Khajuraho es el mayor templo hinduista en India, y queríamos verlos porque tiene la característica de tener figuritas talladas en piedra a mano con figuras que representan posturas del kamasutra.


Al llegar a la estación cogimos un tuc-tuc que nos llevó al templo directamente. Una vez allí decidimos contratar uno de los guías OFICIALES. Antes de la entrada encuentras un montón de guías no oficiales. Y una vez ya has pasado la entrada, dentro del recinto, están los guías OFICIALES con acreditación y stand propio en el parque. Decidimos contratar a Anni, un sr especializado en los templos jainistas.
Nos hizo un tour de 3 horas mínimo, regateamos el precio de su servicio, pero le invitamos a comer. Es un sr. viajado y con muchas experiencias de viaje, pasamos muy buen rato comiendo con él.

Teníamos la tarde libre antes de coger el siguiente tren nocturno y nos recomendó visitar un templo jainista en funcionamiento.
Cuando llegamos a Lakshman Mandir, Sewagram, el templo jainista en funcionamiento, dimos una vuelta por sus instalaciones sobre todo fijándonos en la arquitectura. Veíamos que habían monjes y gurús jainistas rodeados de su grupo de devotos charlando sentados en el suelo, pero nosotros íbamos a la nuestra.
Hasta que un monje nos llamó a lo lejos y nos invitó a sentarnos con el grupo. Nos estuvieron explicando los principios Jainistas y también nos estuvieron preguntando sobre nuestra costumbre de comer carne, estuvimos reflexionando con él un rato y nos invitó a repetir con él unos mantras que pudimos grabar en vídeo. (Nos daba mucha vergüenza sacar el teléfono para hacer fotos, pero fue el mismo monje el que le pidió a una devota que nos grabase y también nos metieron en un grupo de WhatsApp donde explican aspectos de la vida jainista.
Esta experiencia fue y será inolvidable, pudimos charlar sin prisa con un monje jainista.
Nos quiso presentar a su gurú, la persona más importante del templo así que le seguimos por el recinto y nos llevó a una carpa enorme dónde estaba el gran gurú, que llevaba un mes de ayuno y estaba concentrado en recitar sus mantras.
Nos sentimos muy afortunados.

El tuc tuc nos esperaba fuera del templo guardando nuestro equipaje, fuimos muy confiados nos dijo el gurú, buen karma.
Al salir nos dirigimos a la estación de tren. Este tren no se retrasó, fue sorprendente. Así que la espera en la estación no fue pesada.
Empezaba nuestra segunda noche consecutiva durmiendo en un tren nocturno con camas. El cansancio se empezaba a notar y más porque íbamos a llegar a las 3am a Agra, hora en la que todo está cerrado, así que nos vimos obligados a coger un hotel para asearnos un poco e ir a ver el Taj Mahal nada mas abrir sus puertas.
