Nos despertamos a las 07:30 y fuimos a desayunar al restaurante del hotel. El día anterior habíamos seleccionado cada uno lo que quería para desayunar y la verdad que el desayuno era muy bueno y abundante. Pedimos tortitas, batidos, fruta...
Pedimos un GRAB y nos fuimos al Monkey Forest.
Allí estuvimos con los monos hasta las 11:30.
Creo que esta es una visita obligatoria. Pasas un buen rato la verdad.

Después fuimos a ver el templo Pura Saman Saraswat.
Estaban haciendo obras y aunque el templo rodeado por nenúfares es bonito, la imagen quedaba muy desmejorada. A parte que estaba a reventar de turistas.

De ahí nos dirigimos a hacer la ruta Campuhan Ridge Walk. Comenzamos a andar por el sendero que cierto es que tenía pinta de ser muy bonito, pero la verdad que hacía un calor infernal, así que llegamos a la palmera y volvimos.

De vuelta paramos en un lugar de sandwiches y ensaladas y compramos comida para llevárnosla a nuestra villa y así comer disfrutando con las vistas a los arrozales y poder darnos después un baño en la piscina. De camino paramos también para probar frutas típicas de allí y que nunca habíamos probado.

Por la tarde paseamos por Ubud. Estuvimos buscando pan sin gluten, algo que es casi una odisea en Bali.
Al final de casualidad encontramos si no los dos únicos sitios de Ubud, sí de los pocos: Bali Buddha Ubud y Ubud Gluten Free Kitchen. Si alguien es celiaco y tiene que comprar pan, le recomiendo lo haga en Bali Buddha Ubud, porque el pan que venden en Ubud Gluten Free Kitchen se asemeja más a un bizcocho de calabaza que a pan.
Ya teníamos pan para el desayuno de mi mujer, así que estuvimos dando un paseo por los distintos puestecitos para comprar unos souvenirs, concretamente compré como en todos mis viajes, un parche para mi mochila y unos imanes de nevera.


También pasamos por el mercado Artesanal.
Y de ahí nos fuimos a cenar a un Restaurante Vegano.

A dormir.