Tras disfrutar nuevamente del buen desayuno, cogemos nuestro primer Uber y nos vamos hacia el Palacio Chandeokgug, lo de ir de puerta a puerta evitando el calor es una gozada. Este medio de transporte seria nuestro favorito en la ciudad a partir de ese momento, los precios bajos, los abundantes tramos de escaleras del metro, y el llegar de punto a punto cómodamente sentados y con aire acondicionado fueron los elementos decisivos.
En la taquilla sacamos el pase combination ticket for palace and royal shrinen, el precio son 6000W, y tienes accesos a los palacios Gyeongbokgung, Deoksugung, Changdeokgung y Chaggyenggung así como al santuario Jongmyo, es un talonario con un ticket por lugar a visitar y una validez de tres meses desde el momento de la adquisición. Solo se puede entrar una vez en cada lugar, te cortan cada ticket en la entrada.

El palacio es una sucesión de pabellones en un extenso jardín, el día se nublo y empezó a llover, era una lluvia fina que le daba un aspecto un tanto bucólico al lugar y además había poca gente.
Dicen que es el palacio mas bonito de los cuatro principales de Seúl, se construyó a principios del siglo XV como palacio secundario del Gyeongbokgung, a finales del siglo XVI ambos fueron destruidos durante la invasión japonesa, y posteriormente reconstruidos, siendo este último residencia real hasta finales del silo XIX.
La entrada principal es por la puerta Donhwamun, tras cruzar un puente de piedra con animales guardianes se llega al palacio principal, más bien un gran pabellón, al lado están los edificios administrativos, uno de ellos con un bonito tejado de tejas azules, tras los que están las estancias que se dedicaban a las actividades privadas de la familia real, en alguno se puede ver algún mueble.
Habíamos reservado las entradas al jardín Huwon o jardín secreto en la web www.royal.hks.go.kr, ya que hay que acceder en grupos guiados, según las horas los grupos son en coreano, ingles, japones o chino. Unos 10 minutos antes de nuestra hora estábamos en la entrada. Vimos que aún había entradas disponibles para bastantes horas, no se si era por ser verano que es una época baja del turismo en Corea o porque habitualmente es así.
A la hora empunto comenzó la visita, la guía nos indicó que podíamos hacer el recorrido siguiéndola a ella escuchando sus explicaciones, cosa que se hacía un poco difícil porque su tono de voz era muy bajo, o bien hacer el recorrido por nuestra cuenta, esta última fue la opción que nosotros elegimos, recorriéndolo a nuestro ritmo con la información que teníamos.


Una vez terminada la visita al jardín que se puede hacer tranquilamente más o menos en una hora, seguimos como los pabellones que nos quedaban
La lluvia empezaba a arreciar y nos refugiamos en la tienda del palacio que tiene una pequeña cafetería, como curiosidad tienen café frío del propio palacio.
La lluvia no cesaba y callejear no era lo mas adecuado, por lo que decidimos ir a un centro comercial, concretamente el COEX en el barrio de Gangnam fue el destino, Uber de nuevo y con un buen atasco llegamos; es un centro comercial subterráneo en el que encontrar un poco de todo, el eje central es la biblioteca Starfield, realmente es impresionante aunque haya demasiada gente haciendo fotos de postureo con destino a Instagram, merece dedicarle un rato y fijarte que es realmente una biblioteca con una magnífica colección de libros y revistas para consultar y no un mero elemento decorativo.

Además de las tiendas de marcas internacionales que puedes encontrar en cualquier centro comercial hay otras propias, sitios para comer y como no, unas cuantas cafeterías.
Me resultó curioso la cola de gente que había hacerse la foto delante de la escultura de las manos que recuerdan a la famosa canción de gangnam style, la lluvia no les hacía desistir, lo que se es capaz por un par de “me gusta” en las redes.
La lluvia cesó y nos dimos una vuelta por la zona, amplias calles con tiendas de alto de nivel y algún que otro edificio de construcción curiosa, cuando nos cansamos de patear regresamos hacia el hotel, nos acercarnos hasta la puerta Namdaemun que teníamos justo al lado, cenamos por la zona y a descansar.