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UNA MAÑANA EN DELHI
UNA MAÑANA EN DELHI
Paseo dominical por el Parque de Narendra Modi, Delhi
Domingo, 1 de Diciembre, 2024
8.30 de la mañana. Recién aterrizados en el Aeropuerto "Indira Gandhi" de Delhi, Terminal 3. Apenas un par de semanas antes la capital de la India era noticia en todos los medios a causa de registrar los más elevados índices de contaminación de su historia. Su AQI (Air Quality Index) sobrepasó la cifra de 400. Una exageración si lo comparamos con los 50 de capitales europeas como Madrid o Londres. Las fotografías mostraban una espesa niebla en la ciudad, cerrándose colegios, aconsejando a aquellos que tuvieran la posibilidad de teletrabajar desde casa que lo hicieran y prohibiéndose que los vehículos pesados entrasen en la ciudad. Asimismo hubo cancelaciones de vuelos a la ciudad a causa de la poca posibilidad y desvíos de vuelos a otras ciudades con aeropuerto como Jaipur o Lucknow. La situación eran tan preocupante que decidí enviar un correo a Crystal Holidays al cabo de unos días quienes me comunicaron que la situación se había normalizado un poco. El AQI, tras la medidas al respecto, tuvo una ligera disminución.
Cuando estábamos aterrizando, desde el cielo, sí que pudimos percibir que había una nube sobre la ciudad como de polvo. Llegamos al aeropuerto, que tiene bastantes suelos enmoquetados y se notaba el polvo. Yo, que andaba con los últimos coletazos de un resfriado, no podía evitar toser.
Pasamos por el control de pasaportes y de visado y una vez llegados al Patio de Llegadas para buscar, entre las muchas personas con carteles a aquella que mostrase uno con mi nombre. No tardamos en encontrarlo: Su nombre: Vicki, un hombre de unos 50 años de edad de estatura no superior al 1.70 bien vestido y presentado y con muy buen inglés. Mientras le esperábamos a que recogiese el coche, el primer comentario que hicimos Salus y yo fue acerca del constante ruido de bocinas que había. En las ciudades indias, además de la contaminación del aire, hay también contaminación acústica.
Subimos al coche, Vicki nos dijo:
- Lo primero es lo primero: Comenzamos el día para tomarnos un café para seguidamente ir a recoger a Maesh que es el guía que os va a mostrar el Minar Qutub y alguna cosa más aquí en Delhi.
- Muy bien.
Así que nos llevó a un sitio llamado Blue Tokai Coffee Roasters, una impecable cafetería muy occidental, pero no nos importó porque realmente queríamos un café nada más llegar. Tomamos: Un café con leche, un espresso, un trozo de tarta de Mermelada de Naranja con Pistacho y un Croissant de Almendras. Precios europeos también: Nos cobraron ₹950.00 (10.70 €).
Delhi: Qutub Minar
b) Decoración de la Puerta de Entrada
Muy cerca de aquí recogimos a Maesh, un chaval de unos veintitantos años, flaquito, delgadito, apocado, con pinta de estudiante universitario que nunca ha roto un plato. Nos ayudó a cruzar nuestra primera carretera en la India -cosa nada fácil- como si fuéramos niños pequeños y nos llevó hasta la taquilla donde consiguió unos tokens para entrar saltándonos la cola -ya que la entrada la teníamos incluída en el precio que pagamos a la agencia-.
Entramos por la parte de la Mezquita Quwwat-ul-Islam por una puerta con una magnífica decoración híbrida hindú y musulmana. Esta fue la primera mezquita construída en Delhi tras la conquista musulmana en la India, a finales del siglo XII por Qutb-ud-din-Aybak, jefe de una guarnición de Delhi, tomando elementos de templos hindúes y jainistas destruídos por él. En este recinto pudimos ver los arcos, la muy bonita sala de columnas y el curioso pilar de hierro, único elemento del original templo hindú del siglo VI en honor al dios Vishnú y que ha llegado hasta nosotros sin rastro de corrosión alguna.
