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PALERMO (II)
PALERMO (II)
♫♪♫ Love is in the air, everywhere I look around... ♫♪♫
San Lunes, 10 de Junio, 2024
Me desperté pronto y tras una ducha reparadora -metiendo tripa y haciendo maniobras en la minúscula ducha, pero reparadora al fin y al cabo- bajé a desayunar. Una vez comido y aliñado salí hacia la Via Venezia -una bocacalle de Maqueda- en búsqueda de Easycily, un lugar en el que alquilan bicicletas. Lo encontré en Google. Está a 5 minutos andando de mi hotel. Al principio me pareció un poco confuso porque no lo encontraba. Había en su lugar un garage donde lavan coches. Decidí ir al garito donde tienen la oficina y un chico africano me dijo que era ahí mismo pero que tenía que llamar por telefono a Adriana que es quien lleva el negocio. Marcó el número y me pasó el auricular. Adriana me dijo una bicicleta normal (no eléctrica) costaba 15 € y que no había dejar depósito pero si tendría que presentar un documento oficial (pasaporte, DNI, carnet de conducir). Me pareció razonable así que 10 minutos después vino Adriana con la bicicleta, hicimos el papeleo pertinente, ella hizo una foto de mi DNI, me dio su número de teléfono para que estuviésemos en contacto por WhatsApp y me dijo que al devolverla, al día siguiente, le enviase una foto de la bicicleta.
Me preguntó si tenía un sitio seguro donde dejarla por la noche. Le dije que sí (ya había preguntado en mi hotel: Me pusieron cara rara, pero luego me dijeron que la podía dejar en el patio interior donde están de obras). Pero seguidamente Adriana me comunicó que de todos modos la podía dejar en el mismo garage de Easycily ya que tienen servicio de día y de noche, por lo que están abiertos las 24 horas. Así que no hay problema. Pagué, hinchamos las ruedas de la bici y ¡a pedalear por Palermo!

Lo primero que hice fue ir a un sitio muy cercano: A la Piazza Pretoria, donde aparqué para ir a visitar la iglesia del Monasterio de las Dominicas de Santa Caterina.
Santa Caterina.-
Pagué 10 € que me daban acceso a la iglesia, coro, tejados, claustro y estancias monacales. Construída en el siglo XIV, su interior es un claro ejemplo del barroco siciliano. La fachada tiene una doble escalera que te lleva a la entrada sobre la cual hay una estatua de Santa Caterina. Su gran cúpula es del XVIII. El interior es un resplandor de decoración, con incrustaciones de mármol, piezas escultóricas, estucos y frescos. No hay ni un sólo espacio vacío. Además en el preciso momento en que estuve yo, a primera hora de la mañana de un día soleado, entraba un haz de luz por una de las ventanas que creaba una atmósfera muy especial.

Por una de las esquinas traseras, después de que me escaneasen el código QR del ticket, comencé a subir las escaleras que llevan a los niveles altos que rodean la nave y al coro, pero la vista no era muy buena ya que está en proceso de restauración y, además de las rejas hay andamios que impiden que puedas admirar la iglesia desde arriba. Por uno de los laterales se sale al exterior: A los tejados, desde donde admirar las vistas a Kalsa, Castellammare y el Mediterráneo. Por otro lado da a la Piazza Pretoria y por otro lado a San Cataldo y la Martorana.
Las estancias que te dejan ver del monasterio no tienen ningún interés. Junto a ellas hay un museo diocesano, que está en realidad situado detrás del altar de la iglesia a gran altura. Desde una rendija pude sacar una foto del interior de la iglesia mirando hacia el coro.
En el claustro hay una pequeña cafetería en la que se venden dulces y pasteles elaborados por las monjas. Pero estaba lleno de gente. Y tampoco me apetecía comer dulce cuando acababa de desayunar apenas hace una hora.

b) La cúpula sobre el transepto; c) el claustro
Una vez terminada la visita, cogí la bici y recorrí toda la Via Vittorio Emanuele hasta llegar a la Piazza della Indipendenza para admirar la Porta Nuova, construída en 1583-1584 en honor a Carlos V a su llegada a la ciudad de Palermo procedente de Túnez, donde venció a los turcos. Está decorada con bustos, piñas, columnas, pilares, cornisas, balaustradas, ventanas, frisos, festones, guirnaldas y máscaras. A cada uno de ambos lados del arco hay esculpidos dos grandes esclavos musulmanes, capturados durante la toma de Túnez, representados aquí en posición de telamones.

