Después de nuestro desayuno en la habitación, Uber y nos vamos al otro lado de la ciudad, cada vez nos convence mas este tipo de transporte ya que el puerta a puerta nos parece insuperable.
Nuestro destino es el Templo Haedong Yonggungsa, es bastante temprano, apenas están abriendo los puestos de los alrededores y hay muy poca gente, cosa que agradecimos porque en un rato empezaron a llegar grupos bastante grandes.
El templo es de los pocos que está en la costa, la gran mayoría están en las montañas o en los alrededores, tiene un buen número de escaleras, según bajas te encuentras con algunos budas como el de la medicina, estatuas de animales del zodiaco, un precioso puente y un gran buda dorado. A lo largo de las rocas veras pequeñas ofrendas que realizan los fieles. Hay una pequeña estatua que representa a Buda niño y al que se le muestra especial devoción.












El siguiente destino, es el mercado del pescado de Jalgachi , hay dos zonas diferenciadas, la interior y la exterior; la interior en la parte de abajo es una sucesión de puestos de pescados y mariscos mas o menos conocidos, pero todos con muy buena pinta e impecablemente limpio, no hay problema para moverte por allí y hacer fotos, en la planta superior hay un buen número de restaurantes donde te preparan lo que quieras comprar abajo, los precios nos parecieron un poco elevados respecto a la media del país., en el exterior hay otra zona de puestos mas sencillos con menos variedad de producto, la sensación que me dio es que era en la zona donde se compraba el día a día.






Continuamos paseando hacia Biff Square por el camino paramos a comer en un Lotteria unas hamburguesas de pescado y calamar que estaban muy buenas, fueron 14800W los dos.
Recorrimos toda la zona, mirando el “paseo de la fama”, en una zona con muchísimo ambiente, puestos de comida en la calle, tiendas de todo tipo desde las de ropa a las siempre presentes de cosmética, pasando por una especie de todo a 100, incluso alguna casa de cambio.
En una de las calles nos encontramos por casualidad con Sulking, teóricamente el mejor local en el que se hace este postre coreano, y como había que probarlo, pedimos dos diferentes uno el tradicional y otro con mango, estaban para morirse.

Continuamos con una visita al templo Beomeosa, otros de los grandes templos del país. En cansancio empezaba a hacer de las suyas por lo que decidimos volver a la zona del hotel, y cenar algo en los puestos de los alrededores, todo rico y a buen precio.