Entebbe se encuentra aproximadamente a 200 km del santuario de rinocerontes de Ziwa, este sería nuestro último desplazamiento considerable del viaje, empezábamos a oler a despedida
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Antes de llegar a Entebbe, Charis nos pidió desplazarnos a un barrio de Kampala para llevarle a su hermano unas patatas y diferentes frutas que había comprado cuando estuvimos por la zona de Fort Portal. Así que para allí que nos fuimos
. Tampoco es que viéramos mucho de Kampala, pero creo que fue un acierto no introducirlo en nuestro itinerario.
Llegamos al alojamiento, Karibu Suites, sobre las 16:00. Eran unos apartamentos que habíamos ojeado en booking.com pero que cogimos, al mismo precio, directamente allí. Nos pareció un palacio, con dos habitaciones, sala de estar, baño, cocina y balcón, todo en muy buen estado, por 67 $ los cuatro. La verdad es que fue todo un acierto.
Dejamos las mochilas y nos fuimos a dar una vuelta por las cercanías. Visitamos un centro comercial, el Victoria Mall, para hacer algunas compras (café, algún dulce, etc), me quedé sorprendida pues había un Carrefour
. Justo delante del Victoria, cruzando la carretera, hay un conjunto de tiendas artesanales (se supone que lo son, aunque todas venden los mismo
) con los típicos recuerdos de los viajes, figuras de madera, pareos, carteras, etc.. Así que aprovechamos también para echarles un ojo y comprar alguna tontería.
Al ser nuestra última noche en tierras ugandesas, nos apetecía ir a cenar a algún sitio especial. Echamos un vistazo en tripadvisor y entre todos decidimos probar el Gaucho Grill, había ganas de carne
y queríamos invitar a Charis a una cena de despedida en condiciones
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Aitor y yo pedimos txuleta (sí, añorábamos las de nuestra tierra, txuletaaaaa
) y les insistimos en que la queríamos poco hecha y solo con sal. Nada
, no hubo manera, nos la sirvieron con pimienta y alguna cosas más.... No era el sabor que esperábamos....Pero es lo que había.

Charis, para nuestra sorpresa, pidió un plato típico ugandés, como los que había estado comiendo a lo largo del viaje. Un popurrí con arroz, matoke, carnes estofadas, aguacate y no sé qué más. ¡¡Y un frapuccino!! ¡¡Que le deben encantar! ¡Como lo disfrutó!
. No dejaba de repetir, cierta palabra malsonante que había aprendido durante el viaje, "cojo...do" (sí, a veces somos muy mal hablados
).
Álvaro y Fran, los dos integrantes del grupo con mayor saque, se pidieron un "all you can eat ". El camarero, traía espadas con diferentes tipos de carnes mientras ellos se servían toda la que les apetecía. El concepto es similar al Carnivore de otros países. Tienes una ficha sobre la mesa que es verde por un lado y roja por el otro, mientras esté la parte verde a la vista, seguirá llegando comida a la mesa. Sin embargo, no tenían mucha rotación de carne y tardaban muuuuucho en traer las nuevas porciones. Tanto, que Álvaro, al final, le dió la vuelta a la ficha poniendo el STOP, no porque se hubiera saciado, sino porque el resto llevábamos casi una hora digiriendo nuestra cena y nos queríamos ir a dormir
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Y finalmente....Llegó el día de volver a casa
. Lo bueno pasa siempre muy rápido
. Nuestro avión no salía hasta la noche así que aprovecharíamos la mañana para visitar el humedal de Mabamba
, hogar del picozapato
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, hogar del picozapatoA pesar de no encontrarse muy lejos de Entebbe, tardamos algo más de una hora en llegar al humedal. La pista por la que Charis nos llevó estaba llena de baches, por lo que tuvimos que ir muy despacio. Llegamos sobre las 11:00 de la mañana, cuando el sol empezar a pegar bastante. No sé muy bien si nos cobraron el precio "oficial" o no, pagamos 250000 chelines entre los cuatro por un paseo en barca de aproximadamente 2 horas, al cambio unos 62 euros, es decir, unos 15,5 € por persona.


Habíamos leído que las probabilidades de ver al picozapato eran mayores al amanecer, así que casi dabamos por hecho que a esas horas poco íbamos a ver....Pero, ya sabéis, "sin riesgo no hay gloria".... Y para nuestra sorpresa, la suerte volvió a estar de nuestro lado. Vimos varios ejemplares, algunos a escasos 3 metros, otros volando y otro incluso pescando delante de nuestras narices
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Después de nuestra exitosa y amena excursión por el humedal, volvimos a Entebbe. Buscamos un restaurante junto al lago Victoria, de esos que tienen una especie de playa, para comer y pasar tranquilos el resto de la tarde, mientras llegaba la hora ir al aeropuerto. Pedimos unas pizzas, hamburguesas y Charis su "mega-mix ugandés" con un poco de todo
. Estaba todo buenísimo....
Disfrutamos de las preciosas vistas del lago Victoria, de sus aguas y de la actividad que tiene lugar en ellas. Había hombres pescando, aves pescando
y una cálida brisa llegaba hasta nuestra mesa, mientras descansábamos en silencio... A penas se escucharon palabras durante esa larga sobremesa, supongo que cada uno estabamos inmersos en nuestros recuerdos y pensamientos, habían sido dos semanas intensas e increíbles... Nos despedíamos de este país con una sonrisa de oreja a oreja. La Perla de África nos había dejado huella
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Disfrutamos de las preciosas vistas del lago Victoria, de sus aguas y de la actividad que tiene lugar en ellas. Había hombres pescando, aves pescando
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