Hoy ya nos íbamos a Venecia, teníamos que devolver el coche a las 16:30h. En un principio nuestra idea era subir a algunos de los miradores del lago. Pero como ya habíamos estado en las terrazas del castillo, decidimos ir hasta Kranjska Gora.
Tardamos en llegar unos 35 minutos. La carretera tiene unas vistas preciosas de los Alpes Julianos.



Volvimos a Kranjska Gora, es un pueblo de montaña muy bonito. Desde aquí salen muchas rutas para hacer senderismo y ciclismo, y en invierno hay una estación de esquí.

Después de ver el pueblo cogimos el coche dirección el aeropuerto de Venecia. Se tarda unas 2:40h, aunque nosotros tardamos algo más porque paramos a comer y a echar gasolina, porque teníamos que dejar el depósito lleno.
Como reservamos con no demasiada antelación, los hoteles en Venecia eran carísimos por lo que decidimos alojarnos en Mestre, a 5 minutos andando de la estación. Desde el aeropuerto hasta Mestre hay varios autobuses. Pero nos decidimos por el de la empresa ATVO, que te lleva sin paradas hasta la estación de tren de Mestre. Es la opción más cómoda y rápida, y más teniendo en cuenta que llevábamos 3 maletas, 3 mochilas y un carrito de bebé. El autobús pasa cada 15-20 minutos y cuesta 10,00 € ida/ 18,00 € ida y vuelta. Tardamos unos 15 minutos en llegar a la estación y en otros 5 minutos estábamos en el hotel. Nos quedamos en el hotel Montepiana 3 noches en habitación triple 342€. No es nada del otro mundo, pero la habitación era grande, el personal es muy amable, está cerca de la estación de tren y al lado de una parada de autobús.
Descansamos un poco del viaje, nos cambiamos y hacia la estación de tren. Habíamos comprado una tarjeta transporte de Venezia única para 2 días (35€), pero no queríamos utilizarla hasta el día siguiente por lo que cogimos el tren (1,45€) que en 5 minutos te deja en plaza de Roma. Allí cambiamos los billetes de Venezia única por los físicos. Hay que hacerlo en las maquinas porque en las taquillas no lo hacen.
Estuvimos callejeando por San Polo, hasta Santa Maria Gloriosa dei Frari y de allí terminamos en el puente Rialto. Venecia nos encantó, pero hacía mucho calor. Haría unos 30 grados, pero con mucha humedad, y llevábamos un carrito de bebe que no es lo ideal para subir los puentes con escaleras de Venecia. Aun así, disfrutamos de nuestra primera toma de contacto con la ciudad y terminamos cenando pasta con vistas al puente Rialto.


Como era tarde decidimos estrenar nuestra tarjeta transporte de 48 horas para volver en vaporetto hasta la Plaza de Roma y coger el autobús desde allí. La idea no era mala, pero fue un auténtico error. A partir de las 23:00h pasan menos vaporettos y cuando lo cogimos al lado del Rialto se llenó a reventar. Hacia un calor horrible, nosotros al llevar al niño dormido en la silla teníamos algo más de espacio, pero una chica se desmayó y la tuvieron que sacar en una parada. Después del incidente cogimos el autobús y pasaba algo parecido, mucha gente y sin aire acondicionado. Menos mal que el autobús nos dejó muy cerca del hotel, porque estábamos muy cansados.