El pasado puente del 1 de mayo tuvimos la oportunidad de viajar a la región del Véneto, visitando tres preciosas ciudades, Venecia, Padua y Verona.
Venecia es, en mi humilde opinión, la ciudad más bonita del mundo.
Pero en este caso, el motivo principal del viaje era la maravillosa capilla Scrovegni en Padua, una joya del arte “medieval”.
Como en Padua no hay aeropuerto, nos decidimos por una ruta que finaliza en Verona, desde donde sí que hay vuelos directos a Barcelona, y así poder visitar el increíble anfiteatro romano y pasear por sus románticas calles medievales.
Este es un viaje de arte y de historia. Bienvenidos/as.
Miércoles 30 de abril: llegada
Directos desde la oficina tomamos el vuelo nocturno hasta Venecia.
El aeropuerto conecta con un práctico autobús con Mestre, la ciudad que está en tierra firme, a las puertas de Venecia, o bien con la misma Serenísima ya sea en autobús o en barco, en ambos casos siendo el trayecto más largo.
Nos decidimos por alojarnos en Mestre porque son ya pasadas las 10 de la noche y queremos descansar, además que los precios de los hoteles aquí son considerablemente más baratos.
El autobús entre el aeropuerto y la estación de tren de Mestre cuesta 10€ y se puede comprar online o en el aeropuerto mismo. El trayecto son 20 minutos.
El hotel Campanile nos ha costado 78€ la habitación doble sin desayuno. Está muy bien, y situado muy cerca de la estación, ¡super práctico!