Hoy me levanto algo más tarde que los otros días porque no tengo que madrugar tanto. A las 8:00 h sale el bus que me subirá al lugar que voy a visitar, así que no tengo prisa.
Me arreglo y desayuno lo que ya llevaba comprado del súper en el hostel. Hace sol y está bastante claro. Tal vez habría visto los dos océanos desde lo alto del Volcán Barú. Después de lamentar este supósito (que nadie me asegura, ya que no tengo contacto con nadie que ese día estuviera en la cima que me lo pueda corroborar empíricamente), salgo del hostel y ando 5 minutos hasta el cruce donde para el bus que sube por la carretera hasta las entradas de distintos senderos. Yo haré el de "Las tres cascadas" por distintas recomendaciones.
El bus se toma al lado de la tienda "C/C Bruña" y delante de los almacenes Castrillón. Veréis los buses, y si no preguntad a alguna de las personas que correrán seguramente por ahí.
El bus dice salir a las 8:00, pero salimos a las 8:25. Al parecer, no había suficiente gente. Pago los 2,50 $ del trayecto y, en unos 20-25 minutos, me deja delante de la entrada del sendero de "Las tres cascadas". El bus va bien, así que a lo mejor es buena opción para ahorraros algún que otro taxi que no bajará de 15 dólares.
En el bus me reencuentro por casualidad con una pareja de holandeses que venían en mi shuttle desde Santa Catalina. Hacemos la excursión juntos.
Cuando te dejan, tienes que entrar en la finca (el camino de la entrada está señalizado) y subir escaleras hasta la cabaña/casa donde te cobran el acceso: 10 dólares. La mayoría de los senderos en Boquete son de pago porque se adentran en fincas privadas, así que estad preparados. Los pagamos e iniciamos la ruta.
La ruta está correctamente señalizada. Como su nombre indica, hay 3 cascadas. Te sugieren ir por el camino de arriba a la segunda, luego a la tercera. Esto toma una hora a paso tranquilo. Luego regresas por donde has venido y te desvías a la primera, regresando por otro camino que hay más abajo. En total, son 2 horas de caminata, más el tiempo que os quedéis tomando fotos y para acceder y salir de la finca. Contad 3 horas.
La excursión es agradable, pese a tener la tierra húmeda y con barro de las lluvias (os ensuciaréis un poco, al menos en temporada de lluvias), y el paisaje es bonito. Si estáis en Boquete merece la pena hacerla. Ahora: ¿merece la pena ir a Boquete expresamente para hacerla? No. ¿Tengo que reservar un hueco en mi agenda, o un día más en Boquete, para hacerla si ya he subido al Barú o he hecho la Senda de los Quetzales? Probablemente tampoco.
Yo diría que es una muy buena opción para quien quiera hacer senderismo en Boquete sin cansarse en exceso. Ahora bien, si tienes otros planes más jugosos a nivel de naturaleza, no es imprescindible.
La ruta es relatívamente fácil, pero aviso que hay tramos que hay que subir y bajar con cuerdas que exigen un poco más. De hecho, me esperaba la ruta un poco más fácil.
La cascada más espectacular es la número 1, así que tiene toda la lógica dejarla para el final. Para bañarse, mejor la 2. La 3 tal vez tenga un entorno algo más bonito que la 2, pero tiene menos espacio.
A eso de las 12:00 h, voy a tomar el bus de regreso a Boquete para seguir con mi día. Pasan cada 45 minutos, me dijeron, pero en este caso pasó cada media hora. Solamente tuve que esperar unos 10 minutos.
Subí al bus con los otros turistas que esperaban. Pagamos los 2,50 dólares. Al cabo de unos minutos, se para delante de una escuela y suben 20 niños a un minibus con una capacidad para 12-15 personas, que ya iba casi al completo. Una estampa más de la Panamá más cotidiana para el recuerdo. Los niños se acomodan como pueden (por suerte no me encomiendan a ninguno en mi falda). Los niños van bajando progresivamente en las siguientes paradas.