Pasamos al siguiente recinto donde se encuentra el inmenso minarete de ladrillo, de 72 metros de altura y con espléndida decoración y que es patrimonio de la UNESCO. Qutb-ud-din Aybak, primer gobernante musulmán de Delhi comenzó su construcción en el 1192. Su sucesor le añadió otros 3 pisos y fue completado en el 1368 por Firuz Shah Tughlaq. Está construído en piedra arenisca roja y decorado con fragmentos del Corán. Lo más posible es que se construyese como minarete de la Mezquita Quwwat-ul-Islam que se encuentra al lado. Algunas de las columnas que lo componen tienen decoración hinduísta.
Entramos en la siguiente sección que es el Alai Darwaza o "Puerta de Aladino". Es un edificio de planta cuadrada al que se accede por escaleras desde tres lados y que en realidad es la entrada sur a la mezquita. Está hecho de arenisca pero con losas de mármol blanco en su parte exterior y decorado con flores e inscripciones árabes. Su interior es completamente cuadrado y cubierto con una gran cúpula sobre trompas.
Templo de Loto (Baha'i House of Worship).-
Terminamos la visita y regresamos al coche para ir al Parque de Narendra Modi donde se encuentra la Casa de Adoración o "Templo de Loto", que se terminó de construir en 1986 por el arquitecto iraní Fariborz Sahba. Como su nombre indica, tiene forma de flor de loto con 27 pétalos, hechos de mármol blanco.
Como casa de adoración baha'í que es, tiene que tener una planta de nueve lados con una puerta cada una que da acceso a un espacio en su interior con capacidad para 2500 personas. El Bahaísmo es una religión basada en tres principios: La unidad de Dios, la unidad de la Humanidad y la unidad de la religión, así que tiene un cierto carácter ecúmenico y por lo tanto en este templo sólo se pueden ser leídas o recitadas las sagradas escrituras de cualquier religión, pero no cantadas o acompañadas por algún instrumento musical, ni se pueden dar sermones (por lo cual no hay púlpito) ni se puede celebrar ningún tipo de ceremonia o ritual.
El Templo de Loto está rodeado de nueve estanques además de jardines cubriendo un espacio de 10,5 hectáreas. Atrae a más de 50 millones de visitantes al año, incluso más que el Taj Mahal. Nosotros lo vimos desde el parque, fuera del recinto pero doy fe que la cola para acceder a él era interminable. Había muchísima gente en la zona.
Su iluminación nocturna es espectacular, pero nosotros lo vimos a eso de la una del mediodía, así que os tendréis que conformar con una foto bastane normalita que saqué del él:
Rumbo a Agra: Primer contacto con el tráfico de la India.-
Una vez llegados a este punto regresamos al coche, donde nos esperaba Vicki, dejamos a Maesh en su casa y emprendimos nuestra ruta a Agra, en el estado de Uttah Pradesh, que se encuentra a 233 km (unas 4 horas de trayecto) fundamentalmente por la autovía NH509. Fue nuestra primera experiencia circulando por esas carreteras de Krishna y -¡oh, amigo mío!- ¡Vaya experiencia! No tuvimos ningún percance: Hay que decirlo claro, pero fuimos con el corazón en el puño porque la circulación en éste país, incluso cuando no eres tú el que conduces, no es apta para cardíacos.
Los hindúes, cuando tienen otro vehículo ante ellos sienten una irresistible necesidad de adelantarlo -sí o sí- de cualquier manera. Y cuando digo "de cualquier manera" significa que en la mayoría de los casos es la manera errónea. Eso sí: tocan la bocina para avisar ("¿Intermitente?" ¿Qué es eso?). La finalidad de la línea continua en la calzada es precisamente eso: Ser continua... Y ya está.
Si el conductor hindú está adelantando y viene un coche de frente, para evitar el dramático desenlace éste último ha de meterse en el arcén porque -aparentemente- para eso está, ya que por encima de todas las cosas hay que adelantar. Además ya se sabe: Donde caben dos, caben tres.
En las autovías de dos carriles para cada lado no hay incorporaciones ni rotondas. Es decir, las intersecciones de carreteras secundarias con la autovía son "a pelo": Perpendiculares. Y los cambios de sentido se efectúan por medio de "huecos" que de vez en cuando hay en la mediana, también "a pelo".
