La perrita ha pasado la noche bien, pero al despertarnos sigue sin apoyar la pata y al intentar mirársela nos intenta morder.
Tenemos el veterinario a 5 minutos que abre a las 7, así que a las 6 nos hemos despertado, lo hemos recogido todo y a las 7:05 estábamos en el veterinario. Para no liarme con el inglés, ayer me hice una hoja explicativa en inglés y en esloveno de las condiciones de la perrita y lo que ha pasado con la uña. Nos ha atendido una mujer eslava más seria que la Merkel. Ha leído el documento y seguidamente, mientras yo sujetaba a la perrita, le ha rapado la pata y se la ha mirado. Dentro de la seriedad, la chica, al ver a la perra chillar, le acariciaba la cabeza mientras le decía “Cosa, cosa” con el acento esloveno y su expresión emocional vulcaniana. Si no fuera por el bozal, Cosa la habría destruido. Al final, la mujer ha sacado unas pinzas y de un tirón seco le ha quitado la uña. La perra ha pegado un grito pequeño pero mucho menos de lo que me esperaba. Dice que lo importante es evitar que se infecte la herida que se ha quedado al quitarle la uña. Le ha vendado la pata, le ha pinchado un analgésico, un antibiótico, y nos ha dado el antibiótico para que se lo demos estos días. En 40 minutos la mujer nos ha solucionado el problema y nos ha cobrado 60€, ni tan mal. Nada más poner a Cosa en el suelo en la calle la perrita ha echado su pipi y se ha puesto a correr de alegria, increible la capacidad de recuperación de los perros, apoya la pata sin problema.
Las 7:45 y tenemos todo el día por delante. Yo ayer ya había descartado el día de hoy imaginándome de veterinario en veterinario, pero ha sido poca cosa al final.
Nos encarrilamos a seguir el plan como teníamos previsto. Con la perrita en la parte de atrás del coche, durmiendo como una bendita por el analgésico, subimos para el norte hacia los Alpes de Kamnik. Estas montañas se ven desde la misma Liubliana y están a escasa una hora. Según nos vamos acercando, el camino se hace precioso. Pueblos con iglesias con su torre típica, ríos, campos de colza en plena floración con las montañas de fondo… El día especial.
La primera parada ha sido en lo que se conoce como Velika Planina. Es un altiplano al que se sube en teleférico y luego en telesilla. Hemos llegado a las 9 y hemos tirado para el teleférico. 50 € los dos... Aquí no regalan nada me parece. Vamos poquita gente y las vistas subiendo son brutales. Los Alpes enfrente nevados con un valle abajo y todo lleno de bosque. En lo alto del teleférico está el telesilla. Parece una tontería, pero nunca habíamos montado en uno y lo de subirse y bajarse en marcha nos ha costado entenderlo, si poco no quedamos ahí dando vueltas. La subida en telesilla muy espectacular, aquí la perrita iba en el transportín y yo creo que por el viento se ha puesto a ladrar que se le escuchaba en todo el valle con el silencio sepulcral que hay.
Al llegar a Velika Planina es como aterrizar en un episodio de Heidi. Prados verdes florecidos, parches de bosques de abetos, casas tradicionales de pastores y a un lado vistas extensísimas con Liubliana al fondo y al otro lado la pared de los Alpes. Lo que me llama la atención es que ves las montañas y parece que sean de 3000, 4000 metros, pero luego apenas hay alguna que supere los 2500. Son todas tan puntiagudas, con nieve y tan apretadas que hace que viéndolas nosotros desde 700 metros que estaremos parezcan moles.
Aquí en el prado Cosa pedía andar, así que la hemos soltado. Hemos hecho una rutilla por la zona de 3 horitas. La ruta pasa por varias planicies y un bosque denso de abetos. Hemos parado a medio camino en un bar para tomar un café frente a las montañas. El prado está precioso, todo lleno de merenderas en el suelo dándole un tono lila. Hay tantas que incluso se ven parches de merenderas blancas.
Al final hemos hecho 3 horas y media de rutilla muy agradable. Nuevamente al telesilla y al teleférico, ya en la bajada el teleférico iba más lleno. Justo bajando el teleférico es cuando hemos visto los WhatsApp en donde la gente de España decía que se había ido la luz... Por un momentonos hemos mirado con el culo apretao. Como se vaya la luz en el teleférico este que estamos como sardinitas con 10 franceses, 4 paisanos eslovenos y otros 5 nórdicos puede estar gracioso.
Ya abajo del teleférico hemos dado de comer a la perrita en un parquecillo que hay. La perrita está como nueva. De Velika Planina vamos a Logarska Dolina. Está a 35 kilómetros, pero se tarda una hora por cómo es la carretera. Logarska Dolina es un valle dentro de los Alpes y la carretera sube serpenteando durante los 35 kilómetros. La carretera de por sí ya es preciosa. Unas vistas muy chulas con pueblitos pequeñísimos cuidados al detalle como si fueran de los Pinipon. La foto de la iglesia con los Alpes de fondo típica de Eslovenia podría ser en cualquier pueblo de estos.
Casi a la hora llegamos a Luče, el pueblito donde nos quedamos a dormir. Está todo cerrado menos un supermercado. Hemos hecho el check-in en nuestro apartamento alpino y nos hemos pillado para hacernos unos bocatas. El apartamento muy bonito, pero caro a rabiar. En Eslovenia no baja ni un apartamento de 100 € la noche.
Para las 15:30 hemos ido ya a Logarska Dolina. El valle se encuentra a 20 minutos, para acceder al valle hay que pagar 10 €. Por lo que estoy viendo aquí en Eslovenia se va soltando billetes por todas partes. Nada más pagar los 10 € entras al valle y las vistas son de las más bonitas que nos hemos encontrado. El valle está a los pies de unas montañas preciosas. Nuevamente no son muy altas, pero al ser tan escarpadas suponen unas paredes de fácil 1500 metros.
El valle se va internando hasta llegar al final a un aparcamiento desde donde sale una rutilla a una cascada. La ruta son 20 minutillos y te lleva a la cascada de Rinka, un salto de agua bonito. De la cascada hemos estado parando por distintos miradores del valle. Realmente el paisaje es indistinguible al cualquier paisaje de Suiza.
Ya atardeciendo hemos vuelto al alojamiento, pasando por una farmacia para comprar vendas para Cosita. Para cenar nuevamente bocadillos. Prácticamente está todo cerrado y si hay alguno abierto, viendo los precios que se gastan por aquí no quiero ni mirarlos.
Hoy el día ha sido de lo más bonito. Con la alegría de ver a Cosa bien después del disgusto de ayer ha sabido mejor si cabe. Mañana vamos para el famoso pueblo de Bled.