16 de enero de 2026
Y, aquí estamos, ante el templo Airavatesvara Darasuram, nombre complicadito donde los haya, luego os cuento. Y, como todavía no es hora de que el templo esté abierto, pues mis cuates se van a dar un paseo circunvalando la muralla exterior y yo me quedo a la sombra de un árbol que, aunque no me he quejado en todo el día, mi rodilla se resiente de tantas horas de pie y hay que darle un descanso. Y no me resisto a poner aquí la foto del lindo pajarito que me hizo compañía durante la espera y eso que solo se pueden poner 6 fotos por capítulo.

Y aquí vienen mi marido e hijo, los Joses, a partir de ahora, acompañados de un tercero al que desconozco totalmente: un guía al que han contratado en la entrada principal y que nos va a enseñar el templo y a ilustrarnos sobre su historia, su importancia religiosa y demás.
El templo Airavatesvara Darasuram, está situado en el pequeño pueblo de Kumbakonam y fue construido durante la dinastía Chola entre 1148 y 1172, es un ejemplo clásico de la arquitectura dravídica y, además, es un templo activo y que no ha perdido su significado religioso desde su fundación.
El templo recibe su nombre en honor de Airavata, el elefante blanco de Indra quien, según la leyenda, fue maldecido por un santo y tenía grandes picores que no le permitían descansar. El elefante, desesperado, llegó hasta este lugar, se bañó en sus sagradas aguas y se limpió de la maldición, desapareciendo, así, sus molestos picores. En su honor, el mandapa central (sala con columnas), tiene forma de carro tirado por elefantes y es una maravilla escultórica con gran perfección y armonía. Han aprovechado la figura del elefante para apoyar la escalera de subida al mandapa y, si te fijas bien, verás que han esculpido a un elefante alegre, cosa lógica puesto que se ha librado de los tan molestos picores.

Antiguamente el templo era mucho más extenso con varios santuarios y diversos gopurams o puertas. Se han perdido todas las construcciones exteriores, pero, afortunadamente, se han conservado intactos los elementos interiores.
La construcción de este templo es alargada, con el sancta sanctorum al final, coronado por un vimana de exquisita belleza y que se conserva perfectamente.

Dentro del recinto se conserva otro templo menor, también con un mandapam y terminado en otro vimana, éste dedicado a la consorte de la deidad principal, Penya Nayaki Amman.
En la parte exterior del templo, en la pared que da al patio interior, se conservan una serie de bajorrelieves originales que están situados a unos 30 cm. del suelo y que nos muestran diversas escenas, desde algunas del Ramayana, hasta una escena en la que una mujer está dando a luz apoyada en otras dos que le aprietan el vientre para ayudarla en la tarea, pasando por un montón de escenas de gimnastas y acróbatas en posiciones imposibles, tanto de hombres como de mujeres.

En el interior del templo las columnas está todas ellas labradas con gran maestría y, entre otros motivos, están talladas todas las figuras de la danza tradicional Bharatanayam.

Y también nos enseñó las escaleras musicales, una construcción original donde las haya, pues son unos escalones de piedra construidos de tal manera que, al golpearlos, emiten distintas notas musicales.
Y, cuando ya estábamos cansados y decidimos abandonar el templo, el guía nos dice que esperemos, que en menos de 30 minutos va a empezar la ceremonia del baño de Nandi, el toro sagrado de Shiva. Yo no me la quiero perder, es una oportunidad única de ver una ceremonia de verdad
. Y, allá que nos vamos, siguiendo al guía y a la multitud, y el guía apretaba el paso para poder coger un “buen sitio” y no perdernos nada de la ceremonia.
Me encantó la ceremonia. Había dos monjes y algún ayudante. Los ayudantes traían la leche o la nata líquida o el yogur en jarras de metal y los sacerdotes la vertían sobre la imagen al tiempo que entonaban cánticos. Bañaban al toro varias veces con cada uno de los elementos. El guía nos explicó que este baño hacía que la imagen pareciera bruñida pues alimentaba el barro y lo oscurecía al mismo tiempo. Creo que es una de las pocas, muy pocas, veces en que he podido contemplar una ceremonia religiosa de verdad no una creada para turistas.
Y, una vez terminada la ceremonia, volvimos a coger el coche para llegar al hotel y descansar, ¡por fin! después de un día tan completo.
Atravesamos Tanjore, una ciudad caótica, como todas en Tamil Nadu, y llegamos a nuestro hotel: Hi hotel. Un hotel que yo había visto en booking y me había parecido bien, tenía muchas fotos y explicaban que era una antigua casa de comerciantes totalmente rehabilitada y adaptada a la función de hotel y que se encontraba en frente de un antiguo palacio de la época del sultanato. Al llegar, el edificio nos gustó, cumplía las expectativas, no así la calle, una calle estrecha y oscura, sin ningún establecimiento comercial exceptuando una pequeña tienda de frutas junto al hotel y algún puesto callejero de comida.
Al entrar nos recibieron muy amablemente pero aquí nos encontramos con la primera dificultad: las habitaciones están en el segundo piso y no hay ascensor , la estructura del edificio no lo permite. Así que me toca subir 2 pisos a pata por una escalera de caracol bastante estrecha y empinada. Al preguntar por el comedor para cenar topamos con la segunda: no hay restaurante, solo una sala habilitada para los desayunos. ¿Y hay algún restaurante cerca? Pues en la calle hay varios puestos de comida rápida y un restaurante de verdad en la estación de autobuses, a 10 o 15 minutos andando nos responden, pro Google maps dice que son 30.
Y aquí estoy yo, cansada, con la rodilla dolorida después de todo un día de ver templos, con hambre y sin cenar. A mi no me importa cenar un trozo de piza pero los Joses no están dispuestos y deciden irse al restaurante y yo decido comprar unas frutas en la tienda e irme a la habitación a descansar.
Y en la habitación espero y pasa una hora y no llegan, hora y media y tampoco vienen y, ya a las dos horas, aparecen, cansados y cabreados. El restaurante estaba a media hora andando deprisa y era vegetariano y pidieron un sándwich vegetal que tardaron media hora en servirles y consistía en dos rebanadas de pan, dos hojas de lechuga y una rodaja de tomate. Y, al regresar, la calle estaba a oscuras y solitaria y pasaron miedo. Así que no recomiendo este hotel, mejor otro mejor ubicado.
Mandapa: sala sostenida por columnas que sirve para algunas ceremonias. Los grandes templos suelen tener varios.
Vimana: construcción tronco-piramidal que resguarda el sancta sanctorum en los templos dravídicos (definición dada por la Wikipedia).
También vimos un pavo real y numerosos grupos de ciervos.
Fue poco antes de entrar en la Reserva de Bandipur (Karnataka), en la que tambien...