La mañana amanece nublada otra vez, tras un temprano desayuno nos vamos hacia nuestro nuevo destino Daegu, pero antes vamos a ver el templo Haeinsa.
Metemos en el navegador Haeinsa temple y emprendemos el camino, cuando apenas nos quedaban unos pocos kilómetros nos empezamos a mosquear porque no veíamos ningún cartel marrón que son los que anuncian los monumentos significativos y el paisaje no nos cuadraba con lo que habíamos leído, y nuestras sospechas se confirmaron, donde el GPS indicaba que estaba nuestro destino, lo único que había era un precioso campo sembrado. Buscamos en la guía que llevábamos la dirección concreta y hacía allí nos dirigimos tras una vuelta de unos 60km y una hora de retraso. Fue el único problema con el navegador en todo el viaje.
El templo está dentro del parque nacional de Gayasanse paga una entrada de 2000W, subes por una carretera hasta el parking gratuito. Desde allí hay que subir andando aproximadamente 1,5 km, la cuesta es significativa pero se puede hacer sin demasiados problemas. A mitad de camino más o menos hay una caseta de información, cuando nosotros pasamos no había nadie, pero tenían unos folletos informativos del templo realmente buenos y además en español. La entrada al templo es gratuita.
Haeinsa es uno delos templo mas conocidos del país y suele ser de las visitas obligadas para cualquier viajero a lo largo de los siglos ha sufrido distintos incendios, especialmente los de 1592 durante la invasión japonesa y el de 1817 ambos afectaron al Daejeokkwangjeon, el pabellón principal o sala de la luz y años después estuvo en serie peligro de destrucción durante la Guerra de Corea, hoy podemos disfrutar de la impresionante decoración del techo y de sus tres budas.


La sala Daebirojeon o sala del Variocana contiene las dos tallas mas antiguas de Corea.


Pero la joya de la corona del templo se encuentra en la parte mas alta, varios edificios contienen la Tripitaka Koreana, un conjunto de 81258 tablillas de madera talladas que es una de las mayores bibliotecas budistas de su clase, no se puede acceder al interior de los edificios, pero se pueden ver las tablillas a través de los huecos que dejan los listones de madera que conforman las paredes y son un magnifico sistema de ventilación que las mantiene en perfecto estado.




Cuando llegamos a la zona en una pequeña capilla un monje estaba rezando, lo que le dio a la zona un ambiente de paz inigualable.
De bajada hacemos una parada para recuperarnos un poco del calor en la cafetería del templo, además de bebidas tienen también una zona de regalos que están a buen precio.
Empezamos el camino de regreso, en uno de los puestos junto al parking comimos algo rápido y seguimos nuestro camino hacia Daegu.
El hotel elegido fue el ACT hotel, está a las afueras cerca de la salida autopista, es el típico hotel de negocios que está bastante bien, precio-65€ sin desayuno,y con parking gratuito. En los alrededores hay algunos restaurantes y tiendas de conveniencia, hay estación de metro en las cercanías.