Pues nada, se acabó el viaje.
El vuelo salía por la tarde, así que tuvimos tiempo de sobra para desayunar, recoger las maletas, dar un paseo (aunque seguía lloviendo) y comer.
Pedimos un GRAB que nos llevó al aeropuerto y comenzó la vuelta interminable.
Vuelos, escala, horas sin dormir....38 horas pasaron desde que nos depertamos hasta que el día 3 de julio volvimos a dormir. Ni un solo minuto pudimos dormir en el avión. Bueno eso mi mujer y yo, porque nuestras hijas creo que durmieron más horas que de normal
FIN!!