cogido y se ha ido. Hemos conseguido dormirnos de nuevo y a las 6 estábamos ya en marcha con la resaca de los chimpancés en forma de agujetas y el sueño roto por el elefante.
Hoy ha tocado día de recorrer el parque con el coche. Tras desayunar hemos empezado por la parte norte de Kaseny. El parque paisajísticamente es bonito. Es curioso como la planta principal es una especie de cactus (Euphorbia ingens) que parecen árboles enormes. De vida realmente el parque va cortito. Sobre todo, búfalos, elefantes y una especie de antílope endémico de Uganda, el cobo. Hemos ido recorriendo caminos que con las lluvias de ayer estaban embarrados, con tramos imposibles de acceder. Los caminos nos han llevado hasta un lago con buenas vistas donde varios martines pescadores se posaban en los papiros y en el suelo grupos de una especie de alcaraván y chorlitejos. El lago lleno de hipopótamos que no nos quitaban ojo. Tras estirar las piernas y echar unas fotos hemos seguido entre barro y charcos hasta salir a la carretera principal.

A las 10:30 hemos cambiado de zona para ir a la península de Mweya a ver si hacíamos el tour en barco en esa zona. Hemos llegado al Mweya Safari Lodge y justo acaba de salir el de las 11. La chica nos ha dicho que salía otro a las 14 asi que hemos pasado el tiempo en la terraza del Lodge que tiene unas vistas espectaculares, muy recomendable. Además, un buen hombre que trabaja en el Lodge se ha ofrecido a lavarnos el coche, viendo como lo llevábamos le he dicho que si y que me cobre lo que quiera porque ahí hay trabajo. Entre cerveza y cerveza hemos aprovechado para comer y al final he terminado con una buena chispera. La cerveza que ponen son de medio litro y con poco te cascas un litro solo.

Con amenaza de lluvia hemos bajado al puerto para el paseo en barco. El paseo en barco se podría decir que a nivel de vida recuerda al Chobe en Botswana. Muchísima vida. Hiena, martines pescadores, búfalos, hipopótamos, águilas pescadoras, etc. El Chobe paisajísticamente es insuperable, pero en cuanto a vida no tiene nada que envidiarle. Me ha gustado mucho, ni comparación con el de ayer.



Volviendo del barco ha empezado a caer la del pulpo. Teníamos pensado volver por la ruta por la que vimos tres leones el primer día, pero al meternos en ella el barrizal era tal que hacía imposible conducir. Una pista de hielo. Hemos tenido que dar la vuelta como buenamente he podido y volver por el camino de grava.

A las 18 y con más barro que un charco hemos llegado directos para la ducha. Un día bonito, aun con la tensión del barro. No me hubiera imaginado que 30 minutos de lluvia fueran tan sumamente problemáticos. A ver si con suerte nos respeta en Ishasha y podemos disfrutar sin temer quedarnos atascados. Si el objetivo fuera el safari indiscutiblemente la temporada de lluvia no es la mejor opción.
Esta noche esperemos que el elefante se vaya a la tienda de al lado.