Hoy nos dirigimos a Porvoo, la segunda ciudad más antigua de Finlandia, situada a unos 50 km de Helsinki. Fue un día tranquilo y pintoresco, perfecto para disfrutar de la historia y la belleza de este encantador lugar.
Viaje a Porvoo:
El viaje fue rápido y cómodo. Tomamos un autobús con la compañía Onnibus, que nos llevó en una hora a nuestro destino por solo 40€ en total para los 4. El autobús nos dejó en una estación al aire libre, que en lugar de ser una estación convencional, era más bien una zona con marquesinas que mostraban los horarios de los autobuses.
Explorando Porvoo:
Porvoo es una ciudad llena de encanto, con un aire medieval que te transporta al pasado. Comenzamos a recorrer su centro histórico, un lugar lleno de calles adoquinadas, casas de colores y mucha historia.

Catedral de Porvoo: La Catedral de Porvoo es una iglesia imponente, ubicada en una colina que ofrece vistas panorámicas del río. La iglesia tiene una historia fascinante, ya que fue construida en el siglo XV. Su arquitectura medieval y su ubicación privilegiada la hacen un lugar de visita obligada.

Colina Linnamäki: Desde la Colina Linnamäki, se puede disfrutar de una vista panorámica espectacular de Porvoo. El paisaje del río y las casas de madera roja a lo largo de sus orillas crean una imagen típica de Finlandia.

Un paseo junto al río nos permitió disfrutar de las famosas casas de madera roja que bordean las aguas. Estas casas históricas, que fueron originalmente almacenes, hoy son uno de los emblemas más fotografiados de Porvoo. La vista es pintoresca y perfecta para hacer algunas fotos.


Antes de regresar a Helsinki, decidimos hacer una pausa y disfrutar de una bebida en una cafetería local de Porvoo.
De vuelta en Helsinki, decidimos terminar el día con un poco de diversión en el parque de atracciones Linnanmäki. Pasamos toda la tarde disfrutando de las diferentes atracciones.
Linnanmäki es un lugar ideal para disfrutar en familia o con amigos, y nos divertimos muchísimo probando las diferentes atracciones.





Hoy fue un día que combinó historia, naturaleza y diversión. Porvoo nos cautivó con su encanto medieval, mientras que Linnanmäki nos ofreció la dosis de adrenalina que necesitábamos para cerrar el día con una sonrisa.