Guatemala me ha encantado. Me parece un país completísimo, donde la balanza de lo bueno y malo se decanta claramente a lo bueno.
Primero de todo la época para ir. Esto lo marca claramente la estación de lluvias Vs la seca. Ir en estación de lluvias (Mayo - Octubre) puede ser una condena. Algo tan importante como los volcanes no los vais a ver y el trekking se limita enormemente por las nubes y el fango. Yo fui en Noviembre, que es inicio de temporada seca y aun me pillo alguna sobre todo al principio de mes, por lo que lo ideal es viajar desde mediados de Noviembre a mediados de abril.
Lo más bonito del país es la riqueza cultural que tiene. En Hispanoamérica es difícil encontrar fuertes choques culturales, pero en Guatemala aún se pueden encontrar, tanto por la población garífuna de Livingston como por la autenticidad de la gran población indígena que vive en la parte occidental de Guatemala. Las ruinas mayas y la arquitectura colonial de ciudades como Antigua y, en menor medida, Xela y Flores, completan aún más ese aspecto cultural del viaje. Por mi parte, coincidí con dos fiestas grandes: los barriletes de Sumpango de Todos los Santos y el asentamiento garífuna en Livingston. Esto ha hecho que me vaya de Guatemala con un sabor tan dulce que creo que es imposible que pudiera haberlo disfrutado más. También es cierto que, al estar dentro de un viaje largo, iba con poco preparado y para nada me esperaba el caos guatemalteco y los contrastes que se viven.
Por la parte de naturaleza me parece un país sobresaliente. Hay posibilidad de visitar todo de forma independiente sin obligaciones estúpidas de guías o grupos. Las posibilidades de senderismo son enormes con los volcanes e incluso por la selva en las zonas de las ruinas de Tikal y Yaxhá. Tiene cosas que son realmente excepcionales como el volcán de Fuego, el Santiaguito o el Tajumulco. Además, facilidad para ver el quetzal que solo es comparable con Costa Rica, y una riqueza de aves tremenda.
Es un país muy barato y puedes dormir con tu habitación individual por menos de 10€ y comer por otros tantos. Realmente se puede ir a Guatemala con un presupuesto ajustado de 30€ diarios y disfrutarlo igualmente. Evidentemente, actividades como el quetzal o visitar las ruinas mayas suben algo el presupuesto, pero tampoco ningún disparate, como sí pasa en Belice o en Costa Rica. Si uno no tiene remilgos con la comodidad, el transporte público es extremadamente barato y se puede llegar a dormir por menos de 5€ incluso, aunque esto ya es ponerse en modo survivor.
No todo es oro lo que reluce y Guatemala tiene sus cosas malas. Y son muy malas. Es sin duda el país en donde he visto el peor trato animal en toda Hispanoamérica, lo más parecido que he visto a cómo tratan aquí a los perros ha sido en la India. En zonas puntuales de Hispanoamérica se llega a ver perros en malas condiciones, pero es que aquí en Guatemala se les ha ido de las manos generando poblaciones de perros asilvestrados que son incluso peligrosos. Por muy bonita que sea una ciudad, si en la ciudad ves perros agonizantes, para mí pierde el encanto. No puedo olvidar el perro que fue atropellado en Livingston, donde un tuk-tuk le partió una pata literalmente y se fue chillando ante la ignorancia del entorno. Nadie se inmutó. Sin contar la cantidad de perros que se ven con patas rotas en medio de la calle en estado de inanición. Es una pena tremenda.
Otro de los grandes problemas es la basura. Es un país muy sucio, no hay conciencia ambiental y la gente no ve mal tirar la basura a la calle, por la ventana del bus o en medio del monte. En el mismo volcán de Fuego se ve una cantidad de basura importante, donde los propios guías son los que arrojan la basura. No hablemos ya de las zonas "sagradas"; toda zona sagrada termina convertida en un basurero, tanto en Atitlán, volcán Santa María o cerro Negro.
El problema del transporte ya lo he comentado y sigo pensando que es el máximo problema de seguridad del país. Los autobuses son demenciales y, aunque sean muy auténticos, hay mucho por mejorar ahí. Por último, y respecto a la seguridad, el que sea un país con desafíos políticos hace que la visita siempre tenga un toque de tensión por si de repente pasa algo. Hay que estar informado sobre la situación local, ya que pueden surgir huelgas o bloqueos que dificulten el movimiento. El tema de los narcos es también una preocupación, pero, afortunadamente, si se evitan ciertas áreas y se siguen las recomendaciones de seguridad, no debería haber problemas significativos.
Resumiéndolo mucho, para mí es un país imprescindible. Junto con Ecuador está entre mis favoritos de Hispanoamérica, sin duda alguna. Una gozada de país.
Continuo el Diario por Honduras