Nuevamente madrugamos para evitar en la medida de lo posible el calor, nos dirigimos a la aldea tradicional Yandong.
El parking es gratuito y al entrada a la aldea son 4000W, hay visitas guiadas, pero nosotros preferimos hacerla por nuestra cuenta.
La aldea data del periodo Joseon y está declarada zona de protección cultural tiene un total de 180 casas típicas del estilo yangban que eran las destinadas a eruditos y funcionarios y que se transmitían de forma hereditaria, los muros de piedra y los tejados de paja están perfectamente conservados, de hecho la gran mayoría de las casas están habitadas, en las que está abiertas a los visitantes hay placas en las que se explica bastante bien a que se dedicaba el edificio.










Solo había otras tre o cuatro personas visitando el lugar lo que le daba una sensación de tranquilidad fantástica.
Al regresar a Gyeonju paramos a echar gasolina, como los surtidores tienen todas las instrucciones en coreano, solo hay que esperar un poquito y siempre aparece personal de la gasolinera para ayudar, y en este caso no iba a ser menos, pero nos esperada una curiosa sorpresa, el gasolinero, un chaval joven, hablaba un perfecto español ya que había estado estudiando dos años en “Graná”, tras un ratito de charla con él, nos regaló un par de botellas de agua, todo un encanto.
Estábamos bastante cansados, por lo que decidimos comprar cena en un combini que teníamos cerca del hotel.
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