Bueno esta mañana al despertar ya no quedaba nadie en el albergue, excepto Laurence, que ya se preparaba para salir. Después de desayunar tranquilamente empiezo a andar sobre las 08:30 y el primer pueblo con el que me encuentro es La Mesa a unos 5 Km. de Berducedo, aquí también hay un albergue de peregrinos y el pueblo es un encanto, muy rural y con una gran explanada verde frente a la iglesia.

Sigo caminando y a después de 2 Km. aprox. esta Buspol que es donde empieza un fuerte descenso de unos 8 Km. hasta la presa de Grandas de Salime, sin duda lo peor de esta etapa porque las piernas y rodillas duelen mucho de tanto bajar, aunque al ser una senda rodeada de castaños, me lo tomo con calma comiendo unos cuantos frutos de este maravilloso árbol. Al salir de esta senda, me encuentro con la presa y un mirador que, sus vistas, me recuerdan bastante al “ventano del diablo” (Cuenca). Desde aquí hay unas bonitas vistas del río Navia.

Cuando cruzas la presa, empieza un fuerte ascenso de unos 7 Km. hasta el pueblo de Grandas, 5 de ellos son por carretera y los 2 últimos por un bonito sendero. Al llegar al pueblo una de las primeras cosas que se ve es su bonita Colegiata del Salvador una construcción de gran belleza rodeada toda ella por un cabildo cerrado todo con arcos.
Dejo la mochila en el albergue y voy a comer, de nuevo, potaje de brezas, y después de comer y ya descansado de la fuerte bajada hasta la presa, decido seguir hasta Castro donde, después de andar los últimos 5 Km. de la etapa, llego como una sopa pues comenzó a llover nada mas salir de Grandas.

El albergue de Castro es privado, lo regenta Marisol, una agradable mujer que también hace cenas y desayunos. A si que después de quitarme la ropa mojada y darme una duchita, bajo a cenar algo para luego irme a preparar la etapa de mañana y a dormir.
