Llegamos a Bergen por la tarde, tras un par de vuelos tranquilos y sin contratiempos. Noruega nos recibió con lluvia. Ese día solo nos dio tiempo a recoger el coche, pasar por el supermercado, instalarnos en el apartamento y descansar. Nos alojamos en un apartamento a las afueras de Bergen, a 10 minutos del centro en tranvía. La última noche repetimos en el mismo sitio.
A la mañana siguiente comenzamos la ruta, que ese día terminaría en Gudvangen Camping. Ese día llovió bastante, que dentro de lo malo fue una ventaja porque había muchas cascadas y estaban a tope de agua. Por lo visto llevaba 20 días lloviendo, casi todo el mes de agosto.
La ruta estuvo condicionada por la lluvia y algunas paradas las tuvimos que dejar, pero pudimos ver bastantes cosas. Y ya ese primer día, conduciendo junto al fiordo de Hardanger nos dimos cuenta de que los paisajes en Noruega son de otro nivel, parecen sacados de una postal.
La primera parada fue en la Fossen bratte, nuestra primera cascada noruega.
Después fuimos a ver la cascada Steinsdalsfossen. Cuando llegamos al aparcamiento estaba diluviando, así que hicimos un poco de tiempo. La cascada es espectacular, con un caudal impresionante, y se puede pasar por detrás para disfrutarla desde distintos puntos de vista.
La siguiente parada fue Bordalsgjelet Gorge, una pequeña garganta, muy verde, donde nos caía agua de las paredes a pesar de no estar lloviendo en ese momento. Nos gustó mucho, una parada cortita y con poca gente.
La lluvia volvió a caer con fuerza cuando fuimos a ver la cascada Tvindefossen. Hicimos un poco de tiempo, pero no paraba, así que nos bajamos del coche y la vimos desde cortina de agua.
Decidimos que esa sería la última visita del día, y nos fuimos a nos fuimos a disfrutar de nuestra cabaña en el Gudvangen camping, disfrutando de las vistas a cubierto desde la terraza.