Dejé el diario a medias, y me gustaría terminarlo hasta el final, aunque he olvidado bastante detalles, voy a continuar en términos generales por si le sirve a alguien de ayuda para su próximo viaje en verano.
En nuestro sexto día, volvimos hacía atrás debido a una mala planificación mía, ya que las entradas para el barco anfibio se acaban muy pronto, por lo que os recomiendo reservar cuanto antes! Si queréis tener esta bonita experiencia.
Se trata de media hora subido a un barco que pasea por las aguas del glaciar entre trozos grandes de hielo; A pesar de leer malos comentarios sobre la excursión, a nosotros nos gustó bastante; fue ameno y pudimos contemplar las bloques de hielo por un “módico” precio, ya que era la excursión más económica (nos costó como 45 euros cada uno). En el barco llevas a un guía que va contándote algunos detalles curiosos e interesantes.
En nuestro sexto día, volvimos hacía atrás debido a una mala planificación mía, ya que las entradas para el barco anfibio se acaban muy pronto, por lo que os recomiendo reservar cuanto antes! Si queréis tener esta bonita experiencia.
Se trata de media hora subido a un barco que pasea por las aguas del glaciar entre trozos grandes de hielo; A pesar de leer malos comentarios sobre la excursión, a nosotros nos gustó bastante; fue ameno y pudimos contemplar las bloques de hielo por un “módico” precio, ya que era la excursión más económica (nos costó como 45 euros cada uno). En el barco llevas a un guía que va contándote algunos detalles curiosos e interesantes.
En la zona de la laguna glaciar de Jökulsárlón hay varios parkings, se hace un pago único y puedes ir a los tres. Después del paseo, estuvimos en la Diamond Beach (famosa playa negra) contemplando el mar y los pequeños bloques de hielo.
Después volvimos a la camper rumbo a la otra laguna más pequeña: Fjallsárlón. Esta laguna me pareció encantadora, porque era pequeña, pero muy silenciosa y puedes escuchar crujir al hielo y tener una sensación de paz. El parking es gratuito y un paseo cortito te lleva a la orilla.
Nuestra idea era visitar la cascada Svartifoss, pero por la mala planificación y falta de tiempo tuvimos que pasar de largo, aunque nos quedamos con las ganas y recomiendaría hacer la visita.
Tras nuestra vuelta a la carretera, avanzamos hasta Vik sin ninguna otra parada interesante.
Cuando llegamos a Vik, fuimos con la camper a visitar la Reynisfjara Black Sand Beach, una playa super curiosa y bonita. Un lugar único para visitar. Nos encantó. Aparcas allí mismo al lado, y el parking es de pago.
Nos quedamos en el camping de Vik, es una enorme explanada; las instalaciones estaban bastante bien, tenía una gran cocina en un edificio acristalado. Bastantes baños y duchas. La mayoría de los que allí trabajaban hablaban español.