Los "tuk-tuks" -siempre llenos- van por las autovías y llama la atención la velocidad que pueden alcanzar.
Con cierta frecuencia te encontrarás por la autovía de dos carriles para cada lado -¡oh, sorpresa!- con un vehículo circulando en sentido contrario... Finalmente, en carretera urbana o interurbana, de día o en medio de la noche oscura y cerrada, te puedes encontrar con... vacas.
Las ciudades -independientemente de su tamaño- tienen atascos y los conductores tocan la bocina constantemente. El ruido y la contaminación acústica son abrumadores.
Todos estos comportamientos que he descrito me han hecho reflexionar mucho: ¿Por qué son así? ¿Por qué se respetan tan poco? ¿Por qué este caos y falta de educación vial? Inicialmente pienso que todo esto los retrata, que muestra su psicología pero luego me doy cuenta de que en realidad no es exclusivo de la India. Es propio de muchos países asiáticos: En Taiwan por ejemplo la población es muy civilizada y muy "zen" pero cuando se suben a un vehículo, se transforman y se olvidan de la educación y de su filosofía. La verdad es que no lo entiendo. Aunque pienso que quizá yo esté mal acostumbrado porque siempre he vivido en Europa: España y Reino Unido, donde por lo general la gente circula muy bien. De hecho estos dos países europeos están en el top 10 de la lista mundial de países con menor densidad de accidentes. En fin, antes de mi viaje ya sabía que iba a experimentar un gran choque cultural, pero pensaba que iba a ser por la comida o por la falta de higiene.... pero esto no me chocó tanto. El verdadero choque fue el tráfico.
Yo creo que nos protegió.
En la localidad de Jewar paramos en un restop: un edificio en el que hay varios fast-food alrededor de un hall con mesas. Fuimos al que tenía mejor pinta que era un "KFC". Vicki nos dejó a nuestra bola. Pedimos un par de menús de pollo rebozado con patatas. Nos salió a ₹400 (unos 4.50 €). Fuimos al baño (de higiene "dudosa") y regresamos al coche.
Continuamos durante un par de horas atravesando la llanura con mucho campo de labranza. Adelantamos a unos cuantos tractores todos ellos sobrecargados de paja o lo que fuese. Cuando nos aproximábamos a la ciudad de Agra pudimos contemplar el rojo sol poniendose a través de una nebulosa, un filtro de... contaminación. Vicki nos comentó:
- El plan para mañana es levantarse a las 6 y de inmediato ir a visitar el Taj Mahal a primerísima hora para verlo al amanecer.
- Lo sé -dije.
- No le veo mucho sentido ir allá tan pronto. Con esta nube de contaminación no creo que lo podáis disfrutar especialmente ¿Os parece bien que desayunemos primero y quedemos a las 9 en la puerta del hotel para visitarlo más tarde?
- Nos parece bien.
Nos dejó en la puerta del Hotel Royal Sarovar Portico y se marchó. Éste fue el mejor hotel que tuvimos en toda nuestra estancia en la India. Fantástico: Habitación muy amplia y espaciosa. Con varios tés, una kettle y cuatro botellines de agua: dos a temperatura ambiente y dos en el frigorífico. El baño impecable.
Hicimos el check-in, nos duchamos, descansamos un rato y bajamos a cenar. El buffet del restaurante estuvo muy bien. Tenía varias ensaladas (Creamy Fruit Salad, Green Salad, Kachumber Salad, además de recipientes sueltos con tomate, pepino, salsas, etc). De platos calientes había berza al vapor, Noodles vegetarianos Hakka, Mixed Vegetables, Paneer Makhani (un tipo de queso blando en una salsa de mantequilla, con tomates y anacardos), arroz hervido, Dal Tadka (lentejas aplastadas con abundantes especias y hierbas aromáticas ¿Precio de la cena? ₹800 (unos 9.00 €) por persona.
Terminada la cena, nos fuimos a dormir ya que la noche anterior en el avión apenas pude pegar ojo.