Durante la supuesta noche (sobre las 3 a.m. ya había luz) me he despertado varias veces soñando, bien con un día lluvioso, bien con un sol radiante. La realidad es que continuaba lloviendo. Ya no puedo dormir más, me levanto y mientras desayuno la lluvia perpetua se detiene. Según la previsión ya no volverá a llover en todo el día.
Nuestra ruta de hoy entre Vangnes y Stryn consta de menos de 200 kms que nos llevarán cerca de 3 horas y media (ferry incluido) e incluye varios parajes en donde si sería mas que interesante disfrutar de buen tiempo.
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Me voy a dar un paseo por el camping mientras los niños duermen un poco más. Ya se ve la orilla opuesta del fiordo y la neblina se deshace poco a poco. Algunos campistas pescan desde los embarcaderos, otros pertrechados con sus cañas y sus cebos, se embarcan en pequeños botes para pasar una jornada de pesca.
Mi mujer aprovecha el fin de la lluvia para salir de la cabaña y disfrutar de la calma que se respira junto a la orilla del fiordo de Sogn.
Después de que los niños desayunen y nos tomemos otro ☕ cumplimos con la rutina diaria. Limpiamos el apartamento ya que nos cobrarian 30,00 € si lo limpiasen ellos y cargamos el equipaje. Devolvemos las llaves en recepción y nos lanzamos a una nueva jornada.
En unos minutos llegamos al ferry Vangsnes ferjekai que nos cruzará a la otra orilla del fiordo. Nada más llegar ya estamos embarcando, nos tomamos un cafetito y desembarcamos en Hella. Me encantan estos ferrys eléctricos, son puntuales, rápidos, silenciosos y nada caros ( al final pondré precios que nos cargó Hertz en la factura de devolución del coche).
Pronto llegamos al parking habilitado para poder acercarse a la Kvinnefossen. De el sale un camino (por detrás del quitamiedos) que en unos metros nos deja a los pies de la cascada. Se ve del otro lado de la carretera por lo que el lugar no es el más vistoso.
Un poco desilusionados seguimos ruta hasta Leikanger, en donde paramos en una zona habilitada y bajamos a un bonito lugar a la orilla del fiordo. El sol intenta, poco a poco, ganarle la batalla a la niebla, la luz en este momento es una pasada y en el fotos se refleja lo mágico del momento.
Después de disfrutar un rato del momento nos retomamos camino hacia el norte. Después de una pequeña parada en un área de descanso, cuando llevamos unos 50 kms desde Leikanger llegamos a la localidad de Boyum, ubicada en un precioso valle, aquí se encuentra el Museo Noruego del Glaciar. Aunque no entramos en centro, si nos damos un paseo por su terraza y tiramos unas cuantas fotos en un lugar que nos encantó.
Retomamos la ruta para alcanzar uno de los hitos de la jornada, desde la misma carretera vemos nuestro destino a la derecha, al alcance de la mano nuestros ojos se ponen como platos cuando se encuentran con una de los glaciares que conforman el P.N. Jostedalbreen. La lengua del Bøyabreen se vislumbra desde la misma carretera. Tomamos el desvio señalizado a la derecha y aparcamos en el aparcamiento habilitado. Desde allí, en unos pocos minutos llegamos al lago formado por las aguas de deshielo del glaciar. El color azul de la lengua de hielo contrasta con el verde de las montañas y el azul grisáceo del lago. El sol gana por fin su batalla y disfrutamos de un momento especial un buen rato.
Antes de volver al coche hacemos una paradita en el restaurante Brevasshytta en donde tomamos un cafetín y un pedacito de tarta de chocolate disfrutando de unas vistas privilegiadas de la lengua glaciar.
Ahora si continuamos con nuestro periplo. Ya va siendo hora de comer y tenemos localizado un lugar en donde seguramente vamos a poder disfrutar de la nuestro rico embutido gracias al sol que ya calienta nuestros "bodys". A apenas 10 minutos se encuentra un paraje, Søgnesand, bastante escondido. Es el comienzo del glaciar y hay que estar atentos para desviarse a la izquierda siguiendo un cartel amarillo que indica Sygnesand, poco antes del comienzo de un tunel que atraviesa la montaña.
Es un lugar muy tranquilo en donde una pequeña playa de piedras conforma un paisaje maravilloso a la orilla de un lago, detrás, las montañas cierran el horizonte. Comemos tranquilamente y a David Jr le aprieta el calor tanto, que se da su primer baño noruego. En pocos segundos sale del agua
El paraje es precioso, en el lago las aguas tranquilas reflejan las montañas que lo rodean. Mas tarde leeremos que se debe a una combinación de la luz, la profundidad y quietud de las aguas, los materiales del fondo...., sea lo que sea el efecto es una pasada. Un ratito después paramos en super Joker en la localidad de Skei para comprar la cena y reponer el desayuno.
Y de un lugar maravilloso que llevábamos apuntado a otro que surge en el camino. Nos encontramos en Stardalselva, un valle verde y rodeado de altas montañas, solitario, con un río que lo recorre con aguas tranquilas.
El día parece que no hace mas que mejorar, los paisajes estupendos y el sol haciendo acto de presencia. Después de esta sorpresa la carretera se empina y ascendemos por una zona muy boscosa en la que se abren prados. Tenemos que parar un par de veces para que las vacas puedan pasar por la misma carretera, el descenso nos depara otro punto de interés. Paramos en Skjørbakkane, un mirador con mesas de picnic habilitado al lado de la ruta, desde donde tenemos una mirada aérea sobre Innvikfjorden.
Tras la parada seguimos bajando hacia el fiordo, camino de Innvik, localidad que le da nombre. Pero nosotros no nos detendremos hasta Loen, localidad al final del fiordo.
Teníamos planeado hacer allí una ruta de senderismo llamada Rakssetra pero y al día siguiente subir en el Loen Skylift. Como la subida en el teleférico 🚠 hasta los 1000 msnm necesita de buen tiempo para disfrutar las vistas, cambiamos el plan y sacamos los billetes de ida y vuelta (187,00 €)
El ascenso es rápido, se sube en menos de 5 minutos. Según vas subiendo el mundo se hace pequeñito y asoman las montañas que flanquean los fiordos con sus cumbres cubiertas de nieve.
Arriba, además de una terraza exterior muy amplia hay servicios, tienda de recuerdos y un espectacular restaurante panorámico que barato no parece.
Las vistas son, como podéis imaginar, espectaculares. Pero además, desde la estación superior parten varias rutas de senderismo de diferentes niveles y variadas distancias, alguna de ellas desciende hasta Loen.
Nos decidimos por una ruta verde circular Gjølrunden que parte y termina en la estación superior en.loenskylift.no/hiking . Son 2,2 kms de distancia y tiene 155 metros de desnivel. Da gusto caminar en este paraje, estamos solos. La parte más alta ofrece una vista de 360 grados. Los neveros nos permiten hacer un par de batallitas, lo pasamos como enanos.
La bajada impresiona todavía más que la subida, sobre todo si vas en la parte delantera de la cabina.
Solamente nos queda llegar al alojamiento, Mindresunde camping, se encuentra a 20 kilómetros en un valle cercano formado por el río Stryn. Llegamos y hacemos el check in, pagamos 1.050 NOK en efectivo, habíamos reservado directamente a través de su propia web www.mindresunde.no/ . El camping es muy bonito y la cabaña está muy bien equipada. Cenamos y nos vamos a dormir. Mañana llegaremos a Alesund, el punto más al norte de nuestro recorrido por el país.




























