Nos despertamos sin prisa. A las nueve venía un barco a recogernos al hotel para llevarnos al lugar donde habíamos dejado el coche el día anterior.
La primera parte del día transcurrió en su mayoría en el coche, hasta bien entrada la mañana. Comimos en un puesto de la calle por unos 2000 UGX por cabeza y continuamos hasta el Kazinga Channel View Resort, el hotel que nos había recomendado Edward. Esta vez, y al contrario que el día anterior, el hotel dejaba bastante que desear. La noche costaba 50$ para dos personas en habitación con baño privado y desayuno incluido, y unos 40000UGX la comida/cena. Pagamos dos noches a falta de decidir si nos quedábamos una tercera.
Sobre las cuatro de la tarde pusimos rumbo al parque. Llegamos a la puerta y pagamos nuevamente por dos días y ya decidiríamos si ampliábamos a otro más. La entrada costaba 40$ por persona por día, ya que era uno de los parques top del país (el resto eran más baratos) y 8$ por coche por día.
¿Qué decir del parque? Lo que vimos esa tarde se confirmó los días siguientes. Es un parque en el que faltan muchas especies de animales, tipo jirafas, ñus, cebras y muchos antílopes. Solo había cobos y waterbucks. Tampoco hay rinocerontes ni guepardos.
Se supone que hay bastante leones, lo ponen como que es común verlo. Discrepo un poco, si bien es cierto que no fuimos a la zona de Ishasha, donde están los leones trepadores, creo que los pocos ejemplares que hay están dispersos. Más adelante explicaré por qué lo creo.
La cosa es que entramos en el parque sobre las cuatro de la tarde, cuando se suponía que el calor aminoraba. Aún así, la temperatura era muy alta y los pocos animales que había se encontraban en las sombras y muy quietos. Quizá estuviesen en el canal Kazinga, que une el lago George con el Edward.
Comenzamos el safari y estuvimos un buen rato pasada la puerta hasta que comenzamos a verlos.
Veíamos pequeños grupos de antílopes, de no más de 20 ejemplares en los cobos y de 10 en los waterbucks.

Y algún que otro búfalo rezagado. Estuvimos así un buen rato, hasta que vimos en la lejanía varios coches juntos (unos 7 coches). Eso significaba que había algo gordo y nos acercamos.
Estaban todos allí mirando un árbol a unos 200m en el que asomaba la pata y la cola de un leopardo, que no se movió en el rato que estuvimos. Ni con el 250mm fui capaz de sacarle una foto decente.
Cosas que me gustaron del parque: tiene amplias llanuras tipo Serengeti, que te permiten ver a lo lejos, a diferencia de parques como Etosha donde los matorrales no te dejan ver ni a cinco metros. También nos gustó que en el momento del leopardo hubiese solo 7 coches. Cualquiera que haya estado en Serengeti (creo que Masai Mara es igual pero lo desconozco) sabe que pueden haber hasta 30 coches cuando hay un felino. En este aspecto había poca masificación, primero porque no había turistas y segundo porque los coches no llevan radio. Los guías funcionan llamándose por el móvil lo que hace que sea más complicado comunicarse unos con otros.
Así concluyó una primera tarde un poco agridulce. Habíamos "visto" un leopardo. Para mi no fue suficiente, queríamos ver otro de más cerca. A las siete abandonamos el parque y fuimos al hotel a cenar. La cena por cierto estaba deliciosa.
A la mañana siguiente estábamos a primera hora en la entrada, es decir, 7 am. Comenzamos a adentrarnos hacia el lago George, pero Edward nuestro conductor hizo una llamada y le dijeron que había leones en otro lugar. Por lo que giro el coche y puso el turbo hacia el otro lado del parque. Hicimos literalmente una hora de conducción a toda velocidad para llegar a los leones.
Por este motivo, por haber conducido tanto tiempo para ver leones, me hace pensar que es un animal complicado de ver en el parque. No me imagino en Serengeti que hay cientos de leones, perder una hora de safari para ver a uno de ellos. Simplemente, con paciencia, al final te cruzarás con uno.
Nuevamente vimos grupos reducidos de antílopes, búfalos, algún elefante solitario, y algún facoquero. Pero para nada las manadas de Etosha, Ngorongoro o Serengeti.
Llegamos a los leones, y como todo león, estaban tirados en el suelo durmiendo. Esta vez había más coches alrededor, quizá unos 12. Estuvimos un rato esperando, y se levantaron unos metros y caminaron hasta que volvieron a echarse.

Decidimos movernos y ver más cosas. Edward nos recomendó hacer el tour en barco en esa parte del parque, la que da al lago Edward. Decía que era mejor, que había más animales ya que las laderas de las colinas acababan en el canal de forma menos abrupta y que había más pájaros.
Decidimos hacerle caso e hicimos el tour de las 9, que duró unas 3 horas. Fue de lejos lo que más nos gustó. Muy similar al del río Zambeze en Zimbabue.
Vimos muchísima más vida que en el resto del parque. Centenares de hipopótomos, cocodrilos, decenas de elefantes y manadas de búfalos que ya eran otra cosa.




