Hoy tocó visitar el parque nacional Bryce Canyon, que recibe este nombre en honor a Ebenezer Bryce, un inmigrante escocés enviado por los mormones para explorar y colonizar esta región. Junto con su mujer se estableció en 1875 en el borde norte del anfiteatro (del cual decía que era un mal lugar para perder una vaca) llegando a crear un canal para abastecer de agua sus cultivos y alimentar al ganado. Los otros colonos, viendo la situación de la cabaña de los Bryce, empezaron a llamar al lugar Cañón de Bryce.
A pesar de recibir en nombre de cañón, lo que realmente vemos en este parque es un gran anfiteatro de 19 por 5 kilómetros y una profundidad de 240 metros.
Nuestra primera parada fueron la cascada y la cueva Mossy, que se encuentran en el parque pero antes de las taquillas de acceso. Por un corto sendero se llega a la cueva y a la cascada (en las fotos se ve bastante bonita, pero nosotras la vimos completamente seca).
Ya con los mapas en nuestro poder empezamos la visita al parque. En temporada alta hay un autobús gratuito que lleva a los principales miradores, pero en estas fechas ya no está operativo. Tras recorrer los principales miradores que rodean al anfiteatro nos dirigimos a Sunrise Point para la caminata del día. Recorrimos uno de los senderos más populares del parque el cual enlaza, en aproximadamente 4 kilómetros, Sunrise con Sunset Point a través de Queen's Garden y Navajo Loop. Por recomendación del mapa del parque hicimos el recorrido en sentido horario...pensábamos que así nos librariamos de grandes pendientes, pero estábamos equivocadas, al final de la ruta había una buena subida, pero por lo menos estaba a la sombra (si hubiéramos hecho la ruta en sentido antihorario nos tocaría subir al sol). A lo largo del recorrido se identifican varias formaciones con nombres curiosos: el martillo de Thor, Queen Elisabeth...cuanta imaginación ;).
Después de caminar tocaba recuperar energías así que buscamos dónde comer. En temporada alta hay restaurantes dentro del parque, pero en estas fechas estaban cerrados así que nos tocó ir a Bryce Canyon City, el pueblo que está en la entrada del parque. Fuimos a un restaurante de comida rápida que cumplió las expectativas.
Ya con el estómago lleno recorrimos la carretera panorámica que, tras pasar por diferentes miradores a lo largo de 30 km, finaliza en Yovimpa Point que con 2778 m es el punto más alto del parque (se notaba la altura ya que soplaba un viento bastante frío).
Cuando regresábamos nos encontramos con un montón de coches parados en medio de la carretera y una manada de ciervos que estaba cruzando tranquilamente y que fueron, junto con unas simpáticas ardillas, la fauna más destacada que vimos en el día.
Nuestra intención era visitar el parque nacional Zion al día siguiente, por lo que reservamos alojamiento en Riversdale. Llegamos a destino tras casi dos horas de conducción, tras detenernos en varias ocasiones por la presencia de ciervos en la carretera y tras pasar por el Zion-Mount Carmel, un tunel excavado en la roca de 1,8 kilómetros, inaugurado en 1930 (costó en aquella época lo equivalente a casi diez millones de dólares actuales) y que facilitó el viaje a los turistas pioneros que recorrían Bryce Canyon, Zion y el Gran Cañón del Colorado.
A pesar de recibir en nombre de cañón, lo que realmente vemos en este parque es un gran anfiteatro de 19 por 5 kilómetros y una profundidad de 240 metros.
Nuestra primera parada fueron la cascada y la cueva Mossy, que se encuentran en el parque pero antes de las taquillas de acceso. Por un corto sendero se llega a la cueva y a la cascada (en las fotos se ve bastante bonita, pero nosotras la vimos completamente seca).
Ya con los mapas en nuestro poder empezamos la visita al parque. En temporada alta hay un autobús gratuito que lleva a los principales miradores, pero en estas fechas ya no está operativo. Tras recorrer los principales miradores que rodean al anfiteatro nos dirigimos a Sunrise Point para la caminata del día. Recorrimos uno de los senderos más populares del parque el cual enlaza, en aproximadamente 4 kilómetros, Sunrise con Sunset Point a través de Queen's Garden y Navajo Loop. Por recomendación del mapa del parque hicimos el recorrido en sentido horario...pensábamos que así nos librariamos de grandes pendientes, pero estábamos equivocadas, al final de la ruta había una buena subida, pero por lo menos estaba a la sombra (si hubiéramos hecho la ruta en sentido antihorario nos tocaría subir al sol). A lo largo del recorrido se identifican varias formaciones con nombres curiosos: el martillo de Thor, Queen Elisabeth...cuanta imaginación ;).


Después de caminar tocaba recuperar energías así que buscamos dónde comer. En temporada alta hay restaurantes dentro del parque, pero en estas fechas estaban cerrados así que nos tocó ir a Bryce Canyon City, el pueblo que está en la entrada del parque. Fuimos a un restaurante de comida rápida que cumplió las expectativas.
Ya con el estómago lleno recorrimos la carretera panorámica que, tras pasar por diferentes miradores a lo largo de 30 km, finaliza en Yovimpa Point que con 2778 m es el punto más alto del parque (se notaba la altura ya que soplaba un viento bastante frío).

Cuando regresábamos nos encontramos con un montón de coches parados en medio de la carretera y una manada de ciervos que estaba cruzando tranquilamente y que fueron, junto con unas simpáticas ardillas, la fauna más destacada que vimos en el día.



Nuestra intención era visitar el parque nacional Zion al día siguiente, por lo que reservamos alojamiento en Riversdale. Llegamos a destino tras casi dos horas de conducción, tras detenernos en varias ocasiones por la presencia de ciervos en la carretera y tras pasar por el Zion-Mount Carmel, un tunel excavado en la roca de 1,8 kilómetros, inaugurado en 1930 (costó en aquella época lo equivalente a casi diez millones de dólares actuales) y que facilitó el viaje a los turistas pioneros que recorrían Bryce Canyon, Zion y el Gran Cañón del Colorado.