Palacio de los Normandos y Capilla Palatina.-
Crucé de nuevo la Porta Nuova para regresar sobre mis pasos y llegar a la Piazza della Vittoria, donde se encuentra el Palacio de los Normandos y la Capilla Palatina. Candé la bici, me fui a la taquilla y pagué 19 €. La entrada me daba acceso a todos los recintos y al jardín. Accedes primero a un gran patio interior porticado por todos los lados que da acceso a las diferentes estancias. A mano izquierda había un par de carrozas y una carreta típica siciliana. Sigues las indicaciones y entras en un pequeño museo histórico en el que se te muestra algunos restos arqueológicos anteriores al actual palacio y varios objetos y pinturas medievales. Seguidamente subimos a la primera planta, que tiene doble nivel para admirar la verdadera joya de la ciudad: la Capilla Palatina.
La Capilla Palatina fue fundada en 1132 por Roger II y con sus asombrosos mosaicos es una verdadera maravilla del arte árabe-normando. Tiene tres naves: Una principal y dos laterales que terminan en sus correspondientes ábsides. Sus paredes están decoradas con escenas de la Biblia. En la cúpula está Cristo Pantócrator rodeado de 8 ángeles (cuatro de ellos son los arcángeles Uriel, Rafael, Miguel y Gabriel. Más abajo En el centro, el Rey David. Juan Bautista, Salomón y el profeta Zacarías. Entre ellos bustos de 8 profetas con papiros enrollados. Más abajo: Los tres ábsides de la Capilla Palatina: El central con Cristo Pantócrator. Más abajo la Virgen María entre San Pedro, María Magdalena a su izquiereda y San Juan Bautista y Santiago Apóstol a su derecha. En el ábside de la izquierda dedicado a San Pedro y el de la derecha a San Pablo.
El techo es una obra de arte islámico. Tiene decoración de mocárabes o estalactitas de madera tallada y pinturas al temple según la antigua técnica árabe con representación de símbolos, alegorías, motivos florales y diseños geométricos, elementos zoomórficos e inscripciones.
Los mosaicos de las naves laterales están dedicados a escenas del Antiguo Testamento asi como episodios de las vidas de San Pedro y San Pablo, basados en los Hechos de los Apóstoles.

Nótese el parecido físico de Dios y Adán ya que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza.
b)El ángel le ordena a Pedro que se levante rápidamente y salga a toda prisa de la prisión, mientras los guardianes de ésta permanecen dormidos.

Después de estar embobado durante un buen rato admirando la Capilla (que, por cierto, estaba llena de gente) continué por el recorrido indicado para visitar varias estancias del Palacio Normando.
Palazzo dei Normanni.- Construído por los árabes sobre las ruinas de una fortificación romana en el siglo XI, fue convertido en Palacio Real, tras ampliarlo, por Roger II con arquitectos árabes y artesanos que construyeron torres y salas para el rey y su séquito. El palacio, tal como lo vemos hoy, tiene el aspecto en el que quedó tras las alteraciones efectuadas en los siglos XVI y XVII. Hoy alberga la Asamblea Regional de Sicilia.
El patio porticado por el que entramos se llama Patio Maqueda, que tiene una gran escalera que te lleva al primer piso, donde está la Capilla Palatina (que es de lo poco que se conserva del período Normando). En la segunda planta está el parlamento (no accesible al público) y la Sala di Ruggero que está cubierta con mosaicos del siglo XII con temas vegetales y de animales muy naturalista con centauros, leopardos, leones, ciervos y pavos reales. La bóveda tiene motivos geométricos y medallones con búhos, ciervos centauros y leones. Más adelante está la Sala China con frescos de Giovanni y Salvatore Patricolo y la Sala Gialla, decorada con pintura al temple en las bóvedas.