Además de infinidad de pájaros, a los que me estoy aficionando cada vez más.


Íbamos con un grupo de personas del este que no hablaban ni pizca de inglés, por lo que el guía estuvo con nosotros haciéndonos casi una explicación privada.
Las 3 horas se pasaron volando, y tras esto, fuimos a comer a uno de los poblados de pescadores que están en el parque.
La comida estaba bastante mala. No tenían ni servilletas ni cuchillos. El pedazo de carne que nos pusieron era como un neumático.
Tras esta mala experiencia comenzamos a deshacer camino del hotel. Íbamos a hacer un safari nocturno, por lo que descansaríamos por la tarde y cenaríamos pronto.
Pasamos por bastantes de los cráteres volcánicos de la zona (hay 52), y vimos algún flamenco de lejos.
Nos echamos una siesta, y cenamos a las 18:30. Edward nos había dicho que saldríamos del hotel a las 19, y que iríamos rápido a la puerta para que se subiese un ranger con nosotros con luces para ver en la noche. Creo que costaba 30$, pero no estoy seguro, porque al llegar aquello estaba cerrado y no había nadie esperándonos ni para preguntar.
No sé en que momento le pareció buena idea salir a las 19 si la puerta cerraba a esa hora. Yo estaba bastante cabreado porque para hacer el safari nocturno nos tendríamos que quedar un día más, cuando ya habíamos visto todo lo que queríamos ver.
No obstante, y viendo la que había liado, hizo un par de llamadas y le dijeron que había un par de leones cerca.
Se metió en el parque de noche. La multa si te pillan es de 150$ por cabeza. Yo no quería ni pensarlo.
En diez minutos, con los últimos rayos de sol nos llevó ante dos leones, hermanos de los de la mañana, que estaban tumbados en medio de la hierba.

Además se salió de los caminos para llegar hasta ellos, lo cual está penado con otros 150$ si te pillan. ¿Se hubiesen acumulado las multas o con una hubiese sido suficiente?
Sea como fuere, acabamos viendo lo mismo que los del safari nocturno por el módico precio de 0$. Iba repitiendo a la vuelta, "free night drive" y riéndose.
Volvimos a sobrevivir una noche más en el hotel. He de decir que es una experiencia porque por la noche pasan elefantes e hipopótamos al estar tan cerca del canal. Vimos a un elefante rebuscando en la basura de la cocina y a otro en la de una de las habitaciones.
Hipopótamos solo vimos sus cagadas por la mañana en los jardines.

Nos quedaba, salvo que cogiésemos otro día, esa mañana hasta las 16h, que era la hora en la que habíamos adquirido el ticket.
Como habíamos visto bastante animales, decidimos que íbamos a ver a los chimpancés en el turno de las 14h.
Sin embargo el cielo estaba negro. Poco después de salir comenzó a diluviar. Volvimos a "ver" a los leones del día anterior, y lo pongo entre comillas porque de la cortina de agua apenas podíamos abrir la ventanilla.
Pero igual que llueve deja de llover. Y nos acercamos al lago George y a uno de los poblados pescadores que viven ahí. Vimos que los hipopótamos estaban a escasos metros de las barcas de pescadores, y nos dijo que eran común los accidentes y que de vez en cuando moría alguien por ataques de animales.

Volvimos al parque a seguir un rato con el safari y se nos quedó el coche encallado en un charco super profundo. No había forma de sacarlo.
Edward se bajó del coche a meter piedras debajo de las ruedas. Yo le observaba desde la ventana. No pensaba bajar ya que estaba todo rodeado de hierbas, y aunque solo habíamos visto leones durmiendo solo faltaba que hubiese uno por allí que no lo estuviera y tuviéramos una desgracia.
Finalmente consiguió sacar el coche. Debido al estado del cielo, que volvió a descargar agua, decidimos abortar el rastreo de chimpancés.
Yo ya los había visto y a mi hermana no le hacía especial ilusión. El precio en QENP era de 50$, muy inferior a los 200$ de Kibale.
Pusimos rumbo así a Kampala, en un día que se hizo eterno.
Conclusiones del parque:
+Buena visibilidad (hay grandes zonas de hierbas donde se alcanza ver a lo lejos)
+Poca concentración de coches (al menos en temporada baja)
+Crucero por el canal es espectacular
-Poca variedad de animales
-Poca cantidad en las manadas
-Precios de los hoteles altos para lo que ofrecen
No pudimos visitar todas las zonas del parque, ya que no era uno de nuestros objetivos debido a la brevedad del viaje. Creo además que el parque en el norte, el de Murchison Falls es bastante mejor.
Pero mi opinión, si se hace un viaje similar al nuestro y es la primera vez en África, creo que puede saber a poco. El QENP no es ni de lejos uno de los mejores safaris del continente y el tracking de gorilas, como expliqué en la etapa anterior, puede llegar a decepcionar debido a las altas expectativas con las que se acude. Por eso pienso que Uganda no debería ser nunca un primer acercamiento a los animales de África.
Nos quedaba un día y medio en el país, habíamos iniciado la vuelta a la capital, pero quedaba sin duda lo que fue lo mejor del viaje. Buscar al picozapato.