Nos hemos despertado con el olor a humedad de la tienda que, por muy bonito que sea la localización, no compensa. No repetiría
Tras desayunar tranquilamente a las 8 hemos empezado a recorrer Ishasha de nuevo. El día estaba despejado asi que al menos lluvia no íbamos a tener. A los diez minutos de estar dentro un coche nos indica donde han visto un leopardo. Vamos corriendo al punto y nos encontramos 4 coches y justo el leopardo que acababa de bajarse del árbol y se metía entre los arbustos, se puede decir que hemos visto un cuarto de leopardo durante 10 segundos...
Con un poco de bajón de no haber visto bien el leopardo continuamos recorriendo la zona norte de Ishasha. El parque me ha gustado más que la parte de Kazinga y Kaseny. Hemos visto mucha más vida, sobre todo rapaces. Águilas, buitres e incluso búhos. Se ven antílopes de al menos tres clases y bastante vida en cuanto a pájaros. Además, los caminos acompañaban y se agradece después de los barrizales de Kaseny. Hemos terminado en una zona de camping que está junto al rio y ofrece un postal genial. El río con Hipopótamos y la orilla del frente el Congo.



Del camping hemos bajado a la parte sur que visitamos ayer. Hemos vuelto a recorrer todos los árboles que están marcados como "Lion Tree" en el mapa y nada de nada. Aun sin haber visto los famosos leones trepadores, la mañana la hemos pasado bastante a gusto. Ishasha tiene unos paisajes muy chulos y la vida que se ve es bastante agradecida, lejos de la locura del Kruger, Etosha o el Chobe, pero más que aceptable.


Tras salir del parque nos hemos puesto cómodos antes de poner rumbo a Ruhija. Ruhija es la puerta de entrada a la famosa selva de Bwindi. Está a tan solo 75 kilómetros, pero se tarda entre 3 y 4 horas en llegar.
La velocidad media han sido 25 km/h. El camino hasta Ruhija está a años luz de llamarse carretera. Es un camino de tierra lleno de charcos, baches, arena, piedras, etc. Se va pasando por pueblos en donde a nuestro paso van saliendo niños corriendo detrás del coche y nos van saludando cada dos por tres. Fácil hemos saludado a 200 personas. Muchas de ellas nos gritaban "Muzungu" mientras nos saludaban. Que digo yo, es como si yo en Murcia viera un inglés andando por la plaza de la catedral y le levantara la mano al grito de "Guiri!!". La curiosidad que provocamos llega al punto de que en un punto el paisaje era tan bonito que nos hemos bajado a tirar una foto. Al momento ha aparecido una especie de Camión/Autobús cargado de madera, ganado y gente y ha parado a nuestro lado. El conductor me ha saludado y me ha dicho que si puede echar una foto conmigo. Ha parado el autobús, se ha bajado y se ha echado la foto conmigo. Imagino que asi se sentirán los famosos paseando por en medio de Madrid.


El Camino por fin nos ha dejado en Ruhija, los paisajes que hemos cruzado son sacados de la peli de gorilas en la niebla. Una preciosidad. Hemos tardado tres horas, pero si nos llega a llover Dios sabe lo que podríamos haber tardado porque las condiciones son pésimas. Ni de lejos me imaginaba yo que me encontraría semejantes caminos. La conducción está siendo mucho más difícil que en Botsuana. Quizá de haberlo sabido hubiera compensado alquilar un 4x4 más grande, el problema es que un 4x4 más grande también es más peso y no sé hasta qué punto es mejor en el barro. Para cruzar los charcos iría más tranquilo seguro.
El alojamiento de hoy ha resultado el mejor. Broadbill forest camp. Se encuentra en medio de la selva, y es una tienda con baño incluido colgada en un balcón con vistas a las montañas de Bwindi. Un pasote de vistas. Son la típica imagen que te viene a la cabeza cuando piensas en gorilas en la niebla.

La zona del alojamiento tiene además el lujo de contar con una población de camaleones de Jackson. Uno de los chavales del alojamiento nos ha animado a ir a buscarlos. Después de estar media hora buscando entre los matorrales de un camino Belén ha encontrado el primero. Al rato el chaval ha encontrado otro más, así hasta encontrar tres machos y una hembra. Son una pasada de colores y tienen un aspecto sacado de parque jurásico. Habré estado más de media hora fotografiándolos mientras un grupo de niños nos miraban atónitos. Nosotros flipando con el camaleón y los niños con nosotros.



Después del camaleón una ducha y a la zona común a echar unas cerves hasta la cena. La cena la ha amenizado un paisano con una especie de guitarra ugandesa al tiempo que cantaba una canción repetitiva durante un buen rato.
Un diez para el alojamiento. Mañana la idea es hacer una ruta de "Bird Watching" o como se dice en español, "Pajarear"