Tras desayunar tranquilamente nos vamos al palacio Deoksugung otro de los incluidos en el ticket conjunto, se construyó durante la dinastía Joseon , dentro del recinto se unen estructuras tradicionales con un palacio neoclásico totalmente occidental. Se puede visitar de noche para verlo iluminado.
La gran diferencia está en el palacio-de corte occidental, la visita a esta zona es guiada y hay que reservarla en la puerta, no había visita en ingles en la hora que queríamos así que nos apuntamos a la de coreano, cuando entramos tuvieron la amabilidad de facilitarnos una audioguía en ingles, creo que para los occidentales nos puede parecer un espacio un tanto pobre comparado con los europeos, pero pudimos ver que a los coreanos les parecía fantástico.







Las sesiones de fotos de novios tanto con trajes tradiciones como occidentales son una constante en los jardines, es curioso ver el número de poses.


En la puerta principal de este palacio también hay un cambio de guardia, pero se avisaba en la puerta que por las condiciones climatológicas, calor sofocante, se suspendía.
Parada técnica con el café con hielo para recuperar el ánimo, Uber y al templo Jogyesa, su sala central Daeungjeon, es la sala de culto budista mas grande de la ciudad, su construyó terminó a principios del S XX manteniendo los cánones de la dinastía Joseon. Desde la entrada a un sinfín de ofrendas florales de los fieles, en la parte izquierda hay una estufa octogonal de 10 pisos en la que se venera una reliquia de Buda que llegó al país de la mano de un monje Cingalés. El la parte trasera está la sala en la que se celebran la ceremonias fúnebres.

Justo enfrente del templo está la oficina central que gestiona la estancia en templos, y en los alrededores hay pequeñas tiendas en las que hay objetos religiosos.
Habían un montón de gente rezando, la gran mayoría eran mujeres mayores y a pesar de estar en mitad de la ciudad el ambiente de recogimiento era general.
Se hacía la hora de comer, había un restaurante vietnamita y decidimos que era un buen sitio, no fue nada especial pero estaba todo rico.
Tras descansar un rato en el hotel nos dimos una vuelta por Cheonggyecheon, a lo largo de este arroyo es un buen sitio para pasear sobre todo a la caída de la tarde, seguimos por la zona del ayuntamiento con su edificio nuevo un tanto diferente que representa una ola marina; toda la zona tiene pequeños restaurantes cuyos principales clientes son los funcionarios y oficinistas que por allí se mueven.