Por la mañana después de desayunar hemos cogido un Uber como a las 9 hasta Assi Ghat. Ahí ya ha empezado mal el día porque el conductor nos ha timado dejándonos muy lejos del Ghat. Hemos tenido que andar un montón y hemos perdido mucho tiempo. Al llegar vemos que debido al monzón está todo inundado y no puede salir ningún bote para hacer la excursión por el Ganges.

Después hemos ido al Ghat Dasaswamedh. Para ir de un Ghat a otro hemos tardado muchísimo en llegar. Hemos andado como 20 minutos, luego hemos cogido un tuctuc que nos ha timado porque nos ha vuelto a dejar lejísimos y hemos tenido que andar otros 20 minutos. Tampoco aquí hemos podido ver apenas nada por la inundación.

Luego nos hemos dirigido al Ghat Manikarnika, que es donde se incinera a la gente. Plagadísimo todo de gente y al final no hemos llegado al Ghat.
Muchísimo estrés y calor. Este día ha sacado lo peor de nosotros. Muy mal día. Nos ha dado mucho bajón y muchas ganas de volver a casa.
Por la tarde salimos a ver la ceremonia Aarti. La opción de verla desde un bote queda descartada por la inundación, así que preguntamos a la IA que desde dónde sería mejor verla. Nos da una dirección en la azotea de un bar que dice que tiene buenas vistas a donde se celebra la ceremonia. Así que para allá que vamos. Del grupo de 5, las 2 mujeres no quieren venir. No les apetece para nada volver al centro de la ciudad después de la experiencia de la mañana. Así que nada, para allá que vamos los otros 3. Cogemos un tuctuc hasta donde nos puede llevar y luego seguimos andando con el Google Maps, por unas callejuelas cada vez más estrechas hasta que acabamos en la casa particular de un indio. Pues nada, retrocedemos, nos perdemos varias veces y finalmente encontramos el bar. Una vez allí pedimos unas coca colas puesto que en el día de la Independencia está prohibido el alcohol y el camarero nos dice muy bajito que tiene cerveza, cosa que nos alegra el alma. Nos tomamos las bebidas prohibidas y nos damos cuenta que la IA nos ha engañado y que desde esa azotea no vamos a ver ninguna ceremonia, así que bajamos a la calle a encontrarla. Llegamos al Ghat Dasaswamedh, que estaba abarrotado y a lo lejos vemos un sacerdote que está cantando. Como la visibilidad era pésima y hay tanta gente, decidimos retirarnos.