Sábado, 3 de enero de 2026
Nuestro último día de viaje por Turquía. El avión sale a las 19:20h desde el aeropuerto de Estambul (IST), el gran y moderno aeropuerto; por lo que reservé el traslado desde el hotel a las 15:30h con Istanbul Shuttle Port.
Resulta más barato que los reservados a través de Booking y podemos pagar en efectivo en el momento del servicio. (37€ para los 8 con nuestras maletas y bolsas). Reservé en su web en español y se pusieron en contacto conmigo vía WhatsApp para concretar hora y pasajeros. El conductor, cuando volvimos al hotel, ya nos esperaba. Así que recomendable.
Resulta más barato que los reservados a través de Booking y podemos pagar en efectivo en el momento del servicio. (37€ para los 8 con nuestras maletas y bolsas). Reservé en su web en español y se pusieron en contacto conmigo vía WhatsApp para concretar hora y pasajeros. El conductor, cuando volvimos al hotel, ya nos esperaba. Así que recomendable.Como he dicho el vuelo salía a las 19:20h con Vueling
. Parece que el aeropuerto de IST no le permite a Vueling hacer el check in en línea; por lo que tenemos que pasar por los mostradores de facturación a pesar de tener el billete con la opción de Space One con maleta de cabina y bolsa y asientos delanteros. Al pasar por el mostrador, nos dicen que podemos enviar a bodega sin coste alguno las maletas y aceptamos para ir más cómodos. Efectivamente más cómodos y ligeros y sin preocuparnos por dónde colocar las maletas de cabina; pero al llegar a Barcelona y recoger las maletas de la cinta comprobamos que una de las nuestras ha sufrido algún daño considerable. Allí mismo abrimos el PIR o incidencia (importante hacerlo antes de salir de la sala de recogidas) que Vueling ha atendido, he de decir, de manera rápida y eficaz, aunque la indemnización sea bastante baja.
. Parece que el aeropuerto de IST no le permite a Vueling hacer el check in en línea; por lo que tenemos que pasar por los mostradores de facturación a pesar de tener el billete con la opción de Space One con maleta de cabina y bolsa y asientos delanteros. Al pasar por el mostrador, nos dicen que podemos enviar a bodega sin coste alguno las maletas y aceptamos para ir más cómodos. Efectivamente más cómodos y ligeros y sin preocuparnos por dónde colocar las maletas de cabina; pero al llegar a Barcelona y recoger las maletas de la cinta comprobamos que una de las nuestras ha sufrido algún daño considerable. Allí mismo abrimos el PIR o incidencia (importante hacerlo antes de salir de la sala de recogidas) que Vueling ha atendido, he de decir, de manera rápida y eficaz, aunque la indemnización sea bastante baja.Pero vuelvo a las últimas horas en la ciudad de Estambul. Después de desayunar, bajamos las maletas a recepción y las dos familias nos separamos para dedicarnos a nuestras últimas visitas pendientes. Así que nosotros salimos del hotel, cruzamos el puente Gálata, de nuevo, y en la plaza Eminönü Meydanı rodeamos, de nuevo el bazar de las especias y luego entramos, aunque sólo al patio, a la La Mezquita Nueva o Mezquita Yuni o Yeni Cami situada en el distrito de Eminönü, en el Cuerno de Oro al sur del Puente Gálata.

La primera fase de su construcción se inició en 1597 por un decreto de Safiye Sultan, mujer del sultán Murad III. Davut Aga, aprendiz del arquitecto imperial Mimar Sinan, fue elegido arquitecto de la mezquita puesto que desempeñó hasta su muerte en 1599.
El proyecto tuvo que enfrentarse a varios problemas: El emplazamiento originó controversia, ya que la instalación cercana de Eminönü, primer centro comercial de la ciudad, estaba habitado mayoritariamente por judíos y esta comunidad vio la construcción como un intento de Safiye de extender la influencia islámica. El elevado coste de las obras recibió la crítica de la clase política en especial de los jenízaros que recelaban del poder, cada vez mayor, de la Valide sultan. Al final lograron que el proyecto se abandonara tras la muerte de Mehmed III. El nuevo sultán Ahmed I no tenía ningún interés en la finalización del proyecto después de que relegaran a Safiye al harem y la construcción fue abandonada. La estructura existente fue deteriorándose hasta que quedó en ruinas siendo destruida en gran parte en un incendio en 1660. Ese mismo año Mustafa Aga, arquitecto imperial, sugirió a Turhan Hatice, madre del sultán Mehmet IV, terminar el proyecto como obra de piedad y La mezquita fue acabada en 1663, e inaugurada en 1665.


