Desayunamos en el hotel y cogimos el autobús hasta la plaza de Roma. Queríamos ir a la plaza de San Marcos. Había mucha gente por lo que decidimos ir en el vaporetto 2 pero en lugar de ir en dirección el gran canal, lo cogimos en la otra dirección que no había tanta gente. Fue un acierto porque las vistas del Palacio Ducal al llegar son preciosas.

Estuvimos viendo el puente de los Suspiros, la plaza de San Marcos…

No teníamos intención de entrar en el Palacio Ducal, yo ya estuve en su día y pensamos que al peque se le iba a hacer pesada la visita. Decidimos subir al Campanile (10€/persona), ya que no había mucha cola. Se sube en ascensor y arriba se puede estar el tiempo que quieras. Tiene vistas preciosas de 360 grados. Aunque no es el mejor sitio para hacer fotos porque hay rejillas.

Teníamos entradas para la Basílica de San Marco a las 15:30h, pero antes teníamos que comer. Mi marido quería ir a Osteria Al Squero, que está en Dorsoduro. Por lo que cruzamos el Gran Canal por el puente de la Academia. Es un sitio de cicchetti (especie de tapas), es muy pequeño por lo que la gente termina sacándose la comida a la calle. Que no es mala idea porque está justo en frente del Squero di San Trovaso, el varadero de góndolas más famoso de la ciudad.

Como era pronto aprovechamos para pasear por Dorsoduro. El paseo por la orilla que da al canal de Giudecca nos encantó y es mucho más tranquilo que el resto de la ciudad. Fuimos hasta Santa Maria della Salute, para coger desde allí el vaporetto hasta San Marco.

Entrar en la Basílica cuesta 3€, la cola para entrar es inmensa. No se puede entrar con mochilas grandes. He leído que hay gente que deja las mochilas en el guardarropa y luego va a la entrada con el ticket que te dan para intentar saltarse la cola. No sé si sigue funcionando ahora que la Basílica no es gratis. Nosotros con el peque no nos arriesgamos y compramos las entradas por internet. Es más caro, cuestan 6€ pero te dan una hora de entrada y no hay que esperar cola. Teníamos la entrada a las 15:30h pero llegamos a las 15:20h, no nos pusieron problemas para entrar. Pero sí que vimos que había gente con entradas para algo más tarde, que no les dejaron entrar.
La Basílica es preciosa, merece mucho la pena.

Por la tarde, ya descansados, fuimos a visitar el barrio de Santa Croce y lo que nos quedaba de San Polo. Aprovechamos para ver al Mercado de Rialto, ya que el primer día no lo vimos. Y nos perdimos por las calles, viendo los canales y las tiendecitas. Cenamos en Campo San Polo. Desde allí pusimos el GPS en el móvil para ir rápido a coger el autobús para volver a Mestre. Pero el GPS en Venecia funciona regular y no nos situaba bien. Acabamos apareciendo en Campo S. Giacomo, es una plaza enorme que no habíamos visto hasta ahora. Lo mejor fue que había una fiesta con muchísima gente y música en directo. Acabamos bailando con el grupo en primera fila por supuesto (nuestro peque es un fiestero)