Llegamos a Boquete a eso de las 12:40. Quiero irme a duchar, pero solo dispongo de una hora y ya estoy en el pueblo. Decido ir a comer, ya que estoy en el centro. Voy a El Sabrosón 3, al lado del restaurante donde comí ayer, que también es un autoservicio panameño. Como un plato completo de ropa vieja y bebida por 5 dólares todo. Muy bien, la verdad, me gustó más que el del día anterior.
A pasó rápido voy al hotel y me da tiempo de darme una ducha rápida. Cuando me estoy visitiendo, la chica de la recepción me informa que ya han venido los del tour del café a por mí. Llegan 10 minutos antes. Recojo todo en 2 minutos y salgo.
En la furgoneta voy sólo. Al parecer, soy la única unidad de persona que ha contratado el tour ese día por la tarde. Me llevan a la finca "Don Pepe", que está a unos 20 minutos subiendo por las laderas de Boquete.
Llegamos y empieza el tour con el guía para mi solito. Primero visitamos el campo de cultivo y, exhaustivamente, me cuenta cosas sobre su vida (ha trabajado en fincas cafeteras desde los 14 años), la vida en Boquete (cómo se ha encarecido desde el desembarco de los jubilados gringos) y las características del cultivo, las plantas, etc. Un buen rato nos pasamos por allí, observando las hojas y los frutos, alrededor de 45 minutos o así.
Empieza a llover y vamos a visitar la zona de procesos, donde me explica lo propio de ello. Como no he visitado nunca ninguna finca cafetera, me parece muy interesante y aprendo mucho de ello.
Y al final, hacemos la degustación de te. Normalmente, en función del número de gente, varían el número de catas, pero mínimo se hacen 3 o 4 tes. A mí me dan a probar las 7 variedades que tienen, incluído el Geisha, que es la variedad más cara del mundo por su suavidad.
La cata resulta todo un mundo, ya que primero huelo los aromas del cafè, luego lo mismo pero con el agua vertida, y más adelante ya analizamos el gusto y el retrogusto. Previamente me ha explicado cómo hacerlo y alguna noción sobre cómo describir un café. Paso un rato analizando y, al final, me dan a tomar la taza del café que más me haya gustado. Como todo, hay algunos que me gustan mucho y otros que me cargan. Evidentemente, la taza que elijo es la de Geisha, así me ahorro tener que tomarla luego en otro sitio y ya la tengo degustada.
Al terminar, compro una taza y una bolsa de café Geisha para llevar a casa. La bolsa cuesta 26 $ (dudo que se encuentre más barato en otros sitios, en el aeropuerto de Tocumen la venden por 80 $). La puedes comprar en granos, pero si no tienes molinillo te lo pueden moler ellos y te la cierran con sello. Yo es la modalidad que elijo, ya que dudo si tengo molinillo en casa
La visita me sale por 30 $ (precios habituales, la finca Lérida cuesta más) y las compras en la tienda 34$. Personalmente, recomiendo hacer el tour cafetero especialmente a los que no hayan hecho nunca alguno, aunque entiendo que si habéis pasado por los valles de Colombia será más de lo mismo. Solamente lo dejo como apunte para la gente que dude, ya que me aportó conocimientos sobre la cultura del café y la vida en Boquete que no tenía. Y, si me preguntáis, el de la finca Don Pepe es muy de fiar, así que es un buen lugar para hacerlo.
Me llevan de nuevo a mi hostel en bus y salgo a dar una vuelta por Boquete, pero vuelve a llover. Paso por el supermercado a comprar algo, entre ellos unos fideos chinos por si acaso. Con la lluvia, regreso al hostel y ya me quedo a cenar allí. Bastante pereza el salir con la lluvia y, además, para ir a restaurantes internacionales. Ceno allí y paso un buen rato charlando con otros huéspedes de otros lugares del mundo: Israel, Suiza... El ambiente está un poco caldeado por las circunstancias de esos días y me tengo que morder la lengua ante algún comentario, pero siempre es bueno intercambiar y conocer otros puntos de vista. Luego, ya ejerzo mi valoración.
A eso de las 22h me voy a mi habitación, mañana toca madrugar de nuevo para salir hacia Bocas del Toro.