El exterior de la mezquita contiene 66 bóvedas y semi-bóvedas en una estructura piramidal, así como dos minaretes. La bóveda principal mide 36 m de altura, y está apoyada en cuatro semi-bóvedas que la flanquean. La mezquita está precedida por un patio monumental (avlu) en su lado oeste. Este patio tiene 39 m en un lado, rodeado por una galería de columnas o peristilo cubierto por 24 bóvedas menores.
Al igual que otras mezquitas imperiales de Estambul, fue diseñada como un kulliye, complejo con edificios adyacentes para mantener necesidades religiosas y culturales. El complejo original estaba formado por la propia mezquita, un hospital, una escuela primaria, baños públicos, Turbe, dos fuentes públicas y un mercado. A este complejo le fue agregada una biblioteca durante el reinado del sultán Ahmed III. El mercado de la mezquita en forma de L es conocido en la actualidad como bazar egipcio o bazar de las especias. El mausoleo o turbe contiene los restos de la Sultana Madre Turhan Hatice, su hijo Mehmed IV así como cinco sultanes posteriores (Mustafa II, Ahmed II, Mahmud I, Osman III y Murad V) y varios miembros de la corte.

Cruzamos el puente Gálata por última vez y nos dirigimos a la Avenida İstiklal Cd. donde se encuentra la Iglesia católica de Santa Maria de Draperis
La historia de esta iglesia comienza a fines del siglo XVI cuando los frailes franciscanos observantes, que buscaban establecer una presencia cristiana más allá del Iglesia Ortodoxa en el Bósforo, completaron la construcción de la iglesia de San Antonio de los Cipreses en Sirkeci. Sin embargo, se vieron obligados a abandonar su esfuerzo inicial y emprendieron un viaje hasta Gálata donde una mujer levantina llamada Clara María Draperis les ofreció una casa junto con una modesta capilla. En 1660, la tragedia golpeó cuando la capilla fue envuelta en llamas, dejando solo el icono de la Virgen María como un conmovedor recordatorio de su existencia. La ley otomana dictaba que en caso de destrucción total debido a un incendio, la tierra debía ser restituida al Estado. Cuando los frailes intentaron reconstruir la iglesia, necesitaron un permiso del sultán que no les fue concedido. La iglesia recién reconstruida pronto fue demolida por los gobierno otomano en 1663.
Los frailes se mudaron cuesta arriba a Pera, y en un lugar llamado Dörtyol erigieron una nueva iglesia en 1678. Pero, de nuevo un incendio devastó el santuario en 1697, seguido por un poderoso terremoto en 1727. Sin embargo, la iglesia fue reconstruida repetidamente después de cada catástrofe, su altar resplandeciente presentaba el icono rescatado de la Virgen María como un símbolo perdurable de esperanza y perseverancia. A lo largo del siglo XX, Iglesia de Santa María Draperis saltó a la fama como una de las iglesias católicas más prestigiosas de Estambul. Su parroquia acogió a una comunidad diversa de 470 levantinos, junto con católicos árabes de Alepo y católicos armenios.


A lo largo de los siglos, la iglesia ha sido atendida por frailes franciscanos ofreciendo misas diarias en italiano a las 08:00h y misas semanales en español, los domingos a las 18:30h y en otros idiomas incluido el turco los sábados a las 08:00h.
A medida que se atraviesa el entrada neoclásica, los ojos se posan en el nicho que acuna una estatua de la Virgen María. Descendiendo los escalones, encuentras un santuario de forma rectangular, coronado por una majestuosa bóveda de cañón adornada con intrincados detalles. que se remonta a 1874. La belleza celestial del techo abovedado invita a la contemplación y la reflexión. Sus tres naves, meticulosamente elaboradas con tallas ornamentadas y elementos decorativos, crean una sensación de profundidad y grandeza. simbolizando el camino espiritual de los fieles que se reúnen aquí. La característica más resplandeciente de Iglesia de Santa María Draperis se encuentra en el magnífico altar mayor. Elaborado con el más exquisito mármol rosa de Carrara, este opulento altar es un testimonio de la devoción y generosidad de María Draperis.


De las cuatro pinturas que adornan las paredes, tres son tesoros de la escuela veneciana. Una de estas pinturas, que data de 1873, representa a la Virgen Inmaculada acompañada de dos venerados santos franciscanos. La pintura cerca del presbiterio representa la escena de la muerte de San José, rodeado de Jesús y María, conmovedora representación de la Sagrada Familia. Cerca de la entrada, otro cuadro en honor a San Roque, un amado protector contra la peste. Las dos vidrieras del ábside, creadas en la escuela alemana de artesanía representan a San Francisco y Santa Clara de Asís.
Hoy, Iglesia de Santa María Draperis continúa cumpliendo su sagrado propósito como santuario de adoración, reflexión y alimento espiritual a pesar de los vientos en contra que corren por Turquía.
Después de la visita nos reunimos con la otra familia y comemos en un sitio curioso y muy bueno y abundante cercano a la avenida Istiklal para regresar al hotel a recoger las maletas e irnos hasta el aeropuerto donde pasamos un control de entrada, la cola de facturación, el control de seguridad y donde sufrimos el mayor sablazo de todo el viaje en uno de sus bares. Y hasta aquí nuestra escapada navideña de 2025 e inicios de 2026.