Vi que dentro del Palacio había una cafetería. Entré y compré un sandwich en pan de ciabatta y una botella de agua. Me lo tomé ahí mismo y proseguí con lo que quedaba de visita que era visitar el jardín, donde me senté a descansar un ratillo a la sombra de este caluroso día. El lugar era un remanso de paz, comparado con el resto del Palacio, en el que había bastante gente. En el jardín ví, junto a un árbol, una piña de mayólica siciliana, que es un elemento que en la Grecia era símbolo de fertilidad, aunque actualmente se puede encontrar sobre todo en parques y jardines y tiene un significado de buena acogida y hospitalidad.
Terminé la visita, cogí la bici y me fui a ver San Giovanni Degli Eremiti ("San Juan de los eremitas" para los amigos
Al salir, callejeé un poco hasta llegar de nuevo a la Via Vittorio Emanuele. En esas calles ví un feo edificio de pisos que tenía una gigantesca imagen de Santa Rosalia, patrona de la ciudad. Santa Rosalía, apodada "La Santuzza" o "santita" por los palermitanos debido a su pequeña estatura, fue una ermitaña siciliana que vivió aislada en una cueva durante la Edad Media. Sus restos fueron encontrados en el siglo XVII, varios cientos de años después de su muerte, en una cueva por un cazador que decía que la Santa le llevó hasta ahí. Cuenta la leyenda que, al llevar sus restos en procesión por Palermo, a su paso la epidemia de peste se iba deteniendo.. El milagro se le atribuyó a la Santuzza, que consiguió terminar con la enfermedad. Los palermitanos le estarán siempre agradecidos a su patrona.

b) Mural con imagen de Santa Rosalía, patrona de Palermo.
Tomé la Via Vittorio Emanuele y en tres minutos estaba de nuevo en la Piazza Bologni, donde ví que el Palazzo Alliata di Villafranca, cuya fachada tanto me intrigó el día anterior, estaba abierto y se podía visitar.
Palazzo Alliata di Villafranca.- Situado en el centro de Palermo, tan lleno de turistas.... pero la visita la tuve yo solo. No había nadie más en el lugar. Sólo la guía y yo. No fué barato: 15 € . Sólo se puede pagar en metálico. La guía (que creo que es una voluntaria) sólo habla italiano. Y no dejan sacar fotografías.... Al decir que era español, me dieron en la taquilla un folleto explicativo de cada sala que iba leyendo, mientras la voluntaria controlaba, sin hablar, que no tocase nada y que no hiciese fotos. Pero, con mi encanto personal
Es una antigua mansión aristocrática. A mediados del siglo XVI aquí había una gran casa con un huerto y un gran jardín propiedad de Aloisio di Bologna, cuyo apellido dio nombre a la Piazza donde se encuentra y que no tuvo descendencia por lo que vendió la propiedad a la familia Alliata di Villafranca, ricos banqueros originariamente de Pisa pero que se trasladaron a Palermo y que adquirieron el título de Principes de Paruta en 1609, y que mantuvieron la propiedad hasta finales del siglo XX.
La fachada, tal como he contado en la etapa anterior a ésta, me fascinó. Pide a gritos una restauración (como el resto del palacio) pero tengo que admitir que su aspecto deteriorado y decadente tiene su punto... Es que a mi me gustan las cosas viejas... Aquí se albergó el servicio postal de Sicilia. Además hay una inscripción que recuerda que Giuseppe Garibaldi estuvo dos horas aquí en 1860 descansando tras los esfuerzos de la guerra.
Tiene una gran colección de pinturas entre las que destaca una Crucifixión de Anthony Van Dyck, fatal iluminada.
Tras pagar la entrada pasas por un patio al que daban las antiguas cocinas y las Salas del servicio postal real de Sicilia. Subes entonces por una gran escalera y hay una gran puerta de cristal de Pietro Bievilacqua de 1929 decorada con escudos y con las figuras de San Dazio Alliata (arzobispo de Milan en el 530) y San Leone Alliata (que participó en las Cruzadas en la Edad Media). Entras entonces en la primera de las 9 estancias (eso sí: enormes) que te dejan ver en la que hay un portantino para que la princesa fuese trasladada por dos sirvientes. De las otras 8 salas, todas ellas muy dieciochescas, destacaría el Fumoir o Sala de Fumar, con paredes de cuero. Se percibe que ahí se ha fumado... Y también destacaría la Sala de los Músicos con algunos cuadros y esculturas interesantes y un techo de madera policromado.
b) El techo de madera policromada 1929
Al terminar, la voluntaria me dijo que en el piso superior están las estancias de los sirvientes pero que no tienen ningún interés especial. Esa parte va a ser reformada a partir del año 2025 ya que ahí va a haber un hotel de lujo cuyos ingresos servirán para financiar los enormes gastos de mantenimiento del edificio ya que necesita una seria reforma. Me gustó la visita, aunque creo que a mucha gente, por ese precio, puede que les decepcione.
Catedral de Palermo.- También se encuentra en la Via Vittorio Emanuele, muy cerca del Palacio Alliata di Villafranca. Me gustó más por fuera que por dentro, aunque si no hubiera estado tan atiborrada de gente posiblemente la huebiese disfrutado más. Se terminó de construir en 1185 sobre una mezquita que estaba ahí anteriormente pero ha sufrido tantas modificaciones y extensiones que apenas se pueden ver cosas del sustrato original en su interior. Su exterior, sin embargo es más interesante: Tiene un pórtico gótico catalán (de 1430) de Antonio Gambara que consta de arcos ojivales y con un tímpano gótico con decoración de escenas bíblicas y el escudo de la ciudad en bajo-relieve. En la parte del ábside se conserva la decoración normanda.
La nave central es inmensa. En el interior hay también una inscripción árabe, procedeente de la anterior mezquita. También ví en la nave de crucerío, una capilla dedicada a Santa Rosalía.
Cada vez entraba más y más gente en la Catedral. Creo que iba a haber alguna celebración porque se estaba poniendo hasta los topes... Y además estaban los turistas... Por cierto, no tuve que pagar entrada. Quizá ésta sea una razón por la cual había tanta gente...
Salí del templo y callejeé en bici un rato por la Albergheria hasta llegar a la famosa Iglesia dei Gesu, donde se estaba celebrando una boda... en Lunes, sí: Un día muy poco convencional para casarte pero, oye, de todo hay en la Viña del Señor. Evidentemente no era un bodorrio multitudinario pero sí lo suficiente para que la "guardaiglesias" me dijese que no podía andar por las naves laterales, así que sólo pude admirar la nave principal. Es muy barroca y con muchos estucos. Muy del estilo de la iglesia de Santa Caterina que visité esa misma mañana.
Merodeé un poco más por esas calles de la Albergheria palermitana, buscando la Via Vittorio Emanuele para, atravesando Quattro Canti, dirigirme hacia el lado Este de la ciudad hasta llegar a la Porta Felice, donde torcí hacia la derecha, por el Foro Itálico, donde está la carretera general, pero es muy amplio y hay -en el lado del mar- carril de bicicletas. Torcí de nuevo hacia la derecha, tomando la Via Abramo Lincoln hasta llegar al Orto Botánico.
Orto Botanico di Palermo.- Cerraban a las 8. Tenía un par de horitas para visitarlo, pagando 7 €. Fue fundado en 1785. Tiene tres edificios: El Gymnasium, que es el central y el Tepidarium y Calidarium, pero durante los siglos XIX y XX ha habido numerosas ampliaciones, incluyéndose jardines, invernaderos, estanques, un aquarium, etc. Hay además un Herbarium y un sector experimental y de plantas útiles. Hoy cubre unas 10 hectáreas.

En el Jardín Botánico de Palermo hay una higuera Moreton de 150 años, varias especies de bambú, una avenida de ceibas speziosas procedentes de Brasil, hay una zona dedicada a las palmeras, de las que se tienen distintas especies. También hay plantas del café, la papaya, distintas especies de bouganvillas, de canela. Hay además hibiscus varios, orquídeas y más plantas y flores tropicales.
Salí del Orto Botanico a las 8 en punto, cuando ya estaban cerrando. Todavia era de día así que me di una mini-vuelta por el puerto, pero no me quedé mucho tiempo porque ya notaba cansancio. El día había dado muchísimo de sí. Visité: Santa Caterina, Porta Nuova, Palacio y Capilla de los Normandos, San Giovanni degli Eremiti, Palazzo Alliata di Villafranca, La Catedral de Palermo, Chiesa dei Gesu y el Orto Botanico, así que decidí regresar pedaleando a Via Venezia para dejar la bici pernoctando en el garage de 24 horas de Easycily, me fui al hotel a ducharme y descansar y salí a cenar en una Trattoria que hace esquina entre las Vias Maqueda y Trabia llamada Al Capolinea. Es un sitio correcto, sin más, pero en una magnífica localización. Me cobraron unos 15 € por un plato de pasta y una cerveza. Tras el acostumbrado gelato que me tomé en otra parte, regresé al hotel a dormir.
Foro